Afganistán: una activista de derechos humanos fue víctima de violaciones en grupo y tortura en una prisión controlada por el régimen talibán.

Un video del evento fue obtenido por el periódico británico The Guardian. Se cree que esta es la primera prueba directa de violencia sexual en las cárceles del gobierno fundamentalista.

Actualidad 04/07/2024 Alejandro Cabrera Alejandro Cabrera
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Afganistan

Según un video que The Guardian posee, hombres armados violaron y torturaron a una activista de derechos humanos en una prisión talibán. Se cree que este material es la primera prueba directa de violencia sexual en las cárceles del régimen talibán.

Según el periódico mencionado, las imágenes muestran a la mujer obligada a desnudarse antes de que dos hombres la agredieran sexualmente. Uno de los agresores grabó el video en su teléfono móvil y lo envió a la víctima como amenaza de revelarlo si continuaba denunciando al régimen talibán.

Después del ataque, la activista declaró haber sido detenida por participar en una manifestación en contra de los talibanes y decidió huir.

Otras activistas y manifestantes han denunciado violaciones y torturas similares. Los activistas Parwana Nejarabi y Zarifa Yaqubi, quienes fueron detenidas y torturadas por los talibanes, hablaron sobre sus experiencias de abuso físico y sexual durante su encarcelamiento. Nejarabi mencionó que le mostraron una carta conteniendo una sentencia de lapidación y que había escuchado conversaciones sobre la posibilidad de que se ejecutara.

Desde que los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto de 2021, ha habido un aumento en la represión contra las mujeres, que muchos describen como "apartheid de género". A las mujeres se les imponen estrictos códigos de vestimenta, se les prohíbe asistir a escuelas secundarias, trabajar en la mayoría de los trabajos remunerados, acceder a parques y gimnasios y cumplir con estrictos códigos de vestimenta.

Funcionarios de derechos humanos, como Richard Bennett, relator especial de la ONU, y Heather Barr de Human Rights Watch, han expresado su preocupación por la impunidad con la que operan los talibanes y el estigma que rodea la violencia sexual en Afganistán, lo que dificulta que las víctimas denuncien las agresiones.

Estas declaraciones y testimonios se unen a una creciente cantidad de informes sobre abusos y la reintroducción de prácticas punitivas como la flagelación y la lapidación pública durante el gobierno talibán.

La falta de atención internacional a estas graves violaciones se evidencia en una reciente reunión en Doha organizada por la ONU para discutir el futuro de Afganistán, en la que no se mencionaron ni las mujeres afganas ni los derechos de las mujeres.

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