sáb. Mar 28th, 2020

El regreso a la Telam K: persecución política, operaciones y fin del pluralismo

Durante la gestión macrista, la agencia de noticias del Estado,  fue atacada por hechos similares al título de esta nota. Desde el 10 de diciembre del 2015 se denunciaron despidos, precarización laboral y autoritarismo editorial. ¿Cuáles son los hechos que realmente sucedieron?

Durante la Presidencia de Mauricio Macri, la orden era no auditar la “tierra arrasada” de los 12 años kirchneristas. No había que agrandar la grieta. Los funcionarios políticos recibían el mensaje de “paciencia, paso a paso”. Así transcurrieron años con temor a mover un papel. En Telam, la resistencia se hizo notar rápidamente.

La gestión presidida por Rodolfo Pousa encontró una agencia con  un costo operativo de un millón de pesos por mes que publicaba gacetillas enviadas por agrupaciones desconocidas que apoyaban a la “presa política” Milagro Sala. Había un listado de personas prohibidas y de temas intocables que iban desde el aborto –durante los primeros tres períodos kirchneristas las muertes de mujeres en abortos clandestinos no era una preocupación nacional y popular-, la inflación y hasta el turismo internacional ya que, había que fogonear las playas argentinas. La pauta publicitaria de todos los medios argentinos se manejaba desde una oficina vip en la que tenían trato preferencial los medios afines a Cristina Kirchner. 16 grupos mediáticos concentraron el 57% de toda la pauta oficial que se traduce en 771 millones de pesos.

La agencia de noticias venía de escrachar al periodista que había dado la primicia de la muerte del fiscal Alberto Nisman con información ofrecida por los servicios de inteligencia. Esteban Orestes Carella era gerente de Telam donde se habría encargado de realizar operaciones políticas contra dirigentes opositores. Venía de la AFI, lugar al que regresó con la flamante gestión de Cristina Caamaño. El camporista tenía como padrino político al misterioso Roberto Porcaro –querellante en la causa Dolores y uno de los mencionados en el armado del operativo Puf-.

En el 2016, la agencia emitía entre 8 y 10 cables por día a favor de Milagro Sala. Ante el reclamo de la nueva gestión pidiendo escuchar la otra campana, la respuesta fue simple y contundente: “La línea editorial es y será nuestra”. Allí afloraba el poder del, procesado por el juez Sergio Ramos por todo tipo de delitos, Lucho Giménez, un sindicalista allegado a Hugo Moyano que se había inventado un gran kiosco con intereses privados. Sospechado de recibir retornos por la compra de aires acondicionados, pautas, pedir porcentaje de sueldos a empleados y favores sexuales, el defensor de los trabajadores había escalado a subgerente en tiempos de manejos camporistas. La historia de Giménez es digna de una serie de Netflix.

Tres periodistas consultados confirman que se trabajó con más libertad durante la gestión anterior pero que, “nadie lo reconocerá”. Es que, la “resistencia” fue tan dura que un camarógrafo se negó a filmar al periodista Jorge Lanata por la terminante razón del “odio” como si se tratase de Luis D´elia y la puta oligarquía. La falta de profesionalismo se naturalizó. A pesar de decenas de investigaciones periodísticas y diferencias de todo tipo con un dirigente kirchnerista X cualquier profesional renunciaría a realizar una entrevista. El año pasado estuve en el departamento de Aníbal Fernández haciendo un móvil para Canal 9, ¿cuál hubiese sido la respuesta de la gerencia de ese canal si me negaba a entrevistarlo? La respuesta es obvia.

Para los macristas, la agencia era una usina de “periodismo opositor” y para los seguidores de Cristina Kirchner, Telam era “amarilla”. A poco de cambiar el gobierno, la TELAM K regresó en su mayor esplendor al hablar de “un grupo de personas reunidas” minimizando la marcha que recordaba los cinco años de la muerte de un fiscal muerto. Otra vez, el fantasma Nisman aparecía para exponer el peor de los periodismos: la burda operación.  

Bernarda Llorente expuso en un lastimoso video un edificio abandonado en sintonía a la doctrina “Bauer”. Como si se tratase de Iluminados por el Fuego, la historia debe ser tergiversada. La flamante funcionaria obvió mencionar qué había pasado, realmente, en el piso que mostró en su breve video casero del edificio ubicado en Belgrano 347. “Fue un montaje” sintetiza una de las fuentes consultadas que aún se desempeña en la agencia y teme ser despedido en los próximos días. Actualmente, una docena de periodistas profesionales han sido “licenciados” con el adelantamiento de vacaciones. La redacción cambió. Ahora pisan fuerte, Ariel Bargach –delegado SIPREBA y autor del libro “Telam El hecho maldito del periodismo argentino junto con Mariano Suárez-, Hernán Campaniello –analista internacional- y Jorge Benedetti.

Como expuso Alejandro Alfie, prácticamente la totalidad de las voces de la flamante Telam K son oficialistas. La crítica y la denuncia sólo son contra “la maldita herencia macrista”. La persecución provoca el auge del macartismo y el temor laboral. Las listas negras se agrandan. El regreso de la burda “operación política” en una simple marcha recordando a Nisman rememora los casos de Enrique Olivera con su falsa cuenta bancaria en Suiza o de Francisco De Narváez y la efedrina. El despilfarro se agudizó en “la década ganada” como informó Eliminando Variables basado en datos oficiales: entre el 2003 y el 2007, el gasto en Telam se cuadriplicó (de 32 millones a 126 millones) mientras que las pérdidas crecieron por dos. De los 878 empleados que recibió la gestión macrista, 516 habían ingresado durante los tiempos kirchneristas y el 60% no poseía formación periodística. Amigos al cuadrado. El 90% del presupuesto de la agencia se destinaba al pago de salarios mientras que sólo un 2% a la producción periodística.

La rentabilidad en una agencia de noticias del Estado no debería pasar por la cantidad de visitas. Eso se aplicó en Telam ya que, en su radio online, se desempeñaban 34 personas con un promedio de 13 oyentes promedio diarios. Ni siquiera los familiares ingresaban al sitio.

Sólo ha pasado un mes y dos semanas pero, en Telam, ya reivindican la célebre frase de Martín García: “prefiero los periodistas militantes a los profesionales porque éstos escriben para quien les pagan, como las prostitutas. En cambio, los militantes, escriben la verdad al servicio del Pueblo”. Pero ¿cuál verdad? ¿De qué pueblo? ¿El de los trabajadores perseguidos por tratar de hacer periodismo o el de los millonarios sindicalistas que hacían negocios con la plata de todos?

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2 thoughts on “El regreso a la Telam K: persecución política, operaciones y fin del pluralismo

  1. Que lamentable todo, en 1 mes vemos como se va todo al cuerno y los Medios de comunicación masivos son complices silenciosos de lo que e se an haciendo. Volvieron peores!

  2. Excelente nota. Lástima qeu no sirva de nada. A los fanáticos no les interesa la verdad, sólo sus preconceptos que repiten como autómatas. Lamentable por la gente que sufre la persecución. A la mayoría de los que votaron por Cristina le va a pasar lo de la frase atribuida a Bretch “ahora vienen por mí, pero ya es tarde”, basta mirar a Venezuela.

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