Jue. Oct 22nd, 2020

El lugar en el mundo de Cristina Kirchner, en su peor momento

El Calafate se quedó sin su principal actividad económica: el turismo. Por qué los vecinos creen que lo peor está por llegar.

«Este es mi lugar en el mundo». La frase de Cristina Kirchner parece lejana. El Calafate, uno de los centros turísticos más importantes de la Argentina, atraviesa su peor momento. La cuarentena se aplica con dureza. Los vecinos no circulan por la noche. La localidad fue noticia por dos cuestiones policiales. El macabro asesinato de Fabián Gutiérrez, el ex secretario presidencial arrepentido y la fiesta clandestina de los hijos del poder que terminó con un control policial en medio de un escándalo local.

Pero la preocupación de sus habitantes no pasa por las página policiales sino por la economía. El sector hotelero y turístico -principal actividad del bello paraje- está paralizado. La temporada alta suele comenzar en los primeros días de la primavera y se extiende hasta enero. Este año no habrá temporada. Las 25 mil personas que habitan el bello suelo no encuentran respuestas en la política local. Su intendente, Javier Belloni, hace lo que puede ante los reclamos de los vecinos. De extracción peronista, Belloni está enfrentado con la gobernadora Alicia Kirchner. Estuvo a pocos votos de quedarse con la gobernación de Santa Cruz. Perdió por menos de 4000 votos. A pesar de que la Ley de Lemas -el espacio del Frente de Todos recolectó votos de tres listas- está instalado desde hace años, el pueblo aún no lo comprende y vota caras, no espacios políticos. Por eso, el partido oficialista ha logrado perpetuarse en el poder.

Durante el resto del año, el grueso de la población vive de las ganancias que les deja la temporada turística. Sin turismo, no hay resto del año. 18 mil personas aproximadamente trabajan en el empleo privado. El resto, son docentes, fuerzas de seguridad, jubilados y planes sociales. El desempleo hace estragos en el oeste de la provincia de Santa Cruz. La educación está paralizada. Se han cerrado cátedras y cursos enteros. El consejo escolar no sabe, no contesta.

Más allá de que el gobierno nacional de Alberto Fernández se diferenció del de Mauricio Macri y congeló las tarifas públicas, el El Calafate -como en otros puntos del país-, el 2020 trajo el covid19 y otro aumento de luz, gas y electricidad. Las facturas promedio de gas en «el lugar en el mundo de Cristina» alcanzan los 12 mil pesos. El Wifi básico se consigue a 1800 pesos. La señal deja mucho que desear.

Sólo en servicios públicos, un ciudadano del Calafate gasta un IFE. La canasta básica sigue aumentando. El precio promedio de un sachet de leche ronda los 60 pesos y un kilo de carne, los 500 pesos. Uno de los pocos hoteles que permanecen abiertos es el Alto Calafate de Cristina Fernández. Allí llegan los infectados por Covid.

El Calafate atraviesa la peor de las tormentas: La económica.

La Vicepresidenta de la Nación está en Recoleta, preocupada por sus causas judiciales y el Operativo Venganza. Calafate quedó lejos y en el olvido.

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