Mar. Oct 27th, 2020

Pasando en limpio. El espionaje M al Instituto Patria

En la previa a las indagatorias de la cúpula de la AFI macrista, repasamos los pormenores de una de las causas por espionaje que mantienen en vilo a Juntos por el Cambio. AUDIO.

De no haber cambios, en los próximos días Gustavo Arribas, jefe de la Agencia Federal de Inteligencia durante el gobierno de Mauricio Macri, y quien fuera su segunda, Silvia Majdalani, se presentarán a declarar ante el juez federal de Lomas de Zamora Juan Pablo Augé como sospechosos de realizar espionaje ilegal sobre Cristina Kirchner en 2018. En esta causa, impulsada por la intervención de la AFI, Augé investiga las tareas de inteligencia que realizó la AFI sobre el Instituto Patria y el domicilio de la vicepresidenta, en Recoleta.

Su legalidad ya había sido investigada y confirmada por el juez federal Martínez de Giorgi, luego de que Cristina denunciara que la AFI macrista monitoreaba sus movimientos. Fue en agosto de 2018, tras un hecho tragicómico en el que tres agentes que realizaban la vigilancia, a bordo de un auto propiedad de la Agencia, se reconocieran como tales ante un policía de tránsito que se había acercado a pedirles los documentos. No fue la única particularidad del caso: entre los testigos presentados por la ex presidenta en la denuncia, aparecen dos militantes de La Cámpora que fueron parte de la AFI durante la gestión de Oscar Parrilli. Martínez de Giorgi terminó sobreseyendo a Arribas y Majdalani.

Sin embargo, en febrero, la ex fiscal Cristina Caamaño, a cargo de la intervención de la AFI, se presentó en los tribunales de Lomas de Zamora para denunciar que la AFI de Arribas y Majdalani había falseado documentación con el fin de darle cobertura legal a las operaciones. Cabe recordar que, aquellas tareas, se hicieron en el marco de una causa abierta a partir de una denuncia de la propia AFI, en Lomas de Zamora, donde se pedía investigar posibles atentados en la víspera de la cumbre del G20 que se celebraría en Buenos Aires y que ya había generado desmanes en las distintasciudades del mundo donde se había realizado.

Según reconstruyó la periodista Patricia Blanco en Infobae, la presentación constaba de unas 250 hojas sobre distintos puntos a seguir y en ninguna se mencionaba en forma explícita al Instituto Patria o a Cristina Kirchner. Dos meses después de iniciada la causa, un reporte de la AFI habría llegado al juzgado de Federico Villena dando cuenta de varias tareas hechas en esa investigación y en donde al pasar se mencionaban diligencias sobre una decena de personas que podrían ser objetivos de esos hechos y que ya habían quedado descartados. Entre esos nombres aparecía la hoy vicepresidenta. El pasado 7 de junio, el periodista Rolando Graña reveló audios comprometedores al respecto.

«Silvia Majdalani -la Señora 8- no tiene en cuenta las partes administrativas. Nosotros tenemos a veces mucho quilombo porque las operaciones que hacemos la hacemos con la cobertura judicial de algún juzgado. Así metimos la del coche (el vehículo estacionado afuera del Patria), la metimos en una causa. El juez Villenas nos armó un ‘coso’ y metimos muchas tareas juntas, lo metimos en un escrito. Se mezcla todo y a la mierda».

El autor de este mensaje es Alan Ruiz, un ex funcionario del Ministerio de Seguridad, que llegó a la AFI en mayo de 2018, en medio de un proceso de reorganización que implicó la salida de Diego Dalmau Pereyra, el Director de Contrainteligencia que lo había reclutado, y su nombramiento “informal” como jefe de la base 95.

La misma funcionaba en el predio del ex CITEFA, en Villa Martelli, y contaba con un equipo conformado por personal de “la casa”, ex policías y policías “en comisión”. Algunos de ellos también operaban desde un departamento ubicado en el barrio de Mataderos, que llamaban “la cueva”, y que habría sido cerrado por Ruiz en medio de una feroz interna con una facción del grupo, que lideraban Jorge “El Turco” Sáez, Leandro Araque y Facundo Melo. Los últimos dos, terminarían -involuntariamente- convirtiéndose en protagonistas de la otra pesquisa sobre espionaje M.

Testigos en la causa “Instituto Patria” le atribuyen a Ruiz un trato directo con Majdalani. Incluso Martín Coste, el hombre que pasó a ocupar el cargo de Director de Contrainteligencia en julio de 2018 y así se transformó en su inmediato superior. Al declarar ante la Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, Coste se desligó de las tareas sobre el Instituto Patria. “Me entero por televisión de una situación. Empiezo a consultar internamente y me dicen que la orden la había dado este señor Alan”, aseguró. Y recordó que “Alan básicamente a mí me dijo que era algo que le había pedido Ocho -por Majdalani- y que estaba judicializado”. Hoy, Coste pidió que su testimonio ante la Bicameral sea incorporado al expediente mientras lo estudia junto a su abogado.

El ex espía no desmiente su relación con Majdalani. En su primera indagatoria, Ruiz comentó: «recibía llamadas y mensajes de diferentes directivos, entre ellos, la subdirectora”. Pero rechazó que ella hubiera encargado esa operación -como sospechan los investigadores- y que la misma hubiera sido motivada por razones políticas. “Eran seguimientos relacionados a la seguridad nacional”, planteó. Al tiempo que detalló: “La orden en concreto era solamente vigilancia, para vigilar todo tipo de movimientos y que las áreas de análisis pudieran construir escenarios probables”. Su testimonio no resultó convincente para la Justicia, que tras mantenerlo preso durante 17 días le dictó un procesamiento sin prisión preventiva.

Su detención merece un capítulo aparte. Dispuesta a pedido de los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, con el fin de indagarlo, se concretó el 20 de junio pasado tras un allanamiento en su casa en la previa al Día del Padre. Si bien declaró dos días después, siguió preso hasta el 7 de julio. Primero en la alcaldía de la PSA en Ezeiza, adonde llegó convaleciente por una operación de vesícula, y luego en Marcos Paz, donde terminaron quitándole los puntos de la intervención. En el interín, su esposa fue despedida de su trabajo en el área de Políticas de Niñez del Municipio de Morón. ¿Quisieron “ablandarlo” para que apunte “hacia arriba”? En su entorno están convencidos de que sí, pero él se rehúsa a presentarse como un “arrepentido”.

¿Por qué? “Porque no llevó a cabo ninguna actividad ilícita”, explicó su abogado. En esa línea, Ruiz sostuvo que las tareas que coordinó contaron el con respaldo del área de Jurídicos de la AFI. Dilucidar el rol que jugó la Dirección de Asuntos Jurídicos, cuya cabeza era el angelicista Juan Sebastián De Stefano, parece ser central para desentrañar el asunto. También el testimonio de Villena, quien dice haber sido “girado” por los espías. Y esto abre un gran interrogante: ¿se atrevería la Justicia a ir en contra de uno de los suyos? Por ahora, el juez vecino de Augé es considerado testigo del caso.

Por su parte, Arribas y Majdalani rechazan las acusaciones en su contra, plantean que al haber sido sobreseídos por Martínez de Giorgi se trataría de “cosa juzgada” y -en el peor de los casos- esperan que la investigación pase a los tribunales federales de Comodoro Py.

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2 thoughts on “Pasando en limpio. El espionaje M al Instituto Patria

  1. quiero tener JUSTICIA. Tengo 76 años y creo que voy a morir sin conocerlaa.Lo lamento por mis hijos, nietos y todos los argentinos.

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