sáb. Mar 28th, 2020

¿Dónde están los artistas K que lloraban por el hambre y no llegaban a fin de mes? Silencio tras la devaluación y el bono bonsái

Mientras la extrema izquierda que resistía el gobierno de Macri a piedrazo limpio frente al Congreso hoy critica al cuarto gobierno kirchnerista desde tuiter –aplaudimos el avance democrático de la política argentina- los artistas K, que grababan videos compungidos por la crisis económica y la supuesta “falta del Estado de Derecho”, callan ante una inflación desmedida, la devaluación encubierta y el bono bonsái.

Tras las promesas electorales, el plan económico de Alberto Fernández es tan liberal que provocó el éxtasis del círculo rojo, la Patria Financiera y las mineras. ¿En qué quedaron los artistas comprometidos políticamente que denunciaban la quita de las retenciones a las grandes mineras durante el gobierno de Mauricio Macri? En el ajustazo que Martín Guzmán y Fernández lograron aprobar en el Congreso de la Nación, las retenciones al sector minero bajaron del 12 al 8% pero los que sentían “asco” por los porteños no se deben haber enterado.

Mientras aún se preguntan ¿Dónde está Santiago Maldonado?, los artistas K no se indignan ante la intromisión del Poder Ejecutivo en el Poder Judicial como lo viene haciendo la flamante ministra Sabina Frederic, quien días atrás fue denunciada por José Magioncalda.

Algunos han ido tan a fondo en su fanatismo que, ante el lanzamiento de la serie documental sobre la muerte de Nisman en la plataforma Netflix, volvieron a ensuciar al fiscal Alberto Nisman, por ser “gatero”, “fiestero” y subieron sus fotos privadas con mujeres en boliches. Imperdonable. Como si sus preferencias sexuales -¿es un delito ser heterosexual u homosexual o lo que fuese? -hubiese sido la razón por el que terminó muerto en un baño.

Alguna vez, un colega de un canal de noticias financiado por el kirchnerismo me dijo que “estaba absolutamente permitido criticar a Macri en materia económica pero no así investigarlo por corrupción en los medios cercanos al macrismo”. Más allá que los Panamá Papers te enteraste por La Nación, genio del razonamiento, en C5N celebran el aumento de venta de curitas y telgopor para no hablar del innegable ajustazo a la clase media, los jubilados y al sistema productivo de este bendito país. Por lo bajo, los nuevos ricos del periodismo argentino, se ofuscan por el dólar turismo –devaluación encubierta del 30% que ya se está trasladando a la canasta básica-.

Pero los reclamos sectoriales y sindicales, en representación de los trabajadores, por bonos “que le ganasen a la inflación” terminaron en un pichón de bonito Bonsai. Tierno, simpático, diminuto, el “regalo” de Fernández alcanza para ir al súper media vez o llenar el tanque de nafta y, con el puchito, comerse un Big Combo.

La Cajita Feliz de las primeras medidas económicas de los Fernández –Alberto está sereno mientras su compañera de fórmula veranea en Cuba- traen más de una sorpresa. Además de los superpoderes que liquidan la división de poderes por un par de meses, la recaudación y el recorte del déficit fiscal, irán para pagar cash al Fondo Monetario Internacional. Neoliberalismo nacional y popular. Pero a Fito Páez lo dejaron encerrado en alguna sala de Tierra Arrasada. A propósito, los cracks de la gestión que se fue, financiaron una propaganda política disfrazada de documental con plata del INCAA. O sea de todos nosotros. ¡Ni Mahatma Gandhi se animó a tanto!

El hambre que no indigna a los artistas K

Diego Maradona celebra que “no vuelven más” –ojo que la historia es cíclica-, Gustavo Santaolalla toca la guitarra con el Presidente, los más ultra piden una Navidad sin “presos políticos”, los periodistas militantes consiguen nuevos conchabos en el Estado, otros reproducen las operaciones contra periodistas críticos o dirigentes opositores –la última víctima fue el diputado Waldo Wolff- y del llanto y los rostros enojados pasamos a “la esperanza de la gente” y “la herencia de Macri que deja un 40% de pobres” (más allá que al final el número de la UCA estaba más dibujado que el INDEC de Guillermo Moreno). Aplauden la “valentía” y el “carisma” de Axel Kicillof, el mismo que no medía la pobreza en la Argentina porque era una forma de estigmatización, y denunciaban la tiranía de María Eugenia Vidal, la que tuvo que refugiarse en una base militar amenazada por los narcos- (pero el valiente es el joven carilindo.

Dirán que se terminaron “los sobres”, que “critican porque no reciben plata de los fondos reservados” o “van presos por operadores” entre tantos hits del verano que reproducen los trolls del Instituto Patria o seguidores de ingenieros que denunciaron espionaje ilegal durante el kirchnerismo, que denunciaron escuchas ilegales de Milani y que, terminaron denunciando lo que ellos mismos denunciaron. Pero como nadie agarra el Google, todo vale. Todo pasa. Como a las moscas les gusta la mierda, los fanáticos repiten como loros. Los mismos que instalaron que, en los primeros meses de Macri, echaron miles de trabajadores del Estado, arman listas negras para echar trabajadores del Estado. Los que gritaban que sacarían a los ñoquis de la Cámpora, meten a sus militantes abrazados con Máximo Kirchner. Son los que se abrazaban en la marcha de los paraguas pidiendo justicia por Nisman pero hoy dicen que el fiscal se suicidó y Cristina fue víctima de los poderes conspirativos internacionales. Ser cambiante en la Argentina es una Massa.

El país ya no está en peligro

Los artistas K trabajan de artistas K. Instalan sentidos comunes. Reproducen falsas verdades. Se emocionan cuando gobiernan sus jefes políticos y tiran piedras discursivas cuando dirigen los destinos de este país los que no son parte del selecto grupo de la progresía local. Nacional y Popular, de a ratos. No tienen pruritos en callar ante un Proyecto X, una represión en Formosa o ante un Milani que pretende partidizar las fuerzas armadas como hizo Hugo Chávez o un tal Jorge Rafael Videla. “Hay dictadores asesinos y están los nuestros…” No Maduran nunca. Porque crecer, suena a fascista.

Son los mismos que en los noventa, hicieron la vista gorda con Carlos Menem. Si hasta Estela de Carlotto fue a Casa Rosada y aplaudió la gestión del riojano mientras cerraban fábricas y “ramal que para, ramal que cierra”. Hay ajustes neoliberales y ajustes populares.

Argentina es un país único. En Brasil, no se la pasan recordando a Getulio Vargas. Ni siquiera están encima de Lula Da Silva. En Alemania o en Italia, enterraron al nazismo y al fascismo. Los pueblos avanzan. Pero aquí el fantasma de un líder ocupa el inconsciente colectivo desde hace 70 años. Un pueblo anclado en el pasado, no prospera. Una clase política que reinventa su historia, en beneficio propio, es inmoral. Gran parte del mundo artístico, es parte de esa interminable estafa argentina.

Por Luis Gasulla

Apoyá a los que luchamos por el derecho a la verdad. En los medios financiados por el poder, difícilmente la encuentres. Hace click acá, y suscribite a PyP.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *