Jue. Dic 2nd, 2021

¿Y el lawfare, la persecución y coso?

La doble vara del oficialismo y el periodismo adicto para tratar las causas judiciales que involucran a opositores.

Arrinconar al macrismo por las presuntas ilegalidades que cometió su gobierno desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) no fue una consecuencia sino una decisión, que el kirchnerismo tomó mucho antes de que el narco «Verdura» se confesara en Lomas de Zamora y la ex fiscal Cristina Caamaño empezara a tropezarse con discos rígidos comprometedores en la ex SIDE.

La punta del ovillo fue el caso D’Alessio, y la primera amenaza llegó en abril de 2019. «Ustedes son unos delincuentes van a terminar todos presos», les dijo el diputado ultrakirchnerista Leopoldo Moreau a los entonces jefes de la AFI, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, durante un plenario de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Actividades y Organismos de Inteligencia que hoy preside.

Durante esa reunión, los ex titulares de la AFI también se cruzaron con otro representante del Frente de Todos: el dipu-espía Rodolfo Tailhade, a quien Majdalani terminó denunciando luego de que durante una entrevista radial la acusara junto a Arribas de dedicarse a «chorear» y a «apretar gente». “Si usted considera que la difamo, vaya a la Justicia”, la desafió el legislador durante aquel plenario. Y así lo hizo ella.

Curiosamente, la columna vertebral del caso D’Alessio —o Dolores— acaba de caerse. La semana pasada, la Cámara Federal de Mar del Plata dictaminó que, a casi dos años del inicio de la causa, no está probado que el falso abogado Marcelo Sebastián D’Alessio haya sido agente de inteligencia; y descartó que haya tenido vinculación con la ex cúpula de la AFI y el ex presidente Mauricio Macri —como intentó instalar la prensa oficialista—.

Sin embargo, el juez federal Alejo Ramos Padilla resolvió ayer procesar a Arribas y Majdalani en la causa. A pesar de lo resuelto por la Cámara Federal de Mar del Plata, y de que recién el 24 de septiembre de este año fueron formalmente imputados en el expediente.

El fallo fue celebrado por Tailhade, quien durante una entrevista televisiva manifestó que los ex jefes de la AFI «claramente pueden ir presos» y, en Twitter, planteó que «ahora corresponde» que Ramos Padilla avance sobre Macri y la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, «por haber ordenado las maniobras y ser los destinatarios finales de la información» que recababan las bases que la AFI tuvo en el Conurbano durante 2017.

Lo del legislador K con el ex presidente roza lo obsesivo. Durante el gobierno de Cambiemos, Tailhade eligió los tribunales federales como campo de batalla política para convertir a la Justicia en un amplificador de sus mentiras. Su estrategia no prosperó. Pero a pesar de ello, el 26 de noviembre de 2019 anticipó que, cuando dejara la Presidencia, Mauricio Macri estaría «complicado en dos o tres causas». Aún no lo logró.

Otro que se sumó a los festejos —también desde Twitter— fue el jefe de investigación periodística de Radio Nacional, Juan Alonso. Tras conocerse el fallo, el periodista destacó: «Eso es un juez. 979 páginas llenas de pruebas». Su mensaje fue un tiro por elevación al juez federal Juan Pablo Augé, quien lleva la causa por presunto espionaje ilegal de Lomas de Zamora y había autorizado que Arribas y Majdalani salieran de vacaciones.

El día previo a que se conociera la resolución, Alonso había manifestado su malestar ante el posible viaje de la ex subdirectora de la AFI a Estados Unidos. «Si Silvia Majdalani, ‘ex señora 8’ de la AFI logra irse de ‘vacaciones’ a Miami estando procesada por espionaje ilegal a CFK y al Patria, algo se va a romper en la vajilla. Milagro Sala lleva 1795 días presa injustamente. El Poder Judicial es una casta de seres muy especiales», tuiteó.

Nadie leyó al periodista cuestionar al fallecido juez Claudio Bonadio cuando autorizó los viajes de otra multiprocesada —Cristina Kirchner— al exterior. Durante el macrismo y a pesar de su condición, la hoy vicepresidenta no sólo viajó a Cuba para visitar a su procesada hija Florencia, quien allí estaba tratándose una enfermedad que podía resolver en Buenos Aires, sino que también fue a Europa a dar conferencias y reunirse con líderes políticos.

¿Por qué? Sólo él sabe la respuesta. Aunque el «Premio Walsh 2017» que le entregó la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata y su contratación en Radio Nacional, puedan darnos un indicio. Pero lo que está claro es que, para el kirchnerismo, el lawfare y las garantías del debido proceso sólo valen para sus dirigentes; que los periodistas «cómplices» son los que no se someten a su relato; y que para el enemigo, ni Justicia.

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