Jue. Sep 24th, 2020

Dentro de una canción: la historia detrás de «Paloma»

¡Bienvenidos a Dentro de una canción! Un segmento pensado para ayudarnos a sobrellevar la cuarentena en tiempos de psicosis y pandemia mundial con rock. Pasen y lean.

En esta primera edición, voy a contarles la historia detrás de Paloma, una de las canciones más emblemáticas del repertorio de Andrés Calamaro.

Cuenta la leyenda que una mordida inoportuna, allá por marzo de 1998 -más precisamente el día 18- fue el disparador de esta exquisita composición. Esa noche, Calamaro desembarcó en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, para presentar en sociedad su exitoso álbum Alta Suciedad.

Tras el show, el ex Rodríguez conoció en la zona de camarines a una joven que había ido verlo y terminó cautivándolo. Tanto que, entre copas, la invitó a pasar la noche en su habitación de hotel.

Ella, que tenía 18 y venía de una decepción amorosa, contestó «bueno, vamos». Y así fue como terminó en la combi que trasladaba al músico, rumbo al hotel.

Allí pasaron la noche, donde pasó lo que pasó. Y se despidieron por la mañana, para nunca más volver a verse. Sin embargo, una escena de aquel encuentro quedó dando vueltas en la cabeza de él.

Al parecer, en el ida y vuelta de la pasión, la joven mordió el labio de Calamaro. Algo que, años después, el músico definió como un acto entre «leve y pícaro» pero que, en ese momento, en un contexto de gira, resultaba inconveniente para él. Por eso le pidió prudencia, cosa que derivó en un pedido de disculpas y un «no te preocupes», que terminaría siendo el disparador de esta canción.

La letra la escribió de un tirón el día siguiente a ese encuentro, con birome y papel mientras recorría por tierra el camino que va de Santa Rosa a Bahía Blanca. La música, en tanto, llegó en abril. Cuando se encerró a grabar una de sus obras cumbres: Honestidad Brutal, un álbum doble de 37 canciones que terminó sellando su ingreso al olimpo del rock hispanoparlante.

De la grabación de ésta canción participaron su hermano Javier en batería, Coti Sorokin en bajo, el sesionista estadounidense Marc Ribot en guitarra, el ingeniero Guido Nissenson en los controles y el renombrado Joe Blaney en producción. Andrés, quien en ese entonces vivía en estado de gracia, se hizo cargo de todo lo demás. Con ustedes, Paloma:

Mi vida fuimos a volar / con un solo paracaídas /
uno sólo va aquedar / volando a la deriva / vivir así no es vivír / esperando y esperando / porque vivir es jugar / y yo quiero seguir jugando / le dije a mi corazón / sin gloria pero sin pena / no cometas el crimen, varón / si no vas a cumplir la condena / quiero vivir a veces / para poder olvidarte / quiero llevarte conmigo / y no voy a ninguna parte / no te preocupes, Paloma / hoy no estoy adentro mío / tu amor es mi enfermedad / soy un envase vacío / no te preocupes Paloma / no hay pájaros en el nido / dos ilusiones se irán a volar / pero otras dos han venido / si me olvido de vivir / colgado de sentimientos / voy a vivir para repetir otra vez / este momento / te bajaría del cielo, mujer / la luna hasta tu cama / porque es muy poco de amor / sólo una vez por semana / puse precio a mi libertad / y nadie quiso pagarlo / te cambio tu corazón por el mío / para mirarla y mirarla / hampas de gloria, mujer / quiero un pedazo de cielo / para invitarte a dormir /en la cama o en el suelo / un sacrificio ritual bién o mal / yo quiero hacerle a mi estrella / sin principio ni final / no quiero vivir sin ella.

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