dom. Jun 7th, 2020

Motines y coronavirus. Rebelión en las cárceles del interior del país

Tensa situación en cárceles de Corrientes y Neuquén por el coronavirus. Motines, incendios y rebelión carcelaria.

Entre la cárcel de Senillosa, Neuquén y la Unidad Penal Nº1 de Corrientes hay 1975 kilómetros de distancia. En ambas la situación ha colapsado. En las últimas horas se confirmaron 23 casos de coronavirus en el interior del establecimiento correntino. La protesta de los presos terminó con dos miembros del Servicio Penitenciario heridos y un motín de proporciones.

Según el Litoral, la disputa se produjo cuando un preso llamado Diego Cáceres, conocido como “El Diablo”, se subió a una de las torres del penal y reclamó medidas urgentes a los funcionarios del Ministerio de Seguridad provincial. La rebelión de “Devoto” y su posterior pacto con el poderoso funcionario nacional, Juan Martín Mena, envalentonaron a presos de todo el país que quieren recuperar su libertad, hayan o no, cumplido sus condenas. Como plan B quieren que se cumplan las condiciones mínimas de higiene y seguridad.

Cáceres reclamaba hisopados para todos los internos y que se prohíba el ingreso y egreso de todas las personal del penal y que se agilicen los trámites judiciales.

Un día antes, en el penal de Senillosa, provincia de Neuquén, un grupo de presos del módulo C1 fingieron una pelea para tomar el control de todo el complejo dependiente del Servicio Penitenciario Federal. Por esa pelea, a los más violentos los redistribuyeron en los otros penales, en una cárcel en la que la mayoría de sus reclusos cumplen condena por abusos y violencia sexual. El jueves pasado, promediando la tarde, los reclusos del módulo A1 jugaban un picadito de fútbol en el patio mientras otros compañeros hacían lo propio con el tejo. En ese momento, otra pelea derivó en una disputa territorial dentro del penal.

Como en la película “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin en la que el cómico más relevante de la historia tomaba café con “azúcar” y provocaba un revuelo en prisión, un grupo de presos de Senillosa se envalentonaron con el mate y un agregado. La “azúcar” del film de Chaplin era la misma que el de Senillosa: Cocaína que ingresa mezclada en la yerba mate que le envían familiares y amigos. Un integrante del Servicio Penitenciario, de apellido Núñez permitió que los presos violentos tomaran el control de otros módulos lo que derivó en una toma de rehenes que duró unas horas.

Como en Corrientes, también hubo heridos entre los uniformados. En Neuquén dos integrantes del Servicio terminaron con moretones y golpes que les provocaron abandonar sus puestos laborales. Las trifulcas no pasaron a mayores aunque los más encendidos, por el “azúcar”, habían preparado sus palos de escoba con “punta”. La idea era tomar a los presos más serenos como rehenes y negociar con un juez pampeano que suele firmar salidas transitorias. Los disparos desde el exterior -los llamados “copeteros”- evitaron una desgracia.

En Neuquén también hubo un principio de incendio cuando los encendidos presos tomaron telas, maderas y rompieron parte de un pabellón quemando todo lo que se encontraba en su camino.

El coronavirus es la excusa perfecta para el desmadre carcelario. En Corrientes, los contagios ya son reales. En Senillosa, PeriodismoyPunto publicó, semanas atrás, el caso de un primer contagio. No hubo más por ahora.

Mientras los presos protestan, en las comisarías de Santiago del Estero muere un joven por una denuncia falsa y lo atan a un palo como si fuese un perro.

Apoyá a los que luchamos por el derecho a la verdad. En los medios financiados por el poder, difícilmente la encuentres. Hace click acá, y suscribite a PyP.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *