Macri presidente, ¿y ahora qué?

Análisis y Opinión 11/12/2015 Luis Gasulla Luis Gasulla
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Mauricio Macri asumió como Presidente de la Nación un día después de que Cristina Fernández de Kirchner intentó ahogarle la fiesta a la democracia. No pudo. La plaza repleta del kirchnerismo no implica un país dividido pero sí que una importante porción de la sociedad, nada despreciable, cree en los personalismos, el autoritarismo y en un pseudo discurso revolucionario que mezcla mito y realidad. Cambiemos deberá prestarle atención a un fenómeno social que posibilitó que Cristina haya estado, a un paso, de obtener su ansiado «vamos por todo». El traspaso no fue democrático. Simplemente porque no sólo cambio un gobierno sino una forma de gobernar el país. Pasamos de una república sin división de poderes -el calificativo corre por cuenta de cada uno- a una incógnica repleta de buenas intenciones. Discursivamente, Mauricio Macri evitó la confrontación, habló de unir, no discutió con nadie lo que no implica impunidad. De hecho, el mensaje de Macri en la asamblea legislativa del pasado 10 de diciembre fue muy similar al de Néstor Kirchner del 25 de mayo del 2003. «Traje a raya a los evasores» fue una de las recordadas frases de Kirchner. Farsa. Jamás cumplió. Ni siquiera lo intentó. Del que se vayan todos pasamos al que se vayan los K. Clarín, nuevamente es aliado del oficialismo. No hay lugar para las críticas al nuevo gobierno, ni buenas, malas, mal intencionadas o de buena fe.

La esperanza que generó Macri solo es comparable con ese 25 de mayo del 2003. Las primeras medidas del gobierno de Cambiemos son aplaudibles. El kirchnerismo espera agazapado. El periodismo de investigación está aturdido. Hay dos teorías al respecto. Qué hacemos con lo que pasó? Nos enfocamos en lo que vendrá? Investigamos al nuevo gobierno y dejamos de lado los desaguisados ocurridos hasta la madrugada del 10 de diciembre del 2015 o revisamos el pasado? Algunos pseudo opinadores que pululan por los grandes medios dan clase de periodismo y aseguran que, del otro lado hay un público K que se merece respeto. ¿Acaso contar lo que pasó es un insulto? Ahí está otra pelea que deberá dar el nuevo gobierno. Posiblemente con ellos mismos. ¿Somos el gobierno de la gestión, de los metrobuses o llegamos para instalar una nueva visión de la política, de la vida en sociedad ofreciendo un sistema de valores basados en premios y castigos?

¿Se dará una batalla cultural? ¿Habrá un contra relato? ¿O dejará Macri que el kirchnerismo sean los campeones morales del siglo XXI?

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