Todo por un Boto: El negocio de la “Basura Política”.

Análisis y Opinión 07 de julio de 2023 Alejandro Cabrera

Las Ciencias Políticas tienen muchas ramas de estudio. Filosofía Política, Economía Política, Política Internacional, Sociología, etc. Sin embargo, en el conurbano bonaerense nació una nueva forma de hacer, entender y practicar el arte de la organización social y administración de recursos. El clientelismo. Difícil es encontrar el momento exacto donde nació. Los antiperonistas seguramente lo pongan en el triangulo populista de Rosas, Yrigoyen y Perón. Probablemente algo de eso haya. Pero es imposible dejar de lado a los conversadores que dominaron la escena política durante décadas. O a los militares, incluido Perón, que entendían la política como una toma y daca, como una especie de Robín Hood que parte del botín que iba para los pobres, se lo quedaba él.

Con la vuelta de la democracia y la caída de Alfonsín se asentaron en los municipios bonaerenses señores feudales que manejaban a gusto y placer los destinos de su distrito. El “zabeca de Banfield” como lo bautizó Luis D´elía era gobernador, Menem era el presidente. Luego llegó el 2001 y pidieron que se vayan todos, pero Duhalde llegó a presidente, y los señores feudales, ahora llamados Barones del Conurbano y no Varones, como dijo el gobernador Kicillof. Rareza aparte, alguien de CABA, que no es querido por casi ningún intendente, será quien encabeza las encuestas para reelegir.

Pero con Kicillof llegaron los “chicos de la Cámpora” para destronar a los Barones, que, dicho sea de paso, siguieron con Néstor y con Cristina al Cuadrado. Mayra Mendoza en Quilmes fue el emblema de éstos. Damián Selci en Hurlingham ocupó el puesto mientras Juanchi se fue a Desarrollo, Juan Debandi en Tres de Febrero estuvo a nada de ser Intendente de Tres de Febrero, un hombre del riñón puro de la Cámpora, Fernanda Raverta lo mismo en Mar del Plata, Achával en Pilar. También Mariel Fernández en Moreno pero del Movimiento Evita y los Menéndez en Merlo que sacaron a Othacehé quizá el Gran Barón. 

El último bastión de la vieja guardia es el polémico intendente de José C. Paz Mario Ishii enemigo íntimo de la Cámpora. Y Fernando Espinoza que se acomoda a lo que le toca con tal de aferrarse a su poder en La Matanza. Sin Embargo, la nueva camada de intendentes no volvió para ser mejor.

El intendente de Luján, Leonardo Boto, hizo el ridículo anunciando que entregarían diez prototipos de “transportes” para darle a los cartoneros, eliminar la tracción a sangre y tener un distrito más limpio. No, no es un chiste. A esto, hay que sumarle; Uno que la recolección de residuos es el negocio número uno en los chanchullos políticos. Dos, que Luján tiene un tremendo problema con el basural a cielo abierto. Tres, que los cartoneros realizan una tarea de asistencia a la limpieza de su ciudad, pero bajo ningún concepto son los encargados de “tener un Luján más limpio”. Cuatro, que es una denigración y humillación a los vecinos que pagan los impuestos, a los propios cartoneros que son utilizados y a la ley, puesto que en la provincia la tracción a sangre está prohibida.

En el negocio de la basura sobran anécdotas, pero faltan pruebas para dar nombres y apellidos. Pero básicamente el funcionamiento incluye, la aprobación de los Concejos Deliberantes, con la oposición del distrito incluida, para darle la concesión a una empresa que no cumple con todos los requisitos y que genera importantes retornos a los políticos de los municipios. Faltan pruebas porque justamente, todos terminan sucios cuando se refiere al negocio de la basura. Todos ganan su tajada, menos los vecinos que terminan con un conurbano sucio y con basurales cada vez más llenos sin ningún tipo de control.

Todo esto ocurre en un contexto en el cuál Javier Milei es señalado por varios ex militantes de que los encargados de su armado pedían plata por cargos. Inmoral, injustificable, antiético en caso de ser comprobado, pero, sobre todo, una de las prácticas más habituales, de la Casta del Conurbano. 

Cuando Sergio Tomás Massa fue elegido ministro de Economía, se escuchaba cantar a los militantes que quedaron del viejo Frente Renovador. La realidad es que muchos quedaron en el camino de la experiencia que durante el 2013 tuvo su período de gloria y que había logrado vencer a Marín Insaurralde, Baroncito de Lomas y Barón del Juego. De esa experiencia quedaron muchos viudos  y viudas del Massismo que hoy se reparten entre las listas de Patricia Bullrich y las listas de Milei. 

En los 80 el peronismo tuvo su “renovación”, de la cuál hoy todavía tenemos resabios de este infame albertismo encarnado en el Canciller que solo usa el inglés para insultar periodismos. Del que se vayan todos heredamos nada más ni nada menos que el Kirchnerismo y del kirchnerismo nació el Frente Renovador, que hoy es parte central del Kirchnerismo. Nada nuevo bajo el sol. De todo ese menjunje salieron los que quieren combatir a los barones del conurbano, pero simplemente son Barones 3.0. Es increíble pensar que le tenemos miedo a la Inteligencia Artificial, de que nos deje sin trabajo, y sin embargo, le seguimos dando poder a quienes durante años empobrecieron el mayor centro urbano del país. Las caretas cambian, pero las caras son las mismas, hace 40 años. 

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