Jue. Dic 2nd, 2021

Drogas, torturas, sexo, autos y dinero. Los verdaderos motivos del plan macabro para asesinar a Fabián Gutiérrez

Es posible que el 28 de septiembre del 2018, cuando Víctor Fabián Gutiérrez se sentó frente a los fiscales Carlos Ernesto Stornelli y Carlos Alberto Rívolo, haya comenzado a contar los días que le quedaban con vida. Nacido el 25 de julio de 1973 en la localidad de Las Heras, Santa Cruz, ese día en los tribunales de Comodoro Py, el ex secretario personal de Cristina Kirchner, acorralado por los cuadernos de Oscar Centeno y una fortuna injustificable, decidió hablar de los Kirchner y reconocer ciertos delitos de corrupción y lavado de activos.

Hijo de Osvaldo Gutiérrez y Teresa Amelia García, se autodefinió como empresario. Al igual que su Jefa Política, también se había especializado en los hoteles. Lo defendía un abogado oficial, Martín Ariel Magram, uno de los letrados más serios y confiables de la justicia argentina y una pesadilla para los corruptos argentinos. Periodismo y Punto publicó aquella declaración como imputado colaborador del 28 de septiembre del 2018 que interesó, sobre manera, al actual Presidente Alberto Fernández.

El miércoles 1 de julio de este año, Fabián Gutiérrez vio por última vez a su madre. El fin de semana se lo encontraría asesinado, luego de torturas, golpes salvajes y signos de haber sido maniatado. Este portal accedió al contenido de la causa judicial -18482- que investiga su asesinato encabezado por el juez Carlos Narvarte. Los folios finales que reconstruyó PyP son, por demás, interesantes ya que, lo que sucedió con el ex secretario arrepentido de Cristina Kirchner, ha pasado a un segundo plano en la consideración mediática actual. Forman parte del expediente las indagatorias de Facundo Zaeta, su hermano Agustín, Facundo Gómez y Pedro Nicolás Monzón.

Sólo ellos saben qué pasó entre el jueves 2 de julio a las 20 horas y viernes 3 por la madrugada en la casa de Gutiérrez ubicada en la zona de Chacras en la calle Santiago Perkic Nº124. Allí lo mataron, luego cargaron su cuerpo a la camioneta Volkswagen Amarok color blanca dominio AA188VR acompañado de un televisor 50 pulgadas, un equipo de música marca Sony y una caja de habanos grandes hacia el predio de Gregorio Edmundo Muno Mansilla a metros del lugar donde enterraron el cuerpo del ex secretario presidencial.

Las declaraciones de los imputados tienen contradicciones de todo tipo. Según Pedro Monzón, al ingresar a la chacra, Gutiérrez ya estaba muerto en el baño mientras que Facundo Zaeta tenía un cuchillo en su mano y les pedía que no lo dejaran en banda. Según Monzón, no se conocían previamente con los Zaeta. «Estaba en un trance muy raro me dolía la panza y estaba en shock (…) Sentí que no era yo en aquel momento» explica como si se tratase de un integrante de la secta de Charles Manson que mató, sin justificativo alguno, a cinco personas en Beverly Hills en el año 1969. La descripción de los hechos que relata Monzón lo describe a Zaeta como un psicópata frío y calculador y que, para certificar que estuviese muerto Gutiérrez, lo apuñaló tres veces en el cuello en la casa en la que lo enterrarían. Aseguró que su única relación previa era con Gómez, primo de su novia cuyo tío tiene una agencia de autos en la que hacían changas lavando automóviles.

A pesar de que aseguró en su declaración no haber tenido algún tipo de contacto con Zaeta ni conocerlo previamente, en su ampliación de indagatoria, Monzón dice que a las 11 AM del día siguiente le llegó un mensaje por Instagram de Facundo Zaeta: «Hola todo bien?» Le contestó que estaba todo bien. Luego le recordó a Gómez, su empleador, que habían quedado unos jeans en la camioneta de Gutiérrez y, pasado el mediodía, los fueron a buscar.

Uno de los detalles más escabrosos de la declaración del joven de 18 años es cuando habla del cuerpo sin vida de Gutiérrez: «estaba boca abajo, Zaeta estaba como desde arriba, de rodillas frente a la cabeza del cuerpo ajustándola (SIC), estaba atado con precintos de color negro y también tenía una soguita finita en las manos, las manos estaban medio separadas, atadas con la soguita y varios precintos puestos».

Agustín Zaeta se declaró inocente. Dijo que ese jueves 2 de julio a la medianoche, su madre empezó a preguntar por su hermano. Le preguntó a su cuñada, Fiona Wyss, la novia de Facundo, que le reenvió una foto de su hermano bañándose que le había reenviado Pedro Monzón. Insólito.

La destreza artística de la novia de Facundo Zaeta emocionó al ex Presidente Mauricio Macri en la gala del G20 en el Teatro Colón. ¿Qué hacía su novio, supuestamente, seduciendo a un hombre cuarentón?

