Lun. Dic 6th, 2021

Crónica de la muerte de Lucas González, el joven víctima de «gatillo fácil» en Barracas

Los efectivos implicados fueron separados de la Policía de la Ciudad y el gobierno porteño pidió sus detenciones.

Lucas González, el adolescente de 17 años que fue baleado en la cabeza en un presunto caso de «gatillo fácil» cometido por policías de la Ciudad que lo interceptaron cuando se trasladaba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas, murió este jueves tras agonizar en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela. Sus familiares denunciaron que los efectivos «tiraron a matarlo» y que le «plantaron» un arma para simular un enfrentamiento.

Los hechos

El último miércoles, alrededor de las 10 y a pocos metros de uno de los ingresos a la villa 21-24, tres policías de civil integrantes de la Brigada de la Comuna 4D de la Policía de la Ciudad, identificados como el inspector Gabriel Alejandro Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas, circulaban por la zona a bordo de un móvil no identificable, un Nissan Tiida.

Al mismo tiempo, Lucas y sus tres amigos salían de un entrenamiento de la sexta división del Club de Barracas Central, donde González jugaba de enganche.

Esa mañana, Lucas había asistido a una de sus prácticas habituales, mientras que el resto de los amigos se había ido a probar al club. Cuando terminó la prueba, algunos estaban contentos y otros no. Dos de ellos habían pasado. Uno quedó afuera. Entonces, tomaron sus cosas y volvieron hacia el barrio San Eduardo, en Florencio Varela, donde vivían, a bordo de la Suran que era del padre de uno de los chicos.

En el camino de vuelta, cerca de la villa 21-24, los jóvenes pararon en un kiosco a comprar un jugo. Luego, siguieron camino.

En ese instante, los policías de civil entraron en escena.

Según los efectivos, en ese momento dieron la voz de alto para identificar a los ocupantes de la Suran, pero, supuestamente, el auto aceleró y comenzó una persecución, donde, siempre en base a lo que argumentaron desde las fuerzas de seguridad, los amigos mostraron un arma y comenzó un tiroteo en el que Lucas terminó con un tiro en la cabeza y horas más tarde falleció.

Pero ese relato fue puesto en crisis por los detectives del caso y ahora se investiga plenamente el accionar que tuvieron los efectivos porteños.

Por su parte, los familiares y amigos de Lucas aseguran que ocurrió todo lo contrario a la información que surgió en un inicio y describen el caso como un crimen.

La muerte

El fallecimiento del juvenil de Barracas Central fue confirmado cerca de las 17.45 de este jueves y provocó escenas de profundo dolor entre los familiares, amigos y conocidos que en ese momento se concentraban frente al Hospital El Cruce, de Florencio Varela, para exigir Justicia por el hecho. Horas antes, los médicos habían declarado su muerte cerebral.

La investigación

Por estas horas, el juez Alejandro Cilleruelo repasa las pruebas que recolectaron los peritos de la Policía Federal que llevan adelante la investigación para determinar lo sucedido.

Según consignó Infobae, los primeros resultados arrojaron que hubo cuatro disparos en el auto, mochilas con ropa deportiva recién usada, un revólver de juguete y tres pistolas reglamentarias, más varias vainas servidas calibre 9 mm.

Las armas de los policías se encuentran en un laboratorio de la Policía Federal desde el miércoles en que ocurrió el hecho. Lo que digan los análisis balísticos será clave para la investigación. También, se peritarán las vainas servidas, calibre 9 mm, que fueron levantadas de la escena como el proyectil que se encontró.

Además, en el auto que viajaban los cuatro chicos, desde la PFA se había confirmado que hallaron la réplica de un revolver, de plástico de color negro. En el primer parte policial del caso no figuraba ese dato. La encontraron en la parte trasera izquierda del VW Surán.

Para la familia de Lucas, ese último hallazgo “fue plantado por los policías”.

Por el momento, el juez Cilleruelo no tomó ningún temperamento contra los efectivos. Aunque la Policía de la Ciudad ya los pasó a disponibilidad y el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, pidió a través de una nota que sean detenidos para “evitar cualquier entorpecimiento de la investigación, garantizar el debido proceso y asegurar su normal desenvolvimiento”.

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