Dom. Nov 22nd, 2020

Cómo Cristina Kirchner pretende controlar a la Corte Suprema de Justicia

El abogado Magioncalda expone las contradicciones del kirchnerismo sobre la Corte Suprema de Justicia.

En el mes de noviembre de 2006, la entonces senadora, Cristina Fernández de Kirchner, presentaba un proyecto de ley que reducía a cinco el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Su difunto esposo, en ese entonces Presidente, había desbaratado, por vías institucionales, la mayoría automática provocada por la ampliación de miembros de la Corte, ideada por otro gobierno criminal: el Carlos Saúl Menem.

No es novedad que el peronismo escriba con la derecha y borre con la izquierda, y viceversa, adoptando todo tipo de disfraces ideológicos. Pero esa incoherencia es solo aparente, porque la historia demuestra que siempre ha mantenido intactos sus principios fundamentales: autoritarismo y corrupción.

Y de eso se trata el nuevo giro que hace el peronismo en el Senado, reiterándose en la intención de ampliar, nuevamente, el número de miembros de la Corte. Quien suscribe el proyecto, presentado a inicios del mes en curso, es el senador Adolfo Rodríguez Saa, claramente alineado con Cristina Fernández de Kirchner, la misma que impulsara la actual cantidad de integrantes del máximo tribunal.

Como suele ocurrir, cada vez que un gobierno pretende llevarse puesto el orden constitucional, la iniciativa se presenta al amparo de supuestas buenas intenciones.

En el caso que nos ocupa, y según el proyecto del senador puntano, la ampliación de cinco a nueve miembros se justifica en la necesidad de garantizar la representación federal y “de género”, en la composición del máximo tribunal.

Es de imaginar que, con su estilo fascista, el kichnerismo comience a colocar el mote de “machirulo unitario” a todo aquel que se oponga a esta iniciativa.

Dicho esto, cabe destacar que la Corte no es un órgano representativo, y que sus miembros –Constitución Nacional mediante- deben ser designados conforme al criterio de idoneidad. Pero aún en el supuesto en que aceptáramos que el sexo o lugar de origen de algunos juristas, les otorga un mayor derecho por sobre otros, para ser designados en el máximo tribunal, no podemos dejar de atender el deterioro institucional que un sensible cambio en la composición de la Corte provocaría.

En efecto, aun cuando fuese sincera la pretensión del kirchnerismo, está claro que el interés de algunos juristas de ser designados en la Corte, por cuestiones ajenas a su idoneidad, de ningún modo justifica el deterioro institucional derivado de un cambio tan abrupto en la composición del máximo tribunal. La seguridad jurídica, la independencia de poderes, y la credibilidad del sistema republicano, están por encima de los intereses particulares o de un sector.

Habrá también quienes abonen la teoría de que los actuales jueces son peronistas, en su mayoría, y permeables a los pedidos del actual gobierno, a fin de sostener que la idea no es erigir una Corte amiga. Sin embargo, algunos de estos jueces, en algunas circunstancias críticas, supieron tomar decisiones en contra de los intereses de Cristina Fernández de Kirchner. Y cabe recordar que fue un kirchnerista, el Intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona, quien lanzó en plena campaña electoral, y estando vigente la actual integración del tribunal, la propuesta de crear una Corte militante.

El kirchnerismo sabe que una Corte adicta y fanática es la clave para garantizar un proyecto totalitario y de impunidad. Frenar esta avanzada autoritaria es responsabilidad de la oposición y de la ciudadanía.

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2 thoughts on “Cómo Cristina Kirchner pretende controlar a la Corte Suprema de Justicia

  1. Me imagino que pretenden sumar 4 aliados xq saben q hay dos de los actuales 5 q en cualquier momento golpean la puerta de San Pedro..ahí ponen a su quinto aliado y ta tienen mayoría absoluta

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