Mar. Nov 24th, 2020

Narcotráfico, barras y política: la oscura trama detrás del «licenciado» fiscal general de Lomas de Zamora

Se trata de Enrique Ferrari, quien llegó al cargo en 2013 promovido por el camporista Julián Álvarez. De qué se lo acusa y los secretos verdaderos detrás de su controvertida figura.

La Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires dio lugar este viernes a un pedido del procurador general Julio Conte Grand para «licenciar» por 90 días al fiscal general de Lomas de Zamora, Enrique Bernardo Ferrari, con vistas a iniciar un proceso de juicio político.

Conte Grand había solicitado recientemente que se investigue si Ferrari incurrió en «conductas irregulares» en la tramitación de algunas causas, tras lo cual -el 22 de junio último- el fiscal denunció al Procurador por armar causas, presionar jueces y hacer espionaje ilegal.

La primera alarma sobre la conducta de Ferrari se encendió cuando, a pedido de Javier Raidan, el operador judicial del camporista Julián Álvarez, a quien el fiscal le debe el puesto, propició que se suspendiera el juicio contra un barrabrava ligado al ex secretario de Justicia llamado Juan Manuel Soto hasta después de las elecciones de octubre de 2019. El juicio era por un homicidio consumado, varios intentos de homicidio, amenazas de muerte y coacciones. La presidente del tribunal oral extrajo copia de un escrito de Ferrari y lo denunció ante la Procuración bonaerense.

Otro hecho escandaloso que tuvo como protagonista a Ferrari fue la disolución repentina de la Unidad para Delitos Complejos y Crimen Organizado de Lomas de Zamora, bajo el pretexto de que desde allí se armaban causas contra políticos, sindicalistas y funcionarios judiciales a pedido de Conte Grand «bajo la doctrina de lawfare» y con la supuesta participación de agentes de inteligencia. Esa Unidad llevaba causas contra los barrabravas de Independiente, en donde se apuntaba al camionero Pablo Moyano, y el rey de La Salada.

Justamente en La Salada confluyen los intereses de narcotraficantes y barrabravas. Según pudo saber PeriodismoyPunto, allí se vendía cocaína proveniente de las cocinas de Sergio «Verdura» Rodríguez, el narco que activó la causa por espionaje ilegal macrista; con el apoyo logístico de La 12, que regenteaba los puestos de la feria, y la cobertura de funcionarios judiciales, entre los que estaría el «licenciado» Ferrari. Off the record, no son pocos los que en Lomas de Zamora aseguran que el fiscal general habría recibido coimas de «Verdura» de hasta seis cifras y en dólares.

En su presentación, Conte Grand también sumó una serie de mensajes que Ferrari habría mandado a subordinados, con fotos de pirañas y de Hannibal Lecter, que se interpretaron como amenazas. Aunque esa no habría sido la peor experiencia que les tocó vivir a aquellos que trabajaron con él.

Gentileza: Border Periodismo

Según confiaron fuentes tribunalicias a PeriodismoyPunto, el fiscal protegido por Julián Álvarez habría protagonizado una insólita escena en su despacho cuyo destino final habría sido un conocido neuropsiquiátrico de la zona sur del Conurbano bonaerense. ¿Por qué? De acuerdo a lo reconstruido por este portal, en medio de una suerte de delirio paranoide, Ferrari -conocido por su afición a la caza con armas de fuego- se habría escondido detrás de su sillón con una pistola en la mano y un chaleco antibalas colocado. «Decía que veía cosas y que lo venían a buscar».

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