Vie. Oct 22nd, 2021

D’Alessio Gate: quién era Carlos Liñani, el hombre que apareció muerto en su departamento de Palermo

Un paseo por la causa judicial Dolores. Mitos y verdades de extorsiones, aprietes, espionaje y poder político.

El asesor en comercio exterior, Carlos Liñani, fue encontrado muerto en su departamento del barrio porteño de Palermo en la madrugada de hoy. Estaba procesado junto con el supuesto abogado Marcelo Sebastián D´Alessio por la tentativa de extorsión, en su caso, a la familia del jardinero de los Kirchner, Ricardo Barreiro.

La policía había acudido al departamento ubicado en Palermo tras una denuncia de los vecinos sobre un supuesto escape de gas. De esa manera habría decidido quitarse la vida Liñani. Según los investigadores policiales, el hombre dejó tres cartas personales de despedida.

En las horas previas había posteado sugestivos mensajes a su padre muerto en su Facebook personal. Sus redes estaban cerradas con excepción de un posteo que había realizado, semanas atrás, recordando a su amigo y confidente el juez federal, Norberto Oyarbide.

La primicia la obtuvo Camilo Cagnacci al comenzar el día de hoy.

Estaba procesado por el juez federal Alejo Ramos Padilla, meses después de comenzada la investigación de la causa conocida como «Dolores». En su celular, Liñani, tenía agendado al denunciante de D´alessio, el supuesto chacarero Etchebest como «Pedro De Vido». La relación de Etchebest y algunos abogados intervinientes en la causa judicial con el ex número 1 del Ministerio de Planificación, era evidente tal como consta en la investigación que publiqué hace un año atrás titulada «Érase una vez en Argentina».

El denunciante de Liñani fue el hijo del jardinero de los Kirchner, un ex secretario privado de la Señora llamado Pablo Barreiro. Asesorado por abogados vinculados al Puf, Barreiro se acercó al juez Ramos Padilla y dijo que mientras su padre estaba detenido en Marcos Paz, un tal “Charly” los contactó a través de Pablo Grillo. Charly era Carlos Liñani, el hombre que tenía agendado en su celular a Etchebest como “Pedro De Vido”. Liñani frecuentaba el bar irlandés, Down Town Matías, en San Martín 979, del microcentro porteño. Allí tomaba cervezas al caer la noche con amigos que conocía en el bar. Grillo atendía allí tras regresar de El Calafate en el que había buscado suerte en el negocio gastronómico. En el sur había conocido al menor de los Barreiro. El mesero fue el enlace entre los Barreiro y Charly que se presentaba como despachante de aduana. Al conocer la noticia por televisión, Liñani le hizo saber a Grillo que debía contarle algo urgente a Pablo Barreiro. Se encontraron un 4 de octubre a las 19 horas en el Hotel Hilton de Puerto Madero. De entrada, los hermanos grabaron las conversaciones. Liñani les aseguró que la defensa “política” mantendría al jardinero en la cárcel y que Rúa y Peñafort estaban para defender “a la jefa”. Les dijo que a ellos “no les cerraba el blanco” y les recomendó hablar con un tal D´alessio y Rodrigo González para “negociar” con Stornelli. De allí, los hermanos Barreiro, fueron a juntarse con su abogado oficial, Luis Vila, en el café Tabac, a quien también grabaron. El abogado quedó en averiguar qué había de cierto entre la supuesta relación de esos letrados con Stornelli.

Sin embargo, a los pocos minutos, Vila les dio su parecer: “Mostraron la hilacha, Calcaterra no necesita que nadie lo lleve de esa forma”. Se refería al empresario Ángelo Calcaterra a quien D´alessio y Liñani se jactaban de haber llevado a Comodoro Py y evitado su detención: “Un disparate” les dijo Vila. Más allá de los honestos consejos de Vila, los Barreiro lo grabaron también. Para Pablo Barreiro, es “evidente que Stornelli estaba al tanto de la extorsión de D´alessio”. El lunes 8 de octubre se presentaron ante el citado fiscal. Según Barreiro le contaron todo lo sucedido. Según Vila y Stornelli nada de eso pasó. “Vila nos dijo que salía 250 mil dólares” (…) “Pagamos 40 mil dólares por haber salido de esa audiencia sin problemas”.