La novia de Facundo Zaeta en la Gala del G20

Según su declaración indagatoria, estuvo un día sin saber nada de su hermano hasta que Piero Bracalenti, amigo de la familia, le recomendó que se fijase en una cabaña que estaba alquilando Facundo Gómez, cerca del aeropuerto viejo. Al sospechar que algo había pasado con él, fue que regresó al quincho de su casa, vio una sábana con ropa adentro, la sacó por la ventana, y cuando salió a limpiar esas pertenencias, aparecieron dos autos como «persiguiéndome» y no eran «autos policiales». También entró en pánico. A diferencia de Monzón, Agustín Zaeta dijo que los tres jóvenes -su hermano, Gómez y el citado Monzón- eran amigos. Es llamativo que, antes que se los mencionase en los programas de televisión, Agustín ya sospechaba de su hermano ya que, «como estaba muy mediatizada la desaparición de Fabián Gutiérrez, yo pensé que él tenía algo que ver».

Causa judicial

Sobre la declaración de Facundo Zaeta, se ha escrito mucho. Que reconoció haber intercambiado mensajes por Telegram durante cuatro meses con Fabián Gutiérrez y que lo sedujo por «nuestras inclinaciones y gustos sexuales». Dos meses antes del hecho, «me junto con Facundo Gómez, el cual me cita a una cabaña que él tenía para cultivar marihuana y vender droga, quiero aclarar que Gómez hace bastante está en el mundo de la venta de marihuana y se junta con gente pesada de El Calafate, acá sino tenes buenos contactos, no vendés. Ese día en la cabaña, ve en mis notificaciones que tenía contacto con Fabián Gutiérrez (…) Me cargaba si ahora estaba de novio con un millonario». Sin embargo, a pesar de que Zaeta, previamente, reconoce sus inclinaciones sexuales, luego explica que fue Gómez quien lo incentivó de juntarse con Gutiérrez para seducirlo y «concretar un encuentro sexual, luego reducirlo y taparle los ojos para robarle». O sea, el robo había sido planificado. ¿Y el asesinato no? Allí dice que todos sabían que Gutiérrez tenía millones de dólares en su casa, que era «dinero en negro de la corrupción». Otro de los detalles macabros del relato es que, según Zaeta, las fotos de alto «contenido sexual» y los chats hot se hacían delante de su amigo Gómez quien le decía lo que tenía que decir o hacer. Según él, a Gutiérrez le pegó dos golpes para reducirlo pero se golpeó la cabeza mal contra el suelo. Allí es que Gómez, le tapaba la boca a Gutiérrez, distorsionaba la voz y le exigía saber dónde estaba la plata. Luego, cuando él busca la plata en la parte superior, escucha un grito que señalaba que Gutiérrez se les había escapado. Es allí donde, al reencontrarlo, lo golpean salvajemente entre Gómez y Monzón, incluso con una piedra grande, en la cabeza. Gómez lo había matado. ¿Fue él?

El misterioso Fabián Gómez, autos, drogas y muerte

«Creo que Gómez tenía otras intenciones por lo que hizo en ese momento» declaró Zaeta. ¿El robo era una excusa para asesinar a Gutiérrez? ¿Cuál era el móvil del crimen? Asegura que Gómez lo citó «detrás del local de Che Zoilo» (…) «para liquidarme». ¿Quiénes son los contactos mafiosos y políticos que aseguró Zaeta tenía Facundo Gómez?

Sin embargo, Gómez declaró al comienzo de la investigación, como una especie de imputado colaborador. Fui quien colaboró con el juez Carlos Narvarte hacia el hallazgo del cuerpo de Gutiérrez, enterrado junto a una cabaña que él mismo alquilaba. Con Monzón acusaron a Zaeta de haber sido el autor material del asesinato.

Las contradicciones de las declaraciones de los imputados

Pero Gómez declaró que el impulsor del robo fue Facundo Zaeta quien tenía «todo planeado». Que buscase una persona de confianza, lo elegí a Monzón que, según lo que relata Gómez, es quien lavaba los autos en la agencia de su padre.

Dice que antes de salir armaron con Monzón unos «cigarrillos de marihuana» fumó y a las 20 horas empezaron los llamados de Zaeta. Según su relato, el joven estaba alterado y, al llegar, escucharon golpes como que algo se caía, lo ven asomarse a Zaeta por un mosquitero roto que los invita a ingresar por allí a la propiedad de Fabián Gutiérrez. Al igual que Monzón, insiste en remarcar que Zaeta estaba con un cuchillo en su mano, todo el tiempo. En su descripción, Gómez aseguraba haber sentido: «un frío, sentí ganas de vomitar, sentí calor, totalmente, nunca había pasado por una situación similar». Del frío al calor, en la misma oración.

Martín Gómez, el padre del sospechoso posando con CV Calafate, la concesionaria de autos

Describe la situación de una forma en la que Zaeta es el que daba las órdenes y Monzón limpiaba las manchas de sangre de Gutiérrez. Monzón y Zaeta no se conocían en persona, sin embargo, el chaqueño empleado de Gómez obedecía como un esclavo al carilindo Zaeta. Luego de que Gutiérrez se soltase, según Gómez, fue Zaeta el que le quitó la vida ahorcándolo con una especie de cable o «una media».

A los pocos minutos, según la declaración de Gómez, se escucha a Zaeta que gritaba desencajado: «todavía está vivo, todavía está vivo». Lo estaban trasladando en la camioneta a Fabián Gutiérrez. ¿Estaba vivo o muerto?

Continuará…

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