Mar. Nov 24th, 2020

Habla la hija del capo narco Carlos Salvatore: “Nunca quise ni querré la fortuna de mi padre pero la Justicia insiste en vincularme a un padre que estuvo ausente 15 años”

Periodismo y Punto entrevistó a Carla Salvatore, quien por un fallo de la Cámara de Casación quedó al borde de ser condenada por presunto lavado de activos.

Carla Salvatore es hija de Carlos, el abogado condenado por narcotráfico en la causa «Carbón Blanco». A él lo entrevisté en 2015, cuando ya estaba detenido Falleció el 9 de mayo de 2018 en el hospital Argerich, pidiendo prisión domiciliaria. Por un fallo judicial, Carla también podría caer presa.

Es que, a partir de «Carbón Blanco» se abrió un expediente paralelo por lavado de activos, que -inicialmente- contó con la participación del cuestionado fiscal Carlos Gonella y únicamente avanzó sobre la familia del fallecido capo narco.

De esa causa, Carla resultó absuelta. Sin embargo, la Cámara de Casación el fallo y ahora podría ser condenada a siete años de prisión. En exclusiva, Periodismo y Punto habló con la hija de quien fuera el traficante de cocaína más importante de la Argentina.

-¿Cómo fue la relación con tu padre tras la detención?

-Me reencontré con mi papá después de 12 años de no verlo. En el año 2006, estaba a punto de casarme, a través de una prima que le cuento que estaba por casarme y quería retomar un vínculo con esa parte de la familia, no tanto con mi padre. Mi prima me manda fotos y me entero que mi padre se había vuelto a casar y tenía dos hermanos. Así comenzó la relación. A las semanas me llama, me pregunta si quería reencontrarme y se disculpa al vernos.

¿Cómo fue ese contacto y hasta cuándo fue esa relación?

-En ese momento, mi padre no estaba investigado por la justicia. Tenía 24 años y me cuenta lo que hacía y a qué se dedicaba en un campo en Mercedes. No lo veía desde los 9 años.

¿Dónde estuvo todo ese tiempo?

-Se separa de mi madre y se casa con su actual esposa.

¿Qué te decía que hacía?

-Abogado penalista de personajes mediáticos. Su trabajo era ese.

Pasa el tiempo y aparece mencionado en la causa Carbón Blanco…

-Cuando me reencuentro con él, la causa aparece en el año 2013. Quizá en la justicia estaban investigándolo de antes pero me entero ese año. Mi relación era en el marco de reuniones familiares. Fui madre en el medio, cumpleaños y navidades. No era fluido. Lo detienen ese año pero él siempre aseguraba que era todo una cama. Lo dijo hasta el último día de su vida. Decía que le habían hecho una cama por haber defendido a las personas equivocadas.

¿Las nombraba?

-A mí no. ¿Por qué no creerle?

¿Conociste a los otros integrantes dela banda?

-Nunca

¿Él te decía algo de Patricio Gorosito?

-No. Sólo decía que era abogado de esas personas y que alguien le había armado todo. Su personalidad marcaba que nos debíamos quedar tranquilos. Tenía una enfermedad del corazón y nos preocupaba su salud más que la causa.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tu padre?

-El 20 de marzo del 2015 en una conversación telefónica. Tres días atrás habían allanado en Buenos Aires, yo estaba en Estados Unidos estudiando. Ese 17 de marzo se llevaron detenido a mi marido y habían allanado mi casa y mi oficina. Él se pone loco en la conversación, que él sacaría a todos, que me quedara tranquila. Me preguntaba qué pasaba. En un tono de imposición me dijo que: “Si no haces lo que digo, no hablo más con vos”. Como no lo hice, así fue. No volví a hablar con mi padre. Quería que siguiese lo que decían sus abogados –Luis Sasso y Claudio Lifschitz-.

¿El abogado que denunció al ex juez Galeano por la causa AMIA?

-Exacto.

-¿Hablaste con sus abogados después?

-Poco y nada. Ellos defendían a la mujer de mi papá y a su suegro. Mi marido había tomado la determinación de poner otros abogados.

¿Cómo es tu situación judicial?

-Fui absuelta por un tribunal de Resistencia el 8 de marzo del 2019 por el delito de lavado de activos. Me acusaron de lavar los bienes de papá producto del narcotráfico.

¿Qué pruebas había en tu contra?

-Ninguna. Me acusaban de tener un Fiat Palio y de una casa en la que vivo y compré producto de mi trabajo desde los 17 años, hace 11 años que trabajo en el rubro inmobiliario. Después que había 250 mil pesos en un Banco Francés producto de administrar mis clientes. No tengo ni un CUIT con Salvatore. En el allanamiento se llevaron los contratos de inmobiliaria y ese dinero era el movimiento de propietarios y de cobrar las comisiones. Nada tenía que ver con mi padre. Pero soy Carla Salvatore. Ese es el problema que tiene la justicia conmigo. Esos clientes fueron testigos en el juicio oral. Todo lo que dije lo ratifiqué en el juicio. No tengo nada que ocultar. Regresé al país luego de esa llamada.