Las llamadas entre Barreiro y D´alessio existieron. Según las fuentes consultadas, el diálogo fue así: “Mira gordo, mañana te salen a buscar, así que, si querés yo te pudo llevar a ver a Stornelli, porque yo soy el tipo que llevó al primo del presidente a Comodoro Py, que entró por una puerta y salió por la otra», sugirió el falso abogado. Pero Vila les decía a los Barreiro que era todo verso, que Stornelli no era así. “Si yo hago algo así me denuncian hasta mis secretarias” explicó el fiscal a este periodista. En febrero de 2019, en medio de una feroz campaña mediática, Barreiro declaró: “Stornelli me increpó si era testaferro de mi padre, me preguntó por los empresarios Báez, López, Ferreyra y Paolo Rocca”. El fiscal asegura que eso jamás ocurrió. En la causa Cuadernos jamás fue mencionado Pablo Barreiro. Al igual que Etchebest, los hermanos Barreiro grabaron a sus interlocutores. Lo hacían desde el primer momento con la suposición de que la justicia los estaba investigando. Al igual que el “chacarero”, el hijo del jardinero se presentó en Dolores, juzgado que no tenía competencia con los hechos supuestamente producidos.

La denuncia parecía calcada a la de Etchebest. Otra vez, el fantasma de Franco Bindi -abogado que pasó de defender a Lázaro Báez después de hacer lo propio con Fariña- y de los abogados cercanos al Instituto Patria y a Cristina Kirchner, se asomaba. Horas antes de ser detenido, D´alessio le escribió a Liñani: “Llámame ya por favor… Mañana no puede ir el auto. El hijo del jardinero te va a dejar pegado como que le pediste dinero en nombre mío y de Rodrigo (González). Es una locura. Nunca lo vimos a ese hombre!!!!” Rodrigo González explicó en Dolores que jamás había visto a los hermanos Barreiro. No hay llamadas entre ellos. Vila denunció lo sucedido en Comodoro Py para salvar su buen nombre. Esa denuncia generó que el juez Ramos Padilla le dictase falta de mérito a Stornelli por este caso en particular. Eso no invalidó que tomase como cierta la denuncia de los hijos del jardinero del poder. Hasta ahora, no llamó a declarar como testigo a Vila, otra de las víctimas inesperadas del operativo Puf.

Liñani había sido socio de otro de los denunciantes de Dolores: el procesado despachante de Aduana, Palomino Zitta. Al igual que D´alessio con Stornelli, Liñani «giró» a otro fiscal -en la jerga se entiende «girar» por hablar en nombre de alguien cuando ese alguien no lo autorizó o, ni siquiera, está enterado-. En este caso se trataba del fiscal Carlos Rívolo a quien conocía de vista por frecuentar una parrilla en la Boca llamada El Obrero.

En Dolores, a Palomino Zitta, le pidieron capturas de chats con D´alessio y pruebas de lo que había denunciado. Aseguró que el material lo tenía su ex pareja pero que había perdido contacto. Según el abogado de D´alessio, en la causa “existe un audio en el que el propio Palomino Zitta admite que no pagó” por la supuesta extorsión. En Salta había sido investigado por la Fiscalía Federal Nº1 en la que se desempeñaba su familiar, Noelia Patricia Palomino Zitta. Tampoco ahondó en su relación con Liñani que habrían sido más intensas que lo que relató ante la justicia. Tanto Liñani como el denunciante tenían el mismo agente en las sociedades: Franco Tasco. Antes de la supuesta extorsión, Liñani le mandaba mensajes a Zitta: – ¿Qué haces desaparecido? – Carlocho, aquí por Salta, con mi mamá enferma. Rolando Barreiro conoció a Liñani en una parrilla de Brandsen a través de un amigo en común llamado Luis Amonasil. Fue Liñani quien le presentó al fiscal de Mercedes, Juan Bidone, en el restaurante “Carletto”. El fiscal que investigó el triple crimen de General Rodríguez le vendía registros migratorios y telefónicos a D´alessio por una jugosa mensualidad que le enviaban en un sobre a través de Julieta Ciarmiello.

Demasiados nombres que podrían aportar información de qué le preocupaba a Liñani y qué podría haberlo llevado a tomar semejante decisión.

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