mié. Abr 1st, 2020

Un apoderado del Frente de Todos estará a cargo del Programa de Protección de Testigos

Se trata del camporista Santiago Eguren. Fue funcionario del gobierno de Cristina Kirchner. El año pasado había sido acusado de espía por el titular de la OEA, en el marco de su viaje a Bolivia como veedor de las elecciones.

El Gobierno Nacional oficializó la designación del nuevo Director General de Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Un lobo para cuidar el gallinero: el nombramiento de Santiago Eguren es polémico por su vinculación directa con el kirchnerismo, espacio en el que justamente recaen las denuncias de corrupción de los imputados colaboradores.

Además, la asignación del cargo es en medio de una reestructuración del área, ya que a fines de noviembre del año pasado el ex presidente Macri creó a través de un decreto de necesidad y urgencia (DNU) la Agencia de Protección de Testigos. Este ente autárquico tendría a su cargo el resguardo de la seguridad de los llamados “arrepentidos” en las causas judiciales, y así lograr independencia del Min. de Justicia. Sin embargo, el presidente Alberto Fernández derogó el decreto y el programa volvió a la órbita de la cartera de Justicia.

Fariña, el primer arrepentido de la corrupción K. Su testimonio fue corroborado y validado por la justicia.
Caso Ciccone. Alejandro Vanderbroele, clave en la causa que condenó al ex vicepresidente Amado Boudou.

En este sentido, y adelantándose a lo que se venía, Leonardo Fariña y más recientemente Alejandro Vanderbroele abandonaron el programa, sufriendo además todo tipo de operaciones para desprestigiar sus denuncias. El tiempo les dio la razón: el que los iba a cuidar es Eguren, quién fue funcionario de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el segundo mandato presidencial de Cristina Kirchner y es apoderado del Frente de Todos, además de ser de la agrupación La Cámpora. ¿Qué resguardo puede garantizar?

Eguren y Gerónimo Ustarroz fueron acusados en 2019 de ser espías. Quién los señaló fue el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro. Ambos habían viajado a Bolivia como veedores para la auditoría que ese organismo hizo sobre las elecciones de ese país. Sin embargo, pudieron presentar pruebas que podían demostrar que habían sido invitados por ese organismo para viajar a Bolivia.

El foco está por estas horas en otro lado: gobierno y oposición se juntaron oportunamente para enfrentar al coronavirus. Pero “entre gallos y medianoches” y mientras estamos distraídos en un tema grave, el poder K no olvida asegurarse la impunidad.

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