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Coronavirus en Villa Azul. Así se sobrevive en el nuevo foco de la pandemia

En la Argentina existen 4000 villas miseria. 1800 están en la provincia de Buenos Aires. La mitad de los asentamientos nacieron tras la crisis del 2001 y el 25% de los «barrios populares» surgieron tras el 2010 en medio del INDEC que adulteraba los índices de inflación y con funcionarios que creían que medir la pobreza era una forma de estigmatizar a los pobres. Hoy ese funcionario es el que gobierna a la provincia más desigual del país.

En los últimos días se confirmaron 84 casos positivos de coronavirus en Villa Azul, barrio en el que viven 5000 bonaerenses, el 75% en el municipio de Quilmes y el resto en Avellaneda en el que se urbanizó parte de la villa Azul. Décadas atrás, el barrio estaba unificado con Villa Itati pero, al construirse el Acceso Sudeste, quedaron divididas.

En diálogo con Liberman en Línea por Radio Late, la referente Valeria Mansilla dijo que empezó a llegar la asistencia alimenticia. Parece poco un paquete de fideos, arroz, aceite, una salsa de tomate, un litro de agua en una bolsita de plástico y una leche en polvo para quince días por familia. Valeria tiene dos hijos y no sabe cómo se las arreglará para subsistir dos semanas. El ministro de Seguridad, Sergio Berni, decidió que nadie ingresa ni sale de la villa. La creación del gueto fue repudiada por el funcionario del Ministerio de Desarrollo de la Nación, Daniel Menéndez, referente de Barrios de Pie. En ese contexto, el asistencialismo será manejado por las organizaciones sociales y piqueteras. Son los ganadores de la batalla interna tras el escándalo de los sobreprecios en los fideos de Daniel Arroyo.

Crédito Infobae.

¿Cómo subsistirán los habitantes de Villa Azul sin agua potable, carne, verduras, frutas y sin seguridad? Nadie recorre los pasillos internos de la villa. «La Toma», la canchita semi profesional que está en el corazón del barrio pudo haber sido el foco del contagio. Allí los pibes del barrio se ganan unos mangos o un chancho jugando al futbol. El torneo se continuó a pesar de la cuarentena obligatoria.

En Villa Azul nadie habla de un plan de educación ni de contención para los miles de niños que recorren sus pasillos. Los mismos funcionarios que, días atrás repudiaban a Horacio Rodríguez Larreta, incluso celebrando la aparición de Hebe de Bonafini quien llamó de asesino al Jefe de Gobierno porteño, hoy tienen la difícil tarea de contener a un barrio sumergido en el hambre, el olvido y el virus.

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