sáb. Jun 6th, 2020

Héctor Gay: “No veo a Macri candidato nuevamente; los ciclos se cumplen”

Periodismo y Punto habló mano a mano con uno de los pocos intendentes del PRO que pudo reelegir tras la debacle de Juntos por el Cambio. “Hoy Horacio Rodríguez Larreta es la figura emblemática de la oposición”, aseguró.

(Bahía Blanca, enviado especial) En las últimas elecciones, Héctor Gay fue reelecto intendente de Bahía Blanca. En medio del huracán kirchnerista, el periodista logró imponerse a su oponente del Frente de Todos tanto en las PASO como en las elecciones generales. Ampliando, incluso, el margen del triunfo entre una elección y otra. Durante el último tramo de la campaña, hacer de Bahía Blanca “la ciudad del conocimiento” fue su caballito de batalla. Sin embargo, el recambio de autoridades a nivel nacional puso en stand by el desembarco de inversiones importantes como la proyectada por Amazon. Sobre eso hablamos, como así también respecto al nuevo mapa político nacional y bonaerense; el futuro de Juntos por el Cambio y el ex presidente Mauricio Macri; la expectativa en torno a la figura de Horacio Rodríguez Larreta y el desempeño de Axel Kicillof; y sus desafíos como gestor en una ciudad prometedora. Pasen y lean.

Usted inició su segundo mandato con la promesa de hacer de Bahía Blanca “la ciudad del conocimiento”, ¿cómo piensa lograrlo?

-Nosotros entendemos que hay en Bahía Blanca condiciones como para avanzar mucho en ese terreno. Es decir, no tenemos tampoco la ambición de decir “somos la ciudad número uno del conocimiento”. No. Simplemente aprovechar condiciones que están. Y algunas otras colaterales que enseguida comento. Primero, esta es una ciudad que tiene cuatro universidades. Que tiene una población estudiantil muy importante, incluso de provincias vecinas. Que tiene institutos especializados. Aquí está el Conicet, que tiene doce institutos. Digamos, hay una pequeña ciudad tecnológica, que depende del Conicet, que incluso hasta arquitectónicamente está de una forma en la que se vinculan entre todos. Pero donde hay 1200 científicos trabajando. Cuando comparamos la cantidad de científicos con la cantidad de población de la ciudad, que hoy está en 330 mil habitantes, notamos que no hay un índice igual en el país de ese tipo. Digamos, que una ciudad de 330 mil habitantes tenga 1200 científicos del Conicet trabajando todos los días aquí en las puertas de la Ciudad. Y a veces notamos, no digo que esté desaprovechado ni mucho menos, sino que no siempre se vuelca para la Ciudad. Hay muchos científicos que trabajan -como ellos dicen- para los papers o para las revistas científicas de otros países y demás, y que por ahí no tenemos la interrelación suficiente como Ciudad para que muchos de esos científicos aporten al medio en el cual se desenvuelven. En función de eso, creemos que se puede expandir el trabajo tecnológico. Y un poco el disparador también de la necesidad de avanzar en eso fue el anuncio de Amazon de instalarse en Bahía. Nosotros en estos días hemos estado en contacto. El proceso sigue, más allá de algún rumor que hubo por ahí…

-Ellos tienen tiempo hasta octubre de este año para concretar su desembarco, ¿no?

-Hasta el 1° de noviembre. Pero ellos están siguiendo con los procesos técnicos. Compraron las tierras para instalarse. Las escrituración. Y lo que hemos visto con los antecedentes es que, en ningún lugar del mundo donde hicieron un proceso similar dejaron de concretar el proyecto. Ellos se tomaron prácticamente tres años. Estuvimos dos años de visitas, de idas y vueltas. Incluso tuvimos que firmar un contrato de confidencialidad, porque son muy susceptibles con eso. Pero hicieron todo el proceso. Con lo cual, nosotros entendemos que haber llegado hasta este momento, después de sortear un montón de situaciones, de una competencia muy dura que hubo con Chile, que ofrecía también condiciones para que se radique…

-Con una seguridad jurídica que acá siempre falta…

-Correcto. Sí, ellos mencionaban -los chilenos- la seguridad jurídica y la estabilidad institucional. La paradoja fue que el día que se firmaron las escrituras aquí, en Bahía, fue el día que estalló la situación social que todavía no han terminado de definir en Chile. Pero bueno, nosotros entendemos que vamos camino a la concreción de lo de Amazon. Y lo que pretendemos es que no sea solamente la radicación de Amazon. Si Amazon se instala en Bahía, normalmente, hay otras empresas satélite que vienen, que les interesa…

