Jue. Sep 24th, 2020

Vernaci, no se trata de cómo envejecemos sino de cómo vivimos

La figura de “Beto” Brandoni en el filme “La Patagonia rebelde” podría ser de un galán juvenil, pero no, es un luchador incansable de la libertad. Hoy el brillo de sus ojos se apagó: lo que queda es lo que somos y lo que pensamos. Fobia a la vejez, ideales y un mensaje.

Captura película «La patagonia rebelde» (1974) del director Héctor Olivera.

Tal vez sería bueno recordárselo a la locutora Elizabeth Vernaci, quien acusó al reconocido actor de “envejecer mal”, por su fuertes palabras contra la vicepresidenta Cristina Kirchner. Si estuvo bien o mal, será otro tema. Es curioso que la generación  ex – Rock & Pop tenga fobia a envejecer, como lo admitió el mismo empresario Mario Pergolini. Transgresores ochentosos en la explosión de la vuelta de la democracia en 1983, estos dos fóbicos al paso de los años hoy ofrecen discursos que se acomodan al poder de turno, y algunos son millonarios como el conductor de voz penetrante fundador de Vorterix. El mismo que cuando pudo no le preguntó nada al ex presidente Menem y sentó a Macri en un reportaje pre-electoral para tirarle algunos centros amistosos. La misma, la voz del ciclo “Negrópolis”, que en un mano a mano con Cristina sólo sonrió en una sumisa admiración y se sacó fotos como dos “señoronas con OSDE”.

Pero el universo de Brandoni no fue el humor grotesco y al límite de la ex de Luciano Castro, sino de filmes con fuerte impronta política y combativa. En la dictadura estuvo en una “lista negra”. Alzó su voz, se exilió y fue secuestrado.

Vernaci ladra en radio pero no muerde: ante el poder es obediente. Acaso acá exista una gran diferencia. Cuándo a la esposa de Bruce Lee, el artista marcial más grande de la historia, le preguntaban sobre la enigmática muerte de Lee,  ella decía que prefería contar cómo vivió, más que como murió.

La impunidad de las redes logra que se difunda velozmente cualquier delirio, y que cualquier personaje de menor importancia sin ningún aporte comprobable, fustigue a personas valiosas. Es la democracia, no está mal. Pero es necesario poner las cosas en su lugar.

Dos fotos que lo dicen todo: Elizabeth sonríe con, acaso, una de las funcionarias con más causas de corrupción de la historia política moderna, y del otro lado el actor radical luchando contra la dictadura más sangrienta. Lo más triste es que la ´negra´ se piense una rebelde, pero dejó de serlo – si es que lo fue – hace muchos años.

Las paradojas son apasionantes: Vernaci creció en Floresta, el mismo barrio dónde Brandoni fue llevado a un centro clandestino de detención durante los años ´70.  

Cuándo le pregunté a una reconocida periodista sobre cómo vivió su secuestro y tortura en los años oscuros y si la dictadura fue el peor momento de su vida, me respondió: “Fue el mejor momento de mi vida”. ¿Cómo se explica? Le da sentido entregar nuestra existencia a un objetivo que nos apasiona, a jugársela, a dar todo por lo que pensamos.  Unos pocos entienden esto, o mejor dicho no todos. Pero todavía, no tengo dudas, que “la negra” está a tiempo de comprenderlo.

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