dom. Ago 9th, 2020

Rápido y furioso: en cinco minutos, Alberto sentenció a Stornelli, convalidó el Operativo Puf y volvió a marcarle la cancha a Comodoro Py

El Presidente consideró “preocupante” que el fiscal procesado por presunto espionaje siga en funciones y anticipó que “a fin de mes” presentará su proyecto de reforma judicial, cuya mira está puesta sobre los tribunales federales.

En una nueva muestra de periodismo condescendiente, Gustavo Sylvestre entrevistó en la pantalla de C5N al presidente Alberto Fernández. El conductor estrella de la señal perteneciente a Cristóbal López y Fabián De Sousa indagó sobre la situación del hermano “blanqueador” de Mauricio Macri ofreciendo la respuesta y el puto de vista al mandatario, antes de preguntar un tibio: “¿Qué siente?”. El centro fue cabeceado por Fernández, que se mostró preocupado porque Uruguay “está promoviendo ese tipo de cosas” refiriéndose así al supuesto lavado de dinero.

Habría que aclarar que una cosa es blanquear -girar plata negra- y otra cosa es invertir en países serios. La crítica la realizo como ciudadano -que se dedica al periodismo- y que no tiene la posibilidad de viajar al exterior, como sí lo hacen los colegas “nacionales y populares”. En fin…

La increíble entrevista a Alberto Fernández

En esa tónica, Fernández siguió marcándole la cancha a la Justicia. “Sigo esperando que la Justicia resuelva sobre eso”, dijo refiriéndose a la familia Macri. Sylvestre insistió con su preocupación judicial explicando cómo “alegremente” ex funcionarios viajen al exterior teniendo “procesamientos”, cuando son los aplaudidores de la multiprocesada actual Vicepresidenta que suele viajar a Cuba cuando le viene en gana. Fernández opinó sobre una posible ampliación de la Corte Suprema, sugerida por el influyente Horacio Verbitsky en una nota anterior.

¿Qué opinaría de estas conversaciones la Comisión de la Memoria de Adolfo Pérez Esquivel? ¿Hubo acción psicológica?

Inmediatamente, el Presidente se metió con los fallos judiciales de “los últimos años” mientras el periodista marcaba supuestas contradicciones en la causa de los cuadernos, teorizando que las únicas pruebas en esa mega investigación son los arrepentidos. ¿No sabrán que existen decenas de pruebas que acreditan los dichos posteriores de los arrepentidos? ¿Sabrá el Presidente que los llamados “arrepentidos” son las personas más poderosas del país como son los empresarios de la denominada “Patria Contratista”?

Posteriormente, en un rapto de ruptura de la República y la división de poderes, Sylvestre le relató a Fernández los dichos -ya dados por ciertos- del abogado defensor de Federico Elaskar y de Enrique Thomas, José Manuel Ubeira en el que “le hizo pisar el palito a Stornelli” por la cámara oculta. Y el Presidente afirmó. Prioridades de un Estadista.

Como el propio Marcelo D´Alessio relató a este portal (la verdad es tan incómoda que la nota no la comentó ningún medio financiado por Cristina Kirchner y sus adláteres), la cámara oculta no se realizó ni se comenzó a gestar. ¿Para qué era? ¿Quiénes eran sus víctimas y victimarios? ¿Cuál era el objetivo? Pero en la Argentina K se repiten “verdades” como si estuviésemos en 1984. George Orwell se quedó corto.

“Es todo una locura”, concluyó Fernández. Ya está, Stornelli ya fue condenado por el Presidente de la Nación. Menos de 30 segundos después, empezó a hablar del “Estado de derecho”. Inmediatamente después, Sylvestre comenzó a hablar de la AFI, en un perverso modo de asociar a la Justicia con los servicios de inteligencia. Seguramente, el conductor de C5N debe haber olvidado sus tiempos en TN cuando presentaba noticias altisonantes como “El Proyecto X”, “Los servicios de Stiuso” o la “Operación Olivera”. ¿Quién era Jefe de Gabinete?

Como si fuese un charlatán de feria, Fernández se río de investigaciones de “inteligencia” sobre los “montoneros cordobeses”. Alguien le debería recordar lo que hicieron en la Argentina grupos armados a mediados de los setenta. Más aún, ¿recordará que hace un año un grupo de anarquistas quisieron volar una tumba en el cementerio de Recoleta que podría haber provocado la muerte a cualquier persona que pasase por allí?

En el aluvión de ataques a la justicia bajo los “increíbles” del conductor de C5N y los “exacto”, Fernández se metió con la pericia de Gendarmería Nacional, solicitada por el Poder Judicial, sobre la muerte de Nisman. ¿Qué respuesta debería tener otro nuevo peritaje? ¿Y si el resultado da que lo mataron? ¿Qué harán con esos gendarmes? ¿Meterlos presos? ¿Disolver Gendarmería?

“La Justicia federal debería dedicarse al narcotráfico, y no a perseguir a los opositores de turno”, sentenció el presidente Fernández. Francisco De Narváez se debe haber descostillado frente al televisor. ¿Y Enrique Olivera? En los pasillos de un Tribunal, una alta fuente judicial me confió que “con Cristina, las cosas estaban más claras, sabíamos que iba por nosotros. Fernández es un cínico, te abraza y después te hunde por atrás”. El principio de inocencia de los funcionarios K fue mansillado por Fernández con el fiscal Carlos Stornelli, tal vez, el protagonista de la causa judicial más trascendente de la historia argentina. Esos cuadernos, queman.

El operativo Puf fue tomado como válido por Cristina Kirchner. Alberto lo volvió a convalidar. ¿Cómo resistirá la justicia a este nuevo apriete público?

Después del increíble diálogo, por suerte, el Presidente nos dejó tranquilos ya que “yo no estoy para cercenar los derechos de nadie”. ¡Uff, menos mal! Excepto que Stornelli, los arrepentidos y los periodistas que investigamos la corrupción, no seamos considerados personas. Nunca se sabe cuáles serán los artilugios futuros del relato.

Por Luis Gasulla

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