-Hay 50 pymes también…

-Bueno. Por eso creemos que es el momento de afianzar ese concepto de ciudad tecnológica. De hecho, hay un dato concreto: el proyecto de Amazon, la tierra principal son 100 hectáreas que ellos compraron sobre la ruta 51. De esas 100 hectáreas ellos utilizan 45 para el desarrollo de su data center y demás. Y quedan 55 hectáreas de un parque tecnológico -un IT Park, como ellos llaman-, con todos los fierros tecnológicos y demás, que son alcanzados por los beneficios de la zona franca, que es un lugar bárbaro para que otras empresas vengan a invertir. Todo eso es lo que nos lleva a decir es el momento de tratar de afianzar eso, de trabajar con las universidades, con el Conicet, e impulsar eso de distrito del conocimiento o tecnológico.

-¿Y es posible sin el apoyo de Nación y Provincia? Todo esto, supongo, lo debe haber pensado con la idea de que Macri y Vidal continuarían…

Está. Pero, a ver, yo sé que la gente de Amazon se reunió con Alberto Fernández durante la campaña y que Fernández les dijo que iba a haber apoyo. Yo he hablado de esto con Gustavo Béliz, con Santiago Cafiero. Lo que me dicen ahora respecto de la Ley de Economía del Conocimiento es que simplemente es un impasse para reformular algunas cuestiones, pero lo de fondo va a seguir. Yo creo que, el sentido común indica, que no se puede frenar algo en el que la Argentina puede tener un lugar destacado. Y en el que, además, es fácil de trasladar. Si no seguimos con este incentivo y demás es muy fácil: todas las empresas levantan las computadoras y se van a Uruguay.

-Ahora, tras mantener esas reuniones que menciona, usted volvió optimista respecto. Sin embargo, tres días después surgió lo del impasse sin aviso previo. ¿Cómo lo tomó? ¿Qué le dijeron?

-Yo te puede decir que, después hice alguna consulta y dicen que, justamente, esto es transitorio y que el fondo de la cuestión va a seguir. Y que de ninguna manera se va a interrumpir este proceso. En todo caso se va a reformular. Bueno, estamos a la espera de eso.

-¿Cree realmente que este impasse se debe a una reformulación o puede ser también una devolución de gentilezas a Mercado Libre por su apoyo al macrismo? No hay que olvidar la voz de Grabois pidiendo que se le cobre más impuestos a Galperín..

-Tengo la obligación de ser bien pensado. El tiempo será el que, como suele pasar en estos casos, nos dé la verdad. Quiero creer que por ahí es una cuestión de recursos, alguna cuestión impositiva. Pero la verdad que, sería de una infinita torpeza si se deja caer todo esto, en el mundo en que vivimos, por una cuestión casi personal.

-Pero el Frente de Todos es muy heterogéneo ¿no teme que pueda volver a instalarse la manipulación mediante látigo y chequera?

-Hoy es muy prematuro para poder ver. Pero en lo que es la relación con, por ejemplo, dirigentes que estamos en la oposición, particularmente con Nación, hasta ahora, no ha funcionado de esa manera. Ha funcionado en lo que uno podría esperar.

-¿Y en Provincia?

-Es más difícil porque la gestión todavía no arrancó. Hoy hay un montón de funcionarios que no han sido designados. No hay presupuesto. Hay buenas intenciones o hay intenciones, pero no arrancó. Entonces, es muy difícil evaluar lo de Provincia. Me da la impresión que el gobernador ha estado muy abocado en estos tiempos al tema de la deuda. Y cuando uno va a lugares clave para la relación con los intendentes, te encontrás con que o no tienen firma o no tienen presupuesto. O que todavía ni siquiera está el diagrama operativo.

-¿Y qué le genera -como intendente de una de las ciudades más importantes de la Provincia- toda esta situación en torno a la renegociación de la deuda que está llevando a cabo Kicillof?

-Obviamente, no es que esto empezó de cero. Uno conoce la historia que ha tenido Kicillof en renegociaciones tan polémicas como las del Club de París. Entonces, bueno, digamos, no ha dejado de llamar la atención esto. Sobre todo por el monto del cual estábamos hablando. Yo siempre supuese que no íbamos a caer en default por bonos de 250 millones de dólares. No tenía demasiado sentido. Ahora, cuál ha sido la estrategia. Si esto ha sido consensuado con Nación. Si ahora, como dicen algunos, esto complica a Nación por la forma en que se manejó, no lo sé. A mí me preocupa, sí, que venimos con varios meses de cierta inercia, por la cual en la Provincia no hay ejecutividad. Los últimos meses de la gestión Vidal, por una razón casi natural de que, cuando vos perdés una elección, sabes que es preparar la retirada. Y ahora estamos en un momento en que, a casi dos meses, hay cuestiones que no se han definido. Por ejemplo, para dar una idea, hoy no hay autoridades en ABSA. Que para nosotros es una empresa esencial, porque presta todo el servicio esencial de agua y cloacas. Tenemos problemas de agua, no tenemos con quién hablar. Este verano en Bahía Blanca no había con quien hablar. Hasta el día de hoy no se ha designado la autoridad de ABSA. Entre otras. Por eso digo, en muchos aspectos, la gestión de la Provincia todavía no arrancó.

