mar. Jul 7th, 2020

Exclusivo. Maximiliano Guerra: “Veo a la Argentina en peligro”

Uno de los personajes más importantes de la cultura argentina habla de todo. ¿Se metería en la política? Enterate acá.

Mientras se prepara para una clase por Zoom, este cronista repasa su carrera. Bailarín de ballet, coreógrafo, productor y artista. Recorrió el país, América y el mundo. Bailó en todas partes y supo subirse al ring de la pantalla chica, años atrás, de la mano de Marcelo Tinelli. Pocos hombres han hecho tanto en tan poco tiempo como Maximiliano Guerra. Hoy enseña y, en sus ratos libres, sufre la Argentina.

Nacido en el barrio porteño de Almagro, Guerra repasa en PeriodismoyPunto su carrera y la actualidad de la cultura argentina en medio de la cuarentena nacional. “Siempre es importante la cultura, pero lo que tenemos que ver es cómo estamos. Estamos guardados. No se pueden hacer espectáculos y no se pueden hacer muchas cosas, pero a pesar de que no puedo bailar sigo dando clases por vía tecnológica”, dice.

Y apunta: “La cultura está en pausa. Parada. Como el país. Es un tema, porque la cultura es dinámica. Tiene algo particular: le da a la gente distracción, alegría, emociones, sacarte de los problemas cotidianos. Desde una pintura llegás a ver el mundo. Pero lo único que se puede hacer hoy es ver algo por Youtube y escuchar música”.

Repaso sus años en Casa Cuna, la Fundación Favaloro y la historia reciente del ballet argentino, y Guerra escucha paciente. “Al Gobierno que más le interesó la danza fue el de Menem. Esa época fue gloriosa para la danza. Siempre hay recambio, pero Julio Bocca encontrarás uno solo. Es como Messi o Maradona. La danza es mi forma de vida. Es un arte que me libera, me hace bien y me sana. La entrego para que la disfrute el público. Eso se lo digo a mis alumnos. ‘No se miren al espejo pues es un reflejo de nosotros mismos, pero bailamos por lo que estamos sintiendo, con el alma y el cuerpo para que lo disfruten otros'”, suelta.

Y destaca: “Por la danza conocí el mundo, lo recorrí, conviví con gente de cada lugar y aprendí. Me cultivé. Eso se atesora en el camino. La danza también me dio la posibilidad de ayudar mucho”.

-Mientras tanto, no te callás nada en un país en el que la cultura está asociada al peronismo…

-Está visualizado desde ese lugar, pero hay muchos artistas y creadores que están del otro lado. No somos poquitos. Soy más calentón y me mando a tuitear algo fuerte. Pero vivimos en democracia. Ojalá la podamos mantener. No hay que callarse. Tenemos que mantener la libertad de palabra y de opinión.

-¿Cómo ves a la Argentina? ¿Cómo estás pasando esta cuarentena interminable mientras el gobierno te tira por la cabeza que ellos representan la vida?

-Puedo estar en contra de un gobierno porque no me gusta, no lo voté o lo que sea. Esa dicotomía de buenos y malos es atroz. La república se construye con opiniones distintas. Aceptando la opinión del otro. A la Argentina la veo en peligro. No están funcionando las instituciones. Eso es un riesgo.

-¿Te preocupa?

-Muchísimo, muchísimo. Viajé por muchos países con políticas muy distintas. Bailé en la Rusia comunista, bailé en Cuba y en Venezuela. En China. Te digo, sinceramente, no querría que la Argentina se convierta en eso.

-¿Qué viste allí?

-La falta de libertad de la gente. Es contradictorio, porque de Rusia salieron grandes bailarines y músicos.

-¿Alguien del gobierno te llamó por tus críticas?

-Nadie. El único que me dijo es Daniel Filmus, pero después no me llamó. Este gobierno es muy soberbio. No va a aceptar sus errores.

¿Tienen política cultural?

-No lo sé, si está todo cerrado. Las instituciones también lo están. No sabemos qué políticas tienen.

¿Te meterías en el barro de la política partidaria?

-Depende, pero sí. No lo dejo de lado hoy.

¿Estás tan preocupado y comprometido como para hacerlo?

-Si es para defender la República, obviamente.

¿Qué fue lo que más te indignó en los últimos días?

-Lo de Vicentin es fuerte. Pero yo no quiero que le vaya mal a este gobierno.

-¿No sos Dady Brieva?

Olvidate. No soy anti nada, ni anticuarentena. Lo que digo es que soy sensible a la gente que cobra por una changa, cotidianamente; que tienen la necesidad de salir a trabajar. ¿Cómo hacen para darle de comer a sus hijos? Después te dicen que sos antivida. La realidad es que, nuestro trabajo, no se puede hacer así. La cuarentena así, no se aguanta más.

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