Mar. Nov 24th, 2020

El riesgo de regular sobre fake news

El riesgo de regular sobre fake news es restringir o condicionar contenidos informativos. Si quien ejerce el control de las mismas, además es el Estado, como si fuera un “árbitro de la verdad”, ya sea por imposición de multas, o cualquier otro mecanismo punitivo o restrictivo como bloqueos de IP, o controles indebidos se incurriría directamente en censura.

Vemos como se va avanzando en el intento de condicionar la información periodística en internet. Declaraciones de senadores y algunos proyectos de diputados o funcionarios de distintos niveles, pretenden combatir las fakes news, pero en realidad, van dirigidos a intentar controlar la crítica sobre funcionarios, dirigentes provinciales, legisladores o intereses puntuales de determinados sectores políticos. La regulación de los portales de noticias en internet es contraria a la pluralidad de voces que debe seguir existiendo en nuestro país.

El tratamiento de determinada información, que puede plantearse como engañosa o destinada a desinformar, siempre debe hacerse a través de las mismas herramientas constitucionales, como sucede en el ámbito gráfico, o audiovisual, es decir con respeto de la libertad de expresión y sin censura previa. Por su parte, la información maliciosa, destinada a dañar con conocimiento e intención, está encuadrada bajo normas del código civil y/o penal y siempre debe responder su evaluación y sanción a través del poder judicial.

No corresponde que el rol de facts-checkers, es decir quienes verifican si determinado contenido es malicioso o no, lo asuma ningún organismo administrativo estatal. La información maliciosa en internet está sujeta a responsabilidades ulteriores como cualquier otra noticia o información maliciosa no digital.

Hay contenidos que marcan un límite a la libertad de expresión. El grooming, pedofilia, la incitación a la violencia, etc. por ejemplo, vulneran otros derechos, y por lo tanto, ese límite se impone automáticamente también al mundo digital, con sanciones.

El debate es de actualidad en todo el mundo, pero asumir que las fake news deben ser combatidas por algún mecanismo de censura estatal sería desandar cientos de años en el camino de las libertades.

(*) La autora fue presidenta del ENACOM entre 2018 y 2019.

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