vie. Jul 3rd, 2020

Historias de cuarentena. “Me empecé a prostituir por mis hijas; tengo más miedo al hambre que al virus”

Prostitución en tiempos de coronavirus y cuarentena obligatoria. Un tema que nadie toca.

Eliana está desesperada. Años atrás era una bailarina popular que ofrecía sus shows en boliches de América Latina. En Argentina, llegó a ser un boom y su nombre era conocido en el ambiente de la noche. Bailaba. Seducía. No pensaba en aceptar ninguna de las decenas de propuestas sexuales que le hacían empresarios, políticos o famosos que se acercaban a los boliches.

En plena cuarentena por la pandemia de coronavirus, miles de hombres y mujeres que trabajaban en la noche porteña y que no recibieron ningún tipo de ayuda estatal debieron reinventarse. Madre de dos hijas. Sin la manutención del padre de sus niñas y con la justicia, prácticamente, clausurada, Eliana decidió alquilar un departamento en el centro porteño y comenzar a prostituirse. Clientes no le faltan. El periodismo no es la justicia. No debemos juzgar su decisión pero sí discutirlo. Mucho más, contarla.

Esta mañana decidió contar su historia en Liberman en Línea, por Radio Late. Eliana explicó por qué tomó esta decisión. Entre el drama personal, sus desventuras familiares, la burocracia estatal y el intento de cuidarse del virus, a pesar de todo. ¿Es un caso aislado? ¿Qué está pasando en la Argentina para que una mujer tome semejante decisión? ¿Es tan profunda la crisis económica?

“En abril me decidí a empezar, alquilé un departamento y publiqué mis fotos en una página especializada. Los fines de semana vendo viandas, pero no me alcanza para pagar la educación de mis hijas que tienen documento extranjero y, por eso, no recibo el IFE”, contó.

En otro momento de la nota, Eliana explicó que, a pesar de la ilegalidad y el miedo al contagio, los clientes se acercan a su departamento. “No nos sacamos el barbijo en ningún momento, no doy besos y hay posiciones que no se realizan” explicó en Radio Late.

Notablemente emocionada, la mujer de 40 años dijo: “la estoy pasando mal, no hago ésto porque quiero, me estaba dedicando a la comida, pero tengo dos nenas chiquitas que dependen solo de mí”. “Nunca pensé que volvería a hacer lo que nunca creí que volvería a hacer”, sentenció.

¿Es una excepción? “No me llega ayuda. Tengo demandado al papá de mi nena, trato de no moverme y estoy lejos de ellas ahora, en la semana, para sacar la plata para comer. Tenía una vida que hacía almuerzos y antes bailaba pero eso cambió todo. Tengo deudas que pagar y no tengo plata para pagar un abogado para resolver la situación de los documentos de identidad de mis hijas que son chilenas”.

“Años atrás renuncié a hacer ésto y no me siento ejemplo de nada pero tuve que volver a hacer ésto. Caímos en pandemia y ¿qué opción me quedaba? Si del gobierno no recibo absolutamente nada. Mi tía me trae un plato de comida. Hace tres días que estoy en el departamento trabajando y no veo a mis hijas. No me quedó otra. !No me queda otra!”, continuó la conversación con Eliana.

Ante la pregunta sobre los temores al virus, la mujer fue fulminante: “Entre el virus y el hambre le tengo más miedo a que mis hijas no coman”. Ahora, “me ingresa plata pero para subsistir, entre quedarme en mi casa de brazos cruzados prefiero salir a ganarme el mango”.

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