Jue. Oct 22nd, 2020

¿Dónde están los «progresistas» que hablaban de «macrisis» y decían que no llegaban a fin de mes?

La doble vara de los artistas K.

Basta de odio, paremos con el odio porque vamos al supermercado y yo mismo no puedo comprar las cosas, yo no llego a fin de mes.

Cristina Tejedor. Actriz y militante kirchnerista.

26 de abril del 2016 en Intratables.

Durante el 2016, primer año de gestión de Cambiemos, muchos artistas, vinculados con el kirchnerismo, fueron invitados a programas de televisión y lloraban por sus desventuras económicas. El 26 de abril, a cuatro meses de la asunción de Macri, Cristina Tejedor, en Intratables, dijo que el gobierno estaba sembrando la grieta y que recibía amenazas de muerte por hablar. La actriz aseguró que creía en la inocencia de Cristina Kirchner pero que debían demostrar que se llevó plata aunque eso, no era lo importante pues “están pasando cosas muy terribles”  y lloró porque no llegaba a fin de mes. El guion de Cristina era repetido por los artistas afines a su gobierno que pululaban en los sets de los programas televisivos en una moda instalada en el 2016: Los artistas expertos en política.

El “no llego a fin de mes” de Cristina Tejedor, protagonista de “El amor tiene cara de mujer” o “Rosa de lejos”, inaugurada a cuatro meses de gestión del nuevo gobierno, continuó, semana a semana, con otros protagonistas. La operación tenía una doble finalidad: Mientras se denunciaba una crisis económica sin precedentes en la historia argentina que, en diciembre del 2015, aún no se había producido, se pedía cerrar la grieta de una manera perversa: Dejando de hablar de la corrupción kirchnerista. La supuesta preocupación ciudadana por la crisis económica escondía el objetivo real de Cristina Kirchner: Garantizar su impunidad y la de sus hijos. Al comenzar el gobierno de Macri y, ante las evidencias de la corrupción televisada, con los bolsos con nueve millones de dólares de José López en un convento y el hijo de Lázaro Báez contando billetes en una financiera, la ex Presidenta no movió un dedo para salvar a sus ex socios. 

“Si se comprueba, que vayan presos, sea quien sea” repetían los artistas como Cristina Tejedor como un mantra. Luego agregan: “Lo único que escucho en los medios es Lázaro Báez, Cristina Kirchner, pero siguen hablando de lo que pasó y están pasando cosas graves en la Argentina, creo en la justicia” decían los artistas repitiendo frases que el periodismo militante decía una y otra vez para exculpar a los funcionarios sospechados de corrupción de la “década ganada”. Cuando la justicia actuó, los investigó, procesó y condenó apareció la figura del Lawfare y de los “presos políticos”.

Ese diciembre del 2015, Macri se presentó por primera vez en la cumbre del Mercosur realizada en Asunción, Paraguay. El 20 de ese mes, pidió por “la pronta liberación de los presos políticos en Venezuela”. Nicolás Maduro no estaba presente por “motivos de agenda” pero sí su canciller Delcy Rodríguez que le exigió al líder argentino que no se metiese con la política interna venezolana. En ese contrapunto, la prensa militante kirchnerista y gran parte de la llamada “corea del centro” periodística argumentó que no se podía hablar de “presos políticos”. Dos años después sostuvieron que Julio de Vido y Amado Boudou eran “presos políticos”.

El ejemplo de la actriz Tejedor se multiplicó. De Gerardo Romano a Sofía Gala, de su madre, Moria Casán al cantante Iván Noble pasando por el humorista Dady Brieva que deseaba que la situación empeore y que “la pasemos mal” así el pueblo aprendía la lección. Ejemplos sobraban: De repente Sofía Gala, con tres trabajos, no podía pagar el alquiler, Pepe Cibrián no le alcanzaba la plata para pagar la tarjeta de crédito, Enrique Pinti no lograba comprar insulina, la cantante tanguera, Adriana Varela, no pagaba las expensas porque “Macri es hambre”, la periodista Romina Manguel dejaba de comprar atún, Rodolfo Ranni ahorraba nafta manejando “a 60 kms por hora en Panamericana” por la crisis, Paola Krum abandonaba el delivery, Leticia Brédice no podía pagar la factura del agua, Ana María Picchio viajaba en transporte público al centro y Gerardo Romano, mientras tanto, insultaba a los que votaron a Macri. Mientras este libro ingresa a imprenta, la Argentina aumentó 10 puntos su pobreza pero los pobres ya no están presentes en la agenda mediática.