-¿Y en el ámbito de la seguridad? El otro día hubo una reunión importante entre intendentes de Juntos por el Cambio y el ministro Berni…

-Ha sido una buena reunión. Yo no asistí porque no estaba dispuesto ese día, pero hablé y me transmitieron las ideas que tiene. No son malas, lo que pasa que tampoco sé si Berni está asegurado o no en el gabinete. Hay quienes dicen que en marzo se va. Ha tenido algunos encontronazos importantes y hoy no lo sé. Pero las ideas que se manejan en materia de Seguridad, relación policía-policía local, relación con las Comunas, están dentro de lo previsible.

-Quizá por temor a que apareciera alguien del perfil de la ministra Sabina Frederic en la Provincia, el intendente de Pinamar dijo que muchos intendentes querían a alguien como Berni en el Ministerio de Seguridad. ¿Coincide?

-Bueno, creo que este es uno de los motivos de discusión y de que Berni haya salido con los tapones de punta. Lo que pasa es que, en la Provincia, venimos de una historia de banquinazos. De ir de un lugar a otro. En algún momento, pasamos de Rico a Arslanian. Conceptos totalmente distintos. Y venimos de una gestión que yo creo que es interesante. A mí me dejó satisfecho la gestión de Ritondo. Yo creo que ha sido uno de los ministros que se ha ido con mejor imagen en Provincia. Berni es un hombre de acción, ya lo ha demostrado. No es este justamente uno de los lugares de mayor preocupación el tema seguridad, pero la Provincia de Buenos Aires es complicada. Así que, veremos. Los primeros pasos en la relación parecen normales, pero -insisto- es poco tiempo.

-Volviendo al tema del látigo y la chequera, quería consultarle por una cuestión que surgió de una charla que tuve con un bahiense mientras esperaba subir al avión que me trajo hasta aquí: ¿Cree que el centralismo porteño pudo haber atentado contra el desarrollo de Bahía Blanca? ¿Qué opina sobre la quita de recursos a la Ciudad de Buenos Aires que impulsa el Presidente?

-El hecho de no ser capital de Provincia siempre nos ha relegado. Y uno se siente, a veces, lejos del poder. Alguien me dijo una vez, que iba en esa línea de pensamiento, “Bahía de Buenos Aires está a 700 km, pero mirada desde Buenos Aires está a miles de kilómetros”. Y por ahí nosotros tenemos elementos concretos, geoestratégicos, para ser optimistas respecto del futuro. Primero, una ciudad con una economía muy diversificada. El puerto, que para nosotros es central y ha crecido muchísimo. El tema de la energía. Vaca Muerta, su puerto natural es Bahía Blanca. Ahora, sí necesitamos -en algunos aspectos- una mano del Gobierno nacional y provincial. Y bueno, esa es una lucha constante. No tengo tanta opinión sobre el tema de la Ciudad. Justo la semana próxima tengo un almuerzo con Horacio Rodríguez Larreta para hablar de política y otras cuestiones. Creo que hubo un tema por el monto que significó el traspaso de la Policía y no se ponen de acuerdo. Pero bueno, tampoco soy inocente e ingenuo en el sentido de que hoy Horacio Rodríguez Larreta es la figura emblemática de la oposición. Esto es así. Los gobernadores son radicales y, del entorno, único que quedó es Horacio. Una figura a apuntar, ¿no?

-¿Se viene el tiempo de Larreta o puede haber una segunda oportunidad para Macri?

-Quizá es prematuro. Yo creo que cuando uno está en gestión, y si la gestión es buena, siempre tiene las chances de estar en el candelero. Yo creo que Horacio Rodríguez Larreta claramente es un presidenciable para 2023. Si me preguntás entre uno y otro, no veo a Macri candidato nuevamente.

-¿Porque cumplió un ciclo o porque lo ve desinteresado en volver a serlo?

