Lun. Mar 1st, 2021

Exclusivo. Así se armó la operación «el hijo del jardinero»

En las últimas horas, el kirchnerismo volvió a vincular al fiscal de la Causa Cuadernos con Marcelo D’Alessio. Cómo y por qué.

De manual. Las operetas del periodismo militante cada día duran menos. El sistema siempre es el mismo. Un empleado de Roberto Navarro —en este caso, un militante confeso y amigo del condenado ex vicepresidente Amado Boudou— recibe la propuesta de parte de los querellantes de la causa Dolores de entrevistar a una de las supuestas víctimas de Marcelo D’Alessio para una «exclusiva». El entrevistado, en este caso Pablo Barreiro —hijo del famoso jardinero de los Kirchner— ofrece información «novedosa». Pero se trata de un refrito que es replicado por Ámbito Financiero, los programas de C5N que no tienen inconvenientes en reproducir el «pescado podrido» y llegan hasta a medios que supieron ser independientes y hoy viven al calor de la pauta oficial como Perfil.

Barreiro asegura que D’Alessio lo obligó a presentarse ante la fiscalía de Carlos Stornelli en Comodoro Py. Sin embargo, los hechos no coinciden con las fechas en que se produjeron. Lo que no entienden los publicistas del Puf es cuál es la diferencia entre un «imputado colaborador», un «testigo» y una persona que se acerca a declarar un hecho en una fiscalía. Las actas se confeccionan si la persona está imputada de un delito y se ofrece a declarar. No era el caso de Pablo Barreiro, quien asegura haber sido extorsionado y espiado pero, sin embargo, grabó clandestinamente hasta a sus propios abogados defensores. Llamativo.

Lo que dijo periodísticamente esta semana, aporta nueva información que no declaró en Dolores. ¿Barreiro habrá estado anestesiado durante casi dos años? ¿Tendrán algo que ver los llamados que recibió en las últimas horas Claudio Fogar, abogado defensor de D’Alessio? ¿Por qué Alejo Ramos Padilla, el juez de Dolores, se paseó a defender la causa que investiga, de una manera política, por el canal de Cristóbal López? ¿Estarán preparando el terreno para una mala noticia en la Cámara Federal de Mar del Plata? Demasiados interrogantes con una única respuesta: desesperación.

El siguiente extracto pertenece al libro que el kirchnerismo ha tratado de censurar y prohibir desde su publicación.

El hijo del jardinero del poder

La semana en la que detuvieron a Marcelo D´alessio, Pablo Barreiro se presentó espontáneamente en Dolores. La causa estaba en secreto de sumario. El denunciante aseguraba ser otra víctima de las extorsiones del falso abogado e involucraba al fiscal Carlos Stornelli. Los medios kirchneristas convalidaron a la nueva víctima del “espionaje de Mauricio Macri con la cloaca de Comodoro Py y el periodismo cómplice”. La familia del denunciante no podía explicar su fortuna. En febrero de 2019 nadie se lo preguntaba. Ya eran las víctimas del “espionaje ilegal”. Su padre, Ricardo Barreiro había conocido a la familia Kirchner en la intimidad de El Calafate, 20 años atrás. El “jardinero” Barreiro de 63 años había sido embajador cultural en Formosa, coordinador en el ministerio de Cultura de Entre Ríos, empresario en Tucumán, cuidador de parques en Santa Cruz y nombrado en el Estado Nacional a pesar de que había sido exonerado en el año 1991. En el año 2015 tenía negocios dedicados a la aviación, el transporte, el turismo, gastronomía, la construcción y la hotelería. Años atrás, lo habían investigado por su relación con la banda narco de Rosario “Los Monos”. Su hijo, el denunciante de Dolores, era secretario personal de Cristina Fernández de Kirchner.

Ante Ramos Padilla, Pablo Barreiro presentó audios conversando con sus ex abogados defensores, Luis Vila y Fernando Archimbal que él interpretaba como un apriete para que declarase como imputado colaborador. Su padre estaba preso por la causa de los Cuadernos desde el 28 de septiembre de 2018. Eduardo Feinmann, en televisión, había dicho que la justicia estaba tras sus pasos. Mientras detenían al “jardinero” en El Calafate por su aparición estelar en los Cuadernos de Oscar Centeno, Sebastián y Pablo Barreiro, convocaron por teléfono a Vila para que gestionase la liberación del confidente de la familia Kirchner. A Franco Bindi, habitual letrado de los querellantes de Dolores, le habían denegado la excarcelación y decidió dar un paso al costado de su defensa. “Franco es de extrema confianza pero me dijo que no tiene conocimientos sobre el tema” le dijo el jardinero a Vila en la cárcel de Marcos Paz el 30 de septiembre. Llamativo. Era el abogado de Lázaro Báez pero no era experto en la materia. El jardinero Barreiro dudaba entre quedarse con la defensa técnica de Vila o la “política” de Alejandro Rúa y Graciana Peñafort a quienes había recibido en el penal. 48 horas después, Vila se reunió con los hermanos Barreiro para delinear la estrategia de defensa. Finalmente, el padre de los Barreiro optó por la defensa “política”. Vila convenció a Pablo Barreiro de realizar una presentación espontánea en la fiscalía de Carlos Stornelli. El 8 de octubre se realizó la audiencia en la que las partes se llevaron una copia. El resultado fue negativo. “No aportó nada relevante y no lo tomamos como imputado colaborador” recuerda el fiscal. “Al no haber acuerdo, el contenido de lo conversado queda en la terreno de la confidencialidad” explica un experto en la materia. “Lo que se rompe son los apuntes que se va tomando de forma manual antes de firmarse el acuerdo” explica un fiscal de Comodoro Py. “El resultado que se arribó fue magro” confirma el letrado Vila que ejerció la defensa hasta el 22 de ese mes. La charla no habrá durado más de 15 minutos explican los testigos. Barreiro confunde una declaración con una reunión previa a declarar como imputado colaborador.