-¿No volvieron a hablar?

-No. De hecho cuando quedo detenida –Carla Salvatore estuvo presa en El Chaco un mes y una semana-, mi padre llama a su mujer –ambas estaban alojadas en la misma celda en Gendarmería de Resistencia-, el gendarme se equivoca me pasa el teléfono y él pregunta quién era. Cuando le dije que era su hija, me contestó, “no quiero hablar con vos”. Mi padre no hizo contacto conmigo luego de esa conversación. Hace 14 años que estoy casada y el bien ganancial matrimonial estaba justificado por los trabajos de ambos. Quedó demostrado que no tenía relación con mi papá pues mi primer departamento se obtiene por un juicio de alimentos que le hace mi mamá a Carlos Salvatore. En el juicio, no lo podían creer.

-¿A tu madre la citaron a declarar en el juicio?

-No

¿Cómo no la llamaron en el juicio como testigo?

-Faltaron varias cosas. El proceso judicial fue una ridiculez. Es doloroso. Inventaron cosas en mi contra. El 29 de abril del 2015 me otorgan la libertad, me procesan y me elevan a juicio oral en el 2017. Zunilda Niremperger fue la jueza de instrucción. Realizaron 33 allanamientos en el país. Dos en mi casa y oficina. Se llevaron todo. Aún está todo en El Chaco. Hay más de 200 CD, 30 mil fojas y no hay nada que vincule a mi padre conmigo en materia laboral o delictivo. Buscaron un vínculo que no es tal.

-¿Crees que tu padre era narcotraficante?

-No. Pero parezco loca diciéndolo hoy.

¿Qué le hubieses dicho a tu padre o qué le recriminarías?

-Que no se defendió. Mi mayor bronca con él es que intentó demostrar que estaba realmente enfermo. Y lo estaba. Por eso se murió sólo en el hospital Argerivh y nadie le creyó. Pero, mientras tanto, no demostró que era inocente. Esa es mi bronca.

-¿Pensás que protegía a alguien?

-No tengo ni idea. No lo sé. Lo que sé en el medio de la causa, quedamos su mujer, su hija más grande, mis dos hermanos solos.

¿Cómo es la relación con ellos?

-No tengo relación. La vida nos distanció. Mi papá era un personaje que dividía para reinar. Un tano testarudo, controlaba todo. Mis hermanos, eran chicos y vivieron pegados a ellos. Lamentablemente, no tengo relación con ellos.

Un repaso necesario

«Carbón Blanco» fue una causa que mantuvo en vilo a parte de la sociedad argentina. Y en especial a la provincia de Chaco, donde siempre se sospecho que hubo protección política al transporte de estupefacientes que hacían la ruta Quitilipi-Ezeiza para terminar en las costas portuguesas y españolas.

La Justicia nunca investigó las relaciones de la banda de Salvatore con la ex SIDE, ni la protección aduanera tal como señaló el propio narcoabogado a este periodista. El fantasma de Jorge Milton Capitanich y el Hotel Gualok fueron otras pistas que en Chaco nunca se profundizaron.

Con la muerte de Patricio Gorosito, cliente del abogado Salvatore, también se perdió la oportunidad de seguir la pista Arroyo Seco-Fútbol-Julio Grondona. «Todo pasa», decía Don Julio. Tenía razón.

En paralelo, se abrió un expediente por asociación ilícita y lavado de activos que únicamente puso el ojo sobre la familia del fallecido Salvatore. Los supuestos integrantes de la asociación ilícita, además de la entrevistada, eran: Silvia Vallés Paradiso, última esposa de Salvatore; Santiago Vallés Ferrer, ex suegro de Salvatore; y Ricardo Gassan Saba, socio de Salvatore -según él sólo fue su abogado-.

La hija de Salvatore fue absuelta, pero -cinco días antes de la asunción de Alberto Fernández- la Sala IV del Tribunal Federal de Casación, integrado por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Javier Carabajo, revisó el fallo y le dio la derecha a la querella y al fiscal Carniel.

Estas partes habían planteado que Carla Salvatore habría participado en la circulación, administración, venta y transferencia de activos. ¿Cómo? Al comprar con fondos de procedencia ilícita una camioneta en julio de 2013, un Fiat Palio Adventure el mes siguiente, un departamento en el partido de Malvinas Argentinas y haber infiltrado al sistema bancario $265.724 en el año 2012 en una cuenta del BBVA Francés, de los cuales $165.125 fueron realizados en efectivo.