-Yo creo que los ciclos se cumplen y, en definitiva, me parece que es bueno el recambio. Yo, por ejemplo, siempre apoyé esta decisión de la Gobernadora de promover la ley para limitar los mandatos de los intendentes. Hoy tenemos casos de intendentes en la Provincia que hace 20 años que están. Y que van por 24, como es el caso de (Alejandro) Granados en Ezeiza. Para mí no es lógico eso. Ocho años está bien. Macri hizo ocho como jefe de Gobierno, cuatro como Presidente, no repite porque no lo eligieron para otros cuatro, y me parece que la figura de un ex presidente derrotado en las urnas debería -como en los países que tienen largas tradiciones democráticas- servir como hombre de consulta y no intentarlo nuevamente. Después está en la idiosincrasia de cada uno. Por eso, entre esos nombres, lo veo con más chances de ser presidenciable en 2023 a Rodríguez Larreta que a Macri.

-Y usted, después de que concluya su mandato, ¿dónde se ve? ¿Ligado a la política o volviendo al periodismo?

-No me veo volviendo al periodismo. Más allá de que uno tiene alma de periodista, estuve más de 30 años ejerciendo la profesión y me siento periodista, crucé una línea de la que ya no se vuelve. Sobre todo porque yo hacía periodismo político y económico. Y estando ahora identificado políticamente, no puedo volver. Con lo cual, de alguna manera, seguramente estaré vinculado a la política.

-Aprovechando que aún se siente periodista, quiero preguntarle cuál es su análisis sobre la marcha del país y la provincia de Buenos Aires a partir del recambio de autoridades

-A ver, me preocupa que salen a la luz algunas diferencias internas importantes. Un poco jocosamente, en campaña, decía que el Frente de Todos era una UTE. Una suerte de Unión Transitoria Electoral. El peronismo aprendió. Porque en 2015 fue dividido y perdió. Entonces, tenía como consigna “hay que unirse para ganar”. Y esa fue la consigna, y en la mayoría de los lugares se dio y ganaron. Ahora, una cosa es unirse electoralmente y otra unirse para gobernar. Y hoy se están viendo algunas diásporas que son interrogantes. Son motivo de preocupación. Por otro lado, hay algunas cuestiones que se prometieron en campaña y que hoy van por otro lado. La situación de los jubilados, los temas impositivos y demás. Hoy no estamos viendo un programa económico sustentable, adónde va, cómo mejoramos la producción, cómo superamos los problemas serios que dejó la administración anterior, cómo combatimos la inflación -que es uno de los grandes flagelos que tenemos-, pero también quiero dar, por lo menos, el beneficio de los 100 días que siempre se dice como para tener una opinión más formada.

-¿Y Bahía cómo está en relación a cuando usted asumió? ¿Cuáles fueron los puntos más fuertes de su gestión? ¿Cuáles los flojos? ¿Cuál es el legado que quiere dejar?

-En líneas generales, si lo queremos cuantificar, en distintos índices Bahía está mejor que la media nacional. Cuando uno va a índices importantes como actividad económica, desempleo, pobreza, estamos varios puntos debajo de las ciudades que uno puede tomar como referencia. No es que eso sea satisfactorio, pero, cuando uno traza un nivel medio, -no es para salir a festejar- estamos en un buen nivel general. Nosotros, quizá, en los primeros cuatro años, el punto fuerte fue la obra pública, que trabajábamos con Provincia. Recuperar la institucionalidad. Bahía venía de un proceso muy particular. En los diez años previos a nuestra asunción, vivimos situaciones que no se habían vivido en los casi 200 años de historia de la ciudad. El único intendente destituido de la historia en 2005. Después, el intendente que lo siguió completó el mandato, fue a una elección, la ganó y el día que tenía que asumir dijo que se iba. Asumió entonces un concejal del Frente para la Victoria, que a los dos años se pasó al massismo y rompió relaciones con Provincia y con Nación y la ciudad lo sufrió. Entonces, digamos, teníamos una necesidad de reinstaurar un marco institucional normal. Eso se logró y fue un avance importante. En el debe, quedan cuestiones de obra pública, donde siempre hay una demanda contenida, y queremos también hacer hincapié en la cohesión y la cercanía con el vecino. En apuntar al desarrollo de la Ciudad con beneficio. Esta es una Ciudad que tiene bastantes desigualdades, incluso hasta geográficamente. Dos cuadras hacia el norte es una ciudad y dos cuadras hacia el sur es otra. Y todo el movimiento que significa la incidencia del campo, el movimiento portuario, todo lo que es energía, el polo petroquímico, todo eso genera un movimiento de plata realmente importante pero que no se distribuye equitativamente. Entonces, tender a reducir esa inequidad es también un desafío que tiene esta gestión.

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