Vie. Oct 22nd, 2021

Historias de cuarentena. Una psicóloga armó un grupo de ayuda en Facebook y sumó 1700 personas alrededor del mundo

Aislamiento y depresión: dos males de la cuarentena. ¿Qué hizo una psicóloga argentina para ayudar a la gente?

Cuando escuchó el anuncio de la cuarentena por el Presidente Alberto Fernández, la Licenciada Diana García Dilba no se quedó de brazos cruzados. Decidió hacer algo. La noche del 20 de marzo, la psicóloga meditó de qué manera conectarse con las personas que deberían recluirse en sus casas.  Así nació la Comunidad IMO, la primera comunidad de conexión humana de soporte emocional que ya nuclea 1700 personas en todo el mundo.

“La idea principal era contener a personas que están solas, las que están mal acompañadas como mujeres en situación de violencia doméstica y los que tienen problemas preexistentes, por ejemplo, de depresión” explica García Dilba a PeriodismoyPunto. La describe como “una comunidad de pares, los preparo para que las personas que están bien ayuden a los que están mal en este momento»

Sobre las problemáticas que más aparecen, “la ansiedad y la angustia” están a la cabeza. La contención es psicológica y se torna, en muchos casos, personal. “Hoy estamos trabajando casi 18 horas por día, resulta casi agotador pero prometí que esto durará hasta el fin de la cuarentena y lo cumpliré” sentencia la psicológica. No está sola. La acompaña Alejandra Pedrozo que fue una de las primeras personas que se anotó en la Comunidad. “Son pocas las personas que están dispuestas a ayudarte full time, Alejandra fue una de ellas ya que, cuando pregunté en la Comunidad quien me podía dar una mano con un video ella se ofreció, hoy es el soporte comunicacional y tecnológico de este espacio”. Por esas casualidades de la vida, Pedrozo y García Dilba enviaban a sus hijos al mismo jardín de infantes pero no habían cruzado palabra en sus vidas. Hoy se sienten más cerca que nunca.

Es lo que les pasa a cientos de usuarios que participan activamente en la comunidad. “No son todos, hay miles que ingresan, escuchan pero no comentan ni dicen nada, les hace bien escuchar las realidades de otras personas” explica la experta. En IMO aparecen ciudadanos de Turquía, Inglaterra e incluso Japón. ¿Qué los une? El temor a lo desconocido y a la muerte. “Hay otras personas que se confunden y nos escriben porque no pueden conseguir novia o cuestiones que no tienen que ver con la psicología” comenta mientras le pregunto quién la contiene a ella: “Mi psicóloga, también la tengo (risas) pero es una tarea agotadora y durará lo que dure la cuarentena”. Sin ingresos económicos, hay personas que aun ejercen sus profesiones de forma vocacional: por amor al arte.

En tiempos en que el miedo a la muerte es más peligroso que el miedo al coronavirus, hay personas que están dispuestas a entregar sus conocimientos, tiempos y experiencias en ayudar a otros. Son historias que han nacido al ritmo de la pandemia mundial que interpela a la humanidad.

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