vie. Jul 3rd, 2020

¿Existe un plan oculto en el uso del lenguaje inclusivo?

A medida que se van asentando en el poder, nos vamos dando cuenta que si bien, en algunas áreas de este nuevo gobierno, parece no haber programas o planes a largo plazo, en realidad, sí los hay. Es más, dividamos todos los ministerios, y veremos, que aquellos cuyos objetivos, deben ser concretos y pueden ser medidos estadísticamente, para saber si se han gestionado con éxito, son aquellos, donde los planes, son todos a largo plazo, y organizados, para que no pueda ser medida su gestión. Entre estos, nos encontramos con economía, seguridad, educación, salud.

Cuatro ministerios muy importantes, para el desarrollo de cualquier país. En economía, nos dicen que “hay plan, pero no quieren mostrarlo, porque al estar negociando una deuda, estamos jugando al póker, y no se debe mostrar las cartas.” Pero hay que tener cuidado con la dialéctica, porque si ampliáramos el concepto de dicho juego de cartas a toda acción del gobierno, al compararlo con sus acciones, podría tornarse en su contra. Analicemos esta frase del presidente un poco más profundamente. El póker, es un juego, basado en ganar, a base de engaños y mentiras. Básicamente, el que miente mejor, gana más. Al mismo tiempo, es un juego de dos estrategias: 1) Pretender que se tiene algo que NO se tiene.

En este caso y por parte de este gobierno, sería: honestidad, empatía, solidaridad, ética, moral, y los intereses del pueblo argentino en el corazón. 2) Pretender que NO se tiene, lo que SI se tiene. Una vez más, en el caso de quien nos gobierna hoy: obras dejadas por el gobierno anterior, fondos para pagar deudas, reservas en el banco central (o provincial, en el caso de Buenos Aires), dinero para los jubilados, Es decir, que están jugando al póker (engañando) con todos nosotros. Aquellos que los votaron, y aquellos que no. En cuanto a seguridad, el proyecto a corto plazo, parece ser, crear la impresión de que el gobierno anterior, cercenaba las libertades y derechos individuales y colectivos de los ciudadanos, para así desarmar todo lo que se armó en los últimos 4 años, ya que esas medidas, podían ser medidas estadísticamente, para poder demostrar lo que funcionaba, y mejorar lo que no. A largo plazo, este gobierno, no quiere que haya estadísticas firmes sobre nada, porque si las hubiera, la realidad, mataría al relato. Parecido, es el tema salud, donde ya muchas operetas fueron desenmascaradas, y muchas más seguirán siéndolo. El tema de vacunas “encontradas” en la aduana, y movidas de ese estilo, que no valen ni la pena tratar, de tan obvias y vacías de argumento. Llegamos así a la educación. Desde su concepción, el peronismo, ha sido muy peculiar, y muy consistente en este área. Siempre ha sido utilizada como arma, para garantizarse una nueva generación de militantes, y no particularmente generaciones de ciudadanos con alto nivel educativo. La doctrina, y la supresión de datos, para acomodar la historia, de acuerdo a lo que les convenga, han sido muy exitosamente aplicadas, y es así que hoy día, tengamos ya tantas generaciones peronistas, repitiendo mitos y leyendas, que en realidad, nunca existieron. Pero hete aquí que con los descubrimientos tecnológicos que han “achicado” al mundo y lo han hecho un lugar más competitivo, también las estadísticas globales, han llegado a la educación.

Hay todo tipo de pruebas, con validez internacional, que ubican a cada país en un ranking, de acuerdo a los conocimientos de su alumnado. Desde su incepción, en el año 2000, estas pruebas llamadas PISA, han mostrado resultados muy por debajo del nivel esperado, de los alumnos de nuestro país. Al no poder cambiar o manipular estadísticas que no son manejadas por ellos mismos, había que encontrar una salida, que pudiera justificar, por lo menos internamente, los malos resultados que cada tres años, se han logrado. Y es ahí, donde el lenguaje inclusivo, viene a jugar su papel salvador. Bajo la excusa de ser integrador, y acaparador de todos los espectros de la sociedad “moderna”, buscan utilizarlo como idioma oficial en colegios, universidades, en comunicaciones oficiales y demás.

El objetivo de esta propagación rápida, es dar la impresión de tener un idioma propio, que se rebela contra un supuesto patriarcado, cuando la realidad, muestra que se lo usa, para que cada uno lo acomode a sus necesidades. No hay reglas. Palabras que en castellano, terminan con la letra “o” ó con la letra “a”, se hacen terminar con la letra “e”, para quitarles ese “sabor masculino o femenino” (por ejemplo, Hijo o hija, pasa a ser hije), pero, al mismo tiempo, palabras que en castellano finalizan con la letra “e”, pueden ser modificadas, para terminar en “a”, para establecer un género femenino, que de ser un lenguaje totalmente inclusivo, no debería de existir (por ejemplo: presidente, que se adapta a presidenta)

Que estas palabras no sean reconocidas por la Real Academia Española, no les importa, porque es parte de la “lucha contra el patriarcado”, y además, podrían oficializar este idioma, simplemente dejando de llamarlo castellano. Imaginense, que tener un lenguaje donde las reglas se van creando con la necesidad y voluntad de quien lo va usando, implica que todos sin excepción, lo hablan de manera correcta, y de esa forma, en el mundo del relato peronista-kirchnerista se bajaría de manera instantánea, el índice de analfabetismo.

Las estadísticas reales, los molestan, porque los juzgan, y el peronismo y el kirchnerismo, no aceptaron, ni aceptarán eso jamás.

Por Javier Pérez

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