mar. Jul 7th, 2020

Mientras las policías feudales salen a cazar ciudadanos, el Presidente habla de una “deuda de la democracia”

Tras reivindicar al interminable Gildo Insfrán, Fernández se sorprende en Twitter por el accionar policial en el norte argentino.

El cinismo gobernante no tiene límites. Alberto Fernández reivindicó con sus palabras a Hugo Moyano al comenzar su gobierno como líder sindical. La semana pasada hizo lo propio con el interminable gobernador formoseño, Gildo Insfrán. Una provincia en la que siete de cada diez personas dependen del Estado, no existe libertad de prensa, ni de expresión ni empresas privadas sustentables. Los pueblos originarios son perseguidos desde hace años. Féliz Díaz intentó visibilizar el problema acampando en la 9 de julio tras dos asesinatos en la ruta 11 de su provincia. Los sacaron a patadas el actual Ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires y una banda que lideraba el “Cuervo” Larroque.

Pero el Presidente parece enterarse tras la explosiva difusión de un insólito “allanamiento” en la comunidad qom. Periodismo y Punto viene investigando, publicando y subiendo videos que indignarían a cualquier persona. El gobierno no dijo ni una palabra. Este portal publicó sobre la creación de un grupo paramilitar en el Impenetrable chaqueño que secuestraba, humillaba y descalificaba a jovenes de pueblos originarios que no querían sumarse a la Guardia Washek. Están las denuncias policiales. El gobernador Jorge Capitanich pasó de ningunear la cuestión y atacar al periodismo que se ocupaba del tema a hablar de un “acuerdo histórico” porque los referentes violentos le prometieron “bajar las armas”.

En Santiago del Estero ataron a un palo al joven Mauro Coronel. El video aturdió a miles de usuarios en redes sociales pero no provocó un solo comentario de la desaparecida Ministra de Seguridad de la Nación. No dijo nada. Al joven le pegaron como a un perro. Murió, horas después, en un hospital local. Ricardo Villa fue secuestrado y torturado 17 horas porque lo encontraron comprando milanesas a metros de su casa. Casualmente, habíamos publicado sus críticas a la cuarentena en facebook. Decía que un albañil también tenía derecho a trabajar. A Gerardo Zamora no le gustó el mensaje.

En San Luis acaba de morir otra persona por una barricada que colocó la casta política. Nunca antes quedó tan claro de qué hablamos con feudos provinciales. En Tucumán desaparecieron a Luis Espinoza, padre de 6 hijos. Lo tiraron a un barranco en Catamarca una semana después. Se lo comieron los buitres. Pasó otra semana hasta que la dirigencia kirchnerista saliera a tuiter. Tuitear. Punto y aparte.

Victoria Donda, titular del INADI, que hizo un show con Ramona Medina y “el racismo estructural” acaba de subirse al mensaje presidencial y le echa la culpa a la deuda de la democracia. Para decir eso, no digan nada.

Otro escandaloso hecho de violencia institucional en Chaco

Mientras esto pasa, atacan con un fusil a otro joven en Resistencia, Chaco. La policía está descontrolada. Es que si sus referentes políticos son reivindicados por el Presidente de la Nación, sienten que tienen derecho a todo. Han suprimido la Constitución Nacional. El Estado de Derecho no existe en el norte argentino. Mientras ésto ocurre, en televisión, comparan estos hechos con Chocobar o Santiago Maldonado. Nada más alejado que la realidad. Chocobar reprimió un delito y está siendo sometido a un juicio. Maldonado murió ahogado y el kirchnerismo, en complicidad con organismos de derechos humanos, parte de la comunidad mapuche, plantaron testigos, desviaron la atención, ganaron tiempo para llevarse puesto a un gobierno democrático. La justicia probó lo sucedido. En todos los casos mencionados, los referentes de DDHH se callaron la boca.

¿Dónde estás Dady Brieva? ¿Hebe de Bonafini? ¿Estela de Carlotto?

Frederic avanza en el cyberpatrullaje. Las opiniones incómodas sobre la cuarentena serán delitos. Los videos en los que se registran delitos con el violento accionar policial, merecen un silencio estremecedor.

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