A mediados de junio del 2016, estábamos invitados Rafael Flores, Álvaro de Lamadrid y yo al programa de Mauro Viale para analizar la corrupción de los gobiernos kirchneristas. Nos dieron un espacio de diez minutos, sin posibilidad de cruzarnos con el invitado del siguiente bloque. Allí estaba el polémico ex interventor del INDEC, Guillermo Moreno, acompañado por su esposa, la escribana Marta Cascales, protagonista de la conformación de Meldorek de Sergio Schoklender y decenas de firmas fantasmas utilizadas para evadir impuestos y lavar dinero. Moreno tuvo más suerte que nosotros y pudo expresarse por un tiempo prolongado sin que nadie lo interrumpiese. Ese día comparó a un gobierno, elegido democráticamente, con una dictadura. Para Moreno, Videla era más humano que Macri ya que “tiraba gente al mar pero no le sacó la comida de la boca a la gente”. Aseguró que “ninguna dictadura fue peor que esto –por Macri”. Cambiemos no había cumplido medio año en Casa Rosada. Moreno expresaba la idea de Cristina Kirchner que sostenía que se trataba de un gobierno ilegítimo. En su libro “Sinceramente” llamó al gobierno de Macri como un “grupo de tareas”, figura que remite a la última dictadura militar.

Los “grupos de tareas” o “GT” eran una especie de patotas, conformadas por integrantes de las fuerzas armadas que salían a “cazar” sospechosos en las calles a quienes secuestraban, torturaban, asesinaban o desaparecían. Estos grupos de tareas solían apropiarse de las pertenencias de los sospechosos que eran tomadas como si fuese un botín de guerra. La elección del término no fue casual: “¿Qué es el macrismo en definitiva? Considero que es un grupo de tareas del capital financiero que han provocado un endeudamiento vertiginoso en el país, superior inclusive al operado durante la última dictadura militar. Esa es la definición correcta porque vinieron con ese objetivo y lo pudieron hacer, porque al igual que, la última dictadura militar, tuvieron la cobertura incondicional de los medios de comunicación hegemónicos”. El círculo del guion de Cristina, una vez más, se cerraba con la prensa llamada “hegemónica”. A pesar de que todos los canales de noticias criticaban las medidas económicas del gobierno de Cambiemos tal como admitió un productor estrella de C5N, en reserva, a este autor: “Ustedes tenían permitido en los medios hegemónicos hablar de la economía macrista y criticarla pero no dijeron nada de su corrupción que fue peor que la de nuestro gobierno”.

Ese fue uno de los inconvenientes que tuvo la señal de noticias TN. Las audiencias consumen contenidos que le son afines. La periodista especializada en economía, Marcela Pagano, por citar un ejemplo, siguió informando sobre la inflación, la deuda, el riesgo país, el alza del dólar y el desempleo a pesar del cambio de gobierno. Pero, en un país híper polarizado, la audiencia de su canal, no quería escuchar malas noticias. TN empezó a perder audiencia que migró a las redes sociales mientras que los canales afines al kirchnerismo duplicaron sus televidentes. Mientras que los seguidores de Macri creyeron que TN los traicionaba, los fanáticos kirchneristas se sintieron respaldados por los periodistas militantes que les ofrecían noticias afines a sus creencias previas, aunque fuesen falsas. TN siguió haciendo periodismo profesional pero los tiempos habían cambiado. Su audiencia le pedía otra cosa. C5N, en cambio, entendió el juego, se mantuvo fiel a su audiencia, sin importar si tenía para ofrecerles “pescado podrido” como el 20 de octubre del 2015 cuando les aseguró que Daniel Scioli era el próximo Presidente de todos los argentinos.

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4 thoughts on “¿Dónde están los «progresistas» que hablaban de «macrisis» y decían que no llegaban a fin de mes?

  1. Creo que la periodista fue apocaliptica porque realmente la situacion era pésima. Pero eso no nos tiene que desviar del real poder que tenemos como ciudadanos. Este gobierno continua el apocalipsis. No tenemos políticos que esten a la altura de la resolucion de esta profunda crisis a la que ellos mismos nos llevaron por ineptos, de un lado y del otro de la infame grieta.

  2. Opino igual. La periodista Marcela Pagano era apocalíptica cuando hablaba de la economía de Macri, y de algun modo se notaba su parcialidad. Hoy lo vemos claro, desde ya que es muy tarde.

  3. Muy bueno pero en algo me parece que la pifian. TN y su staff no fueron tan imparciales como dice la nota, no era solo información. Las entradas de Pagano, por ejemplo, eran apocalípticas por demás y hasta se sumaron a la opereta Maldonado. Hubo un giro desde el 2017 en el sesgo informativo. ¿Las razones? Sería bueno que lo investiguen.

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