Vie. Oct 30th, 2020

Para ex funcionario de Vialidad Nacional, «la causa Canicoba es una venganza a los que denunciaron el desfalco de Cristina»

PeriodismoyPunto habló con Eduardo Plasencia, ex coordinador de Gestión en Vialidad Nacional, quien se refirió a los procesamientos de Dietrich e Iguacel por la causa «Peajes» y denunció la destrucción del organismo por parte del gobierno de Alberto Fernández.

Dos días antes de dejar el juzgado federal N° 6, Rodolfo Canicoba Corral procesó al ex ministro de Transporte Guillermo Dietrich por presunta «administración fraudulenta» en la causa que investiga la renegociación de la concesión de peajes en los accesos Norte y Oeste entre 2016 y 2018. Antes había hecho lo propio con el ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne; el ex director de Vialidad Nacional, Javier Iguacel; y el ex procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías. Para Eduardo Plasencia, ex coordinador de Gestión en Vialidad Nacional, se trata de «una venganza».

En diálogo con PeriodismoyPunto, el ex funcionario defendió la gestión de Dietrich, se refirió a la causa «Peajes» y aseguró que, con el cambio de gobierno, Vialidad Nacional fue destruida. convirtieron a los cargos técnicos en políticos y así no puede funcionar», denunció.

En este sentido, Plasecia resaltó: «Nuestro principio fue la transparencia. Estuvimos dos años estudiando el mundo de transporte en la Argentina y me recibí especializado en el tema de la obra pública vial»; al tiempo que recordó: «Había cosas que andaban mal pero sobre todo había un gran problema de falta de transparencia en la obra pública vial: con dos patas que están relacionadas, la inmoralidad de gente que, por maldad o ignorancia, no entienden que la plata no es de ellos sino que son servidores y, del otro lado, algunos empresarios que no entienden que es un sistema capitalista, republicano y democrático». «No tienen por qué agarrar al Estado del cuello y están acostumbrado a comprar funcionarios y otros resortes del Estado», apuntó.

¿Y qué hicieron al respecto?

-El Estado está metido en un caos. La burocracia. Hay un Estado que no tiene capacidad de controlar las obras y el del otro lado se aprovecha. Lo teníamos claro. Falta de principio, ética y falta de capacidad. Eso es lo que nos metimos a combatir. Atacamos esas dos patas. Buscamos a los tipos más profesionales en la materia. Cualquier funcionario de Vialidad que estaba sospechado de algo, no fue incluido. Pero la cuestión de la capacidad significa que no podes traer sólo a un bonachón sino a alguien inteligente pero que los contratistas no te armen la obra. No alcanza con que el funcionario no quiera ser coimeado ni entrar en la joda sino que sepa del tema.

En ese sentido, ¿qué números manejan de lo que fue su gestión en comparación con la herencia kirchnerista? ¿Qué balance hacen?

-Cuando asumimos en Vialidad había una deuda de 14 mil millones de pesos con los contratistas con el dólar oficial que daba 2000 millones de dólares, equivalente a todo el presupuesto de Vialidad de aquel momento. Otros números de kilómetros, cuando asumimos había 40 mil kilómetros de rutas nacionales, solo 2800 eran autovías o autopistas. Para ponerlo en perspectiva, EEUU tiene 78 mil kilómetros de autopistas federales más las estatuales que son el cuádriple. Nos propusimos construir el doble y duplicar la cantidad de autopistas en cuatro años. Lo hicimos sabiendo que era difícil y no cumplimos con los 2800 kilómetros. Construir una obra, lo hace cualquiera pero con calidad técnica y transparencia, no es tan fácil. Nos llevó más tiempo del pensado. Pero terminamos 700 kilómetros de autovía y dejamos 1450 más en obra.

¿Lo inaugurará Alberto Fernández?

-No sé porque está todo parado desde diciembre del año pasado.

¿Qué análisis hace de la gestión actual en Vialidad Nacional?

-Es terrible que descabezaron a los profesionales. Con Dietrich e Iguacel quisimos recuperar Vialidad que era un faro para América. En los noventa, la despedazaron y con los Kirchner, destruyeron con la corrupción. Lo primero que hicimos fue un plan de jubilaciones anticipadas para gente muy buena pero que debían dejar el lugar a los más jóvenes que debían crecer. Entraron técnicos de todas las universidades y nombramos subgerentes de 30 y pico con maestrías en Europa que no le habían recompensado con el título y la responsabilidad del cargo. Sin embargo, tuvimos las críticas y la guerra de los cinco sindicatos de Vialidad. En nuestros años batió el record histórico de proyectos ejecutivos. Da tristeza que ahora, convirtieron a los cargos técnicos en políticos y así no puede funcionar. Es un insulto para los que trabajaron. Es un retroceso. En cuanto a Katopodis, me da la impresión de que no están preparados. Dietrich se preparó y supimos cada kilómetros de ruta del país. Manejé con mis manos 270 mil kilómetros de rutas en cuatro años.

¿Qué se encontró manejando las rutas argentinas?

-Reivindico los huevos de la gente de mantenimiento de Vialidad. Ese ejército de trabajadores que hacen tareas de emergencia y atienden todo el tiempo. Eso me impactó y hace honor a la Argentina de los últimos 100 años. Pero lo que vi fue falta de criterio y arbitrariedad en cómo priorizar la plata. Era inentendible. Encontrabas la ruta 40 en Tierra del Fuego pavimentada y en Mendoza 170 kilómetros sin pavimentar con Neuquén. Ahí tuvimos otro Lázaro Báez. Nosotros avanzamos allí. Pero después encontrás la Cuesta de Miranda que es faraónica pero circulan 130 autos por día que es lo que pasa por la esquina de mi casa en un minuto. Incoherente. La ruta 3 a Azul es la que tiene más toneladas de carga transportada del país. Y es una sola mano. Me críe en Tandil y me fumé esa ruta así.

¿Qué visión tiene de la causa Canicoba Corral que procesó a Dietrich e Iguacel?

-Es una maniobra política muy fuerte. Tenes una denuncia monumental contra CFK por Vialidad y lo presentó Iguacel y otros ex funcionarios del círculo de confianza de Dietrich.

¿Usted dice que la causa Canicoba es una venganza?

-No cabe duda que es así.

-¿Cómo lo explica al que está del otro lado que no está de ningún lado de la grieta?

-La renovación de las concesiones viales había que hacerla sino nos comíamos un juicio millonario. Pero el juez no leyó la defensa. 120 páginas de escrito, leela, no la leyó macho. ¿Cómo hizo para tomar una denuncia drástica en una hora? No leyó un papel de la defensa. Vivo en un departamento de dos ambientes de 60 mt2. Dietrich tiene lo mismo. Iguacel tiene menos. Era petrolero, ya no.

-¿Te cuestionas haberte metido en la función pública?

-Hay que tener mucha fuerza. Me tengo que lograr convencer que vale la pena pelear por este país. Tenemos una gran riqueza y siempre vale la pena pelear por ello. Pero a veces, te da bronca que mucha gente cierre los ojos.

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