A Carla Salvatore la defiende, Ayelen Salgueiro que respondió a la requisitoria periodística: “Con respecto a la investigación, se falló en el análisis de las pruebas secuestradas. 60 cajas repletas de documentación que nunca se abrió. En el juicio oral, con el secretario del Tribunal, se dieron cuenta que había estado mal analizado desde el día 1. Podíamos presenciar el juicio por videoconferencia desde Comodoro Py pero la calidad es mala. El 90% de las audiencias, viajamos para estar presente. Cuando hablé con el fiscal Carniel para saber cuál era su idea de mi defendida. Porque a Carla la analizó como algo secundario, un daño colateral y no con el resto de los integrantes de la causa. Cuando le insisto sobre cuál era su objetivo, me contestó que la causa era muy emblemática en El Chaco y que “hay que seguir”.

¿Qué pensó usted?

-La querían condenar desde el 2015. Casación nos confirma esa idea. Hay una intencionalidad política de condenar a la hija de… La mayoría de la gente cree que la hija de un condenado por narcotraficante, debe ser también delincuente.

Si su defendida viviese en un monoambiente de Pompeya, ¿cree que también buscarían su condena?

-No. Hay un estereotipo. La gente de la UIF también creía que mi defendida escondía bienes. Esa idea, está instalada. El prejuicio de creer que mi defendido creció en una cuna de oro. Pero había un juicio de alimentos en el medio que no conocían. No citaron a los integrantes de las inmobiliarias. Tampoco están los familiares de Patricio Gorosito. Tampoco se investigó si había socios o amigos que podrían haber lavado, sólo la familia de Salvatore.

A mi clienta, la acusan de comercializar bienes de su padre sabiendo que venía la plata del narcotráfico. No es así. Hubo inmobiliarias que comercializaron 400 departamentos y no los llamaron. Además, no comercializó nada con el padre. Vendió dos departamentos que no eran de su padre. Le preguntaron a mi clienta si había hecho el trabajo de martillera de consultar de dónde venía el dinero. Pero los edificios ya estaban construidos y el pozo era de los años noventa. A nadie más llamaron a declarar.

Finalmente, Carla Salvatore afirma que “cuando surge la carpeta del juicio de alimentos, no lo podían creer. Cuando llaman a atestiguar a un integrante de la AFIP, no lo sabía –Aguirre, jefe de investigaciones tributarias en El Chaco. Se querían morir. El mismo testigo de la querella, se les cae. Ese testimonio, en mi contra, se cayó. Fui el único imputado que me defendí punto por punto”.

¿Cómo crees que le preguntaría a mi padre, luego de 15 años sin verlo, de dónde había sacado la plata de la construcción de departamentos?

¿Pero no le preguntaste cómo había hecho su fortuna?

A mí su plata, no me interesaba, aunque no lo crea nadie. Dios lo sabe. Quería recuperar a mi padre. Están como moscas detrás de la herencia de mi papá y yo no la quiere. No la quise nunca, no la quiero, ni la querré jamás. Lo que quería era el reencuentro paterno y con el entorno familiar que no había visto más. Quería un padre, no su plata ni saber cómo la había conseguido. Construía edificios por todos lados, dicen que tenía una farmacia (no está probado en la justicia), estaba por grabar una película con el INCAA pero yo no aparezco en nada. No tenía buena relación. No me da orgullo eso.

Su marido, Esteban Croitoru, asegura que “tanto a mi mujer como a mí se nos acusa de lo mismo. Vinculan una sociedad maliciosamente por un mail que está en la causa en la que Salvatore nos hace pagar por la sociedad. Nos acusan de lo mismo, de hechos similares pero ante la justicia, estamos en situaciones disímiles”.   

Al finalizar la entrevista, cuando el grabador estaba por apagarse, le pregunto a Salvatore: «¿Quién crees que te arruinó la vida?». «La falta de justicia, la burocracia y las mentiras. El sistema judicial me destruyó. Todos ellos me arruinaron la vida. Hace años que estamos con esto. No puedo tener una vida normal. Hace cinco años que estoy en un interminable proceso judicial en el que no tienen un papel que me involucra. Y eso te lo digo porque los jueces del Chaco, Juan Manuel Iglesias, Fermín Ceroleni y Lucrecia Varado, me absolvieron y la jueza que investigó, Niremperger, decidió liberarme luego de un mes. No tengo nada que ver con lo que la justicio dijo que hizo mi padre», respondió.

El periodismo es maravilloso. También, ingrato. Cuando entrevisté a Salvatore, se molestó por el título de la nota. Cuando conversaba con el entorno de Patricio Gorosito, amagaban con relatar sus vínculos con el poder político chaqueño y luego negaban las confesiones realizadas a este periodista. Los políticos decían que las notas las financiaban los narcotraficantes. Esta entrevista, políticamente incorrecta, seguramente también traerá cola. «Carbón Blanco» fue una causa judicial en la que los servicios de inteligencia, la aduana y el poder político se dedicaron a encubrir más que a buscar la verdad. Las razones son obvias.

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