dom. Jun 7th, 2020

La furiosa campaña para criminalizar el próximo cacerolazo

Las preocupaciones de un Presidente que gobierna para media argentina.

En cadena, periodistas militantes, encendidos tuiteros con contratos en el Estado y funcionarios cercanos a Cristina Fernández de Kirchner comenzaron una feroz campaña para asociar a las ruidosas y pacíficas quejas ciudadanas con un delito.

En las últimas horas, un fiscal rosarino llamado Gustavo Ponce Asahad abrió una investigación por la “posible comisión de apología del delito”. Se refiere a la convocatoria que surgió en redes sociales para otro cacerolazo para este jueves 7 de mayo por la noche. El anterior cacerolazo fue masivo y preocupó a un Presidente que se enoja por los comentaristas de redes y sale a denunciar noticias falsas, conspiraciones y trolls por doquier. ¿Acaso no era que el anterior cacerolazo había sido contra la Justicia? ¿En qué quedamos?

La investigación del fiscal que se autodefine un “militante” surgió por la denuncia de una asociación civil de víctimas de trolls. Pero en la Asociación comandada por la ignota Guendy Palazzini no entran los ciudadanos que son estigmatizados, perseguidos, insultados o difamados por el ejército tuitero que recibe órdenes desde el Instituto Patria. En las últimas horas, Palazzini deambuló por televisión tras su debut en programas que parecen homenajear a Joseph McCarthy.

En los años ´50 y durante una década, el senador republicano McCarthy y su equipo se hicieron famosos por sus investigaciones sobre ciudadanos norteamericanos, muchos de ellos artistas, que supuestamente comulgaban con la doctrina comunista. Surgieron las listas negras. “Compatriotas” denunciaban a los sospechosos de forma anónima. Aquí lo podríamos conocer como “el enano fascista”. El miedo a la muerte y a la desconocido impulsa a las personas a sobrevivir, encerrarse y cuidarse del otro. Si a eso sumamos un espacio político que fogonea la persecución al distinto surgen las Anita Zen https://periodismoypunto.com/2020/05/quien-es-anita-zen-la-fanatica-k-que-desea-que-los-macristas-que-violen-la-cuarentena-se-contagien-de-coronavirus/

Analía Coccolo, verdadero nombre de la tuitera y caricaturista K que conoce personalmente el Presidente Fernández, no es la excepción. Consumen noticias inventadas o tergiversadas como el de periodistas millonarios que deambulan por los pasillos del poder para vender sus operaciones. Hoy su tarea es alimentar el odio. Claro que no lo hacen gratis. Dedican horas a las redes sociales con un singular empeño: el del dinero y el fanatismo. El macartismo de Coccolo habría hecho estragos en la Universidad de San Martín.

En las últimas horas, el fiscal militante rosarino salió a hablar en Radio 10 y dijo que tenía identificado a los impulsores del nuevo cacerolazo. “Son cercanos a Elisa Carrió y Mauricio Macri”. La pregunta sería ¿y?

Los operadores y propagandistas del regimen difunden encuestas en las que Fernández sería hoy votado por el 70’% del país como si eso les diese la razón. La democracia debe garantizar la voz de todos los argentinos fundamentalmente de las minorías. Lo otro se llama fascismo.

Alberto Fernández se puso la campaña al hombro. Profundizó la grieta social con sus abrazos con fanáticos y difamadores públicos. Sus constantes RT a los odiadores seriales provocan una respuesta natural del que no piensa como él. ¿El fiscal rosarino militante habrá investigado a Eduardo Valdés cuando en medio de su operativo Puf se vanagloriaba de organizar los cacerolazos contra Macri en medio de la crisis económica? Es llamativo que los que se proclaman como “unidos y organizados” detesten y repudien cuando sus opositores se juntan y organizan.

Alberto Fernández debería agradecer que sus opositores se llaman Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales, la silenciosa Elisa Carrió o incluso Patricia Bullrich. Podrá salir a la calle sin que nadie le tire una tonelada de piedras ni a sus diputados les quiten el micrófono en medio de una sesión en el Congreso. Tampoco tendrá que preocuparse que se junten 30 mil personas en Plaza de Mayo en medio de la pandemia o que le intervengan en TN sus discursos con ofensivos zócalos. Desde ya, no tendrá a un ex Presidente llamando a la rebeldía ciudadana o a dudar de la legitimidad de su gobierno. Nadie hablará de rendición ni menos festejará la no entrega de los mandos presidenciales. A Fernández nadie le inventará desaparecidos en democracia. Todo eso pasó en la Argentina. Y mucho más.

Pero Fernández, abrazado a su vice multiprocesada, insiste en pelearse contra los famosos Trolls. Si se alejase por un momento de los aplaudidores que lo rodean, podría descubrir que los llamados trolls tienen nombre, dni, sentimientos, vivencias y existen. Quieren trabajar en un país normal. Quieren expresarse. Tienen derecho a decir que el Presidente que deseaba fútbol en medio de la pandemia, para entretener a las masas, a las que mandaba a cuidarse con un tecito caliente, estaba equivocado.

Tienen derecho a decirlo sin temor a la represalia ni al Ministerio de la Venganza que, junto al Ministerio de la Impunidad, funcionan de forma más eficiente que el del Trabajo, Producción o Economía.

7 thoughts on “La furiosa campaña para criminalizar el próximo cacerolazo

  1. Excelente editorial, ellos predican el ” haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, nos faltan toneladas de educación, para darnos cuenta del daño que están causando a generaciones, la cultura del ganarse el pan trabajando está sepultada en lo más profundo, la esperanza no se pierde, pero está difícil el futuro. 😢

  2. Todo, absolutamente todo previsible. Nada me sorprende. Ya se sabía lo que significaba que ganará está dupla FF. De ahí la desesperación para “DARLA VUELTA”.

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