El 18 de febrero, Vila denunció en Comodoro Py, ante el juez Sebastián Casanello, la falsa denuncia de Pablo Barreiro en Dolores que mansillaba su buen nombre al asociarlo a supuestos aprietes para arrepentirlo ante Stornelli. “Me grabaron de forma clandestina violando la confidencialidad entre abogado y cliente”. Ese audio fue tuiteado por Alejandro Rúa, el abogado que se había quedado con su anterior cliente, horas antes de la presentación en Dolores. Pablo Barreiro relató otra historia ante Ramos Padilla. Dijo que mientras su padre estaba detenido en Marcos Paz, un tal “Charly” los contactó a través de Pablo Grillo. Charly era Carlos Liñani, el hombre que tenía agendado en su celular a Etchebest como “Pedro De Vido”. Liñani frecuentaba el bar irlandés, Down Town Matías, en San Martín 979, del microcentro porteño. Allí tomaba cervezas al caer la noche con amigos que conocía en el bar. Grillo atendía allí tras regresar de El Calafate en el que había buscado suerte en el negocio gastronómico. En el sur había conocido al menor de los Barreiro. El mesero fue el enlace entre los Barreiro y Charly que se presentaba como despachante de aduana. Al conocer la noticia por televisión, Liñani le hizo saber a Grillo que debía contarle algo urgente a Pablo Barreiro. Se encontraron un 4 de octubre a las 19 horas en el Hotel Hilton de Puerto Madero. De entrada, los hermanos grabaron las conversaciones. Liñani les aseguró que la defensa “política” mantendría al jardinero en la cárcel y que Rúa y Peñafort estaban para defender “a la jefa”. Les dijo que a ellos “no les cerraba el blanco” y les recomendó hablar con un tal D´alessio y Rodrigo González para “negociar” con Stornelli. De allí, los hermanos Barreiro, fueron a juntarse con su abogado oficial, Luis Vila, en el café Tabac, a quien también grabaron. El abogado quedó en averiguar qué había de cierto entre la supuesta relación de esos letrados con Stornelli. Sin embargo, a los pocos minutos, Vila les dio su parecer: “Mostraron la hilacha, Calcaterra no necesita que nadie lo lleve de esa forma”. Se refería al empresario Ángelo Calcaterra a quien D´alessio y Liñani se jactaban de haber llevado a Comodoro Py y evitado su detención: “Un disparate” les dijo Vila. Más allá de los honestos consejos de Vila, los Barreiro lo grabaron también. Para Pablo Barreiro, es “evidente que Stornelli estaba al tanto de la extorsión de D´alessio”. El lunes 8 de octubre se presentaron ante el citado fiscal. Según Barreiro le contaron todo lo sucedido. Según Vila y Stornelli nada de eso pasó. “Vila nos dijo que salía 250 mil dólares” (…) “Pagamos 40 mil dólares por haber salido de esa audiencia sin problemas”.

Las llamadas entre Barreiro y D’Alessio existieron. Según las fuentes consultadas, el diálogo fue así: “Mira gordo, mañana te salen a buscar, así que, si querés yo te pudo llevar a ver a Stornelli, porque yo soy el tipo que llevó al primo del presidente a Comodoro Py, que entró por una puerta y salió por la otra», sugirió el falso abogado. Pero Vila les decía a los Barreiro que era todo verso, que Stornelli no era así. “Si yo hago algo así me denuncian hasta mis secretarias” explicó el fiscal a este periodista. En febrero de 2019, en medio de una feroz campaña mediática, Barreiro declaró: “Stornelli me increpó si era testaferro de mi padre, me preguntó por los empresarios Báez, López, Ferreyra y Paolo Rocca”. El fiscal asegura que eso jamás ocurrió. En la causa Cuadernos jamás fue mencionado Pablo Barreiro. Al igual que Etchebest, los hermanos Barreiro grabaron a sus interlocutores. Lo hacían desde el primer momento con la suposición de que la justicia los estaba investigando. Al igual que el “chacarero”, el hijo del jardinero se presentó en Dolores, juzgado que no tenía competencia con los hechos supuestamente producidos.

La denuncia parecía calcada a la de Etchebest. Otra vez, el fantasma de Bindi y de los abogados cercanos al Instituto Patria y a Cristina Kirchner, se asomaba. Horas antes de ser detenido, D´alessio le escribió a Liñani: “Llámame ya por favor… Mañana no puede ir el auto. El hijo del jardinero te va a dejar pegado como que le pediste dinero en nombre mío y de Rodrigo (González). Es una locura. Nunca lo vimos a ese hombre!!!!” Rodrigo González explicó en Dolores que jamás había visto a los hermanos Barreiro. No hay llamadas entre ellos. Vila denunció lo sucedido en Comodoro Py para salvar su buen nombre. Esa denuncia generó que el juez Ramos Padilla le dictase falta de mérito a Stornelli por este caso en particular. Eso no invalidó que tomase como cierta la denuncia de los hijos del jardinero del poder. Hasta ahora, no llamó a declarar como testigo a Vila, otra de las víctimas inesperadas del operativo Puf.

Apoyá a los que luchamos por el derecho a la verdad. En los medios financiados por el poder, difícilmente la encuentres. Hace click acá, y suscribite a PyP.

1 thought on “Exclusivo. Así se armó la operación «el hijo del jardinero»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *