Mar. Nov 30th, 2021

Recuerdos de la masacre: a 15 años de Cromañón, habla la madre Nilda Gómez

Nilda recuerda la pérdida de su hijo, la lucha por la verdad y cómo los Kirchner y Alberto Fernández hicieron “zafar” a Aníbal Ibarra. Aquí, las principales vivencias.

Nilda Gómez se emociona al recordar a su hijo. Mariano Alexis Benítez perdió la vida junto a otras 193 personas, el 30 de diciembre de 2004. “Familias por la Vida” es el fruto de la lucha de Nilda junto con otros familiares. Fue la “forma de tener más fuerza ante el poder político, económico y judicial era hacer una Asociación Civil”.

Nilda Gómez


Nilda habla de todo. No sólo de su drama personal sino de lo que significó Cromáñón, de la interna política, de la responsabilidad penal de Aníbal Ibarra y la protección del kirchnerismo: “De Néstor, Cristina y de Alberto Fernández que era funcionario y pariente político de Ibarra”. A 15 años, de la masacre, Gómez comienza una lucha contra el empresario Leavy con el objetivo de expropiar los terrenos donde, alguna vez, funcionó República Cromañón.

¿Hubo justicia por Cromañón?
La respuesta es polémica. Para muchos, no la hubo y, realmente, parte de razón tienen. Aníbal Ibarra zafó judicialmente si bien fue destituido de su cargo y otros funcionarios pasearon por la cárcel. Ellos tuvieron los derechos y garantías como corresponde. Pero, eso pasa con las personas que tienen poder en nuestro país. El común de la gente, no tienen ese beneficio. Otros decimos que hubo justicia, tardía, poca y trabajada pero hubo. Los procesos judiciales penales se terminaron. Hubo un juicio y hubo condenados. Pero hubo 194 muertos y algunos funcionarios tuvieron un paseo en la cárcel. Nada más. Hoy a la madrugada falleció Carlos Rey Sillak, que perdió su hijo –Nicolás- en Cromañon. 48 padres fallecieron en casi 15 años.


¿La sociedad aprendió algo? ¿El Estado se hizo cargo?
Existe un programa llamado “Cromañón”. Es básico pero existe. La coordinadora del programa trabaja en el Hospital Santojanni. Atienden cuestiones de salud y psicológicas. Tenemos un puente directo desde la ONG “Familias por la Vida” con ellas, con el seguimiento que hacen Norma o María del Carmen –salud-, Carolina –mi hija- en lo cultural que se encarga de organizar murales, presentaciones teatrales que tienen que ver con Cromañón. En ese sentido, el Estado se hizo cargo pero no realiza el seguimiento de cada caso, esos contactos, muchas veces, se pierden.


¿Quiénes ayudaron, en su momento y como vos decis, a que “zafase” Aníbal Ibarra de la justicia?
Lo ayudó Néstor, Cristina, su cuñado, en aquel momento, que era Alberto Fernández. Lo ayudaron todos (Fernández estaba de novia con la hermana del jefe de gobierno: Vilma Ibarra).

Vilma Ibarra, hermana de Aníbal y ex pareja de Alberto Fernández, junto con el actual Presidente de la Nación y Daniel Scioli


Pero hubo muchas miserias de parte de la política, campañas de difamación…
Nos llamaron golpistas. Trataron de dividir a los padres. Nos tuvimos que enfrentar, por eso conformamos una ONG y uno de sus fundadores era el papá de Mariano. Vimos que los políticos se presentaban trajeados en lugares maravillosos –venía de una escuela del conurbano en el que se robaban las canillas- y ellos venían del lujo. Veíamos esa diferencia abismal y chocaba. En una de las primeras reuniones en Casa Rosada, estaba Aníbal Fernández que fue el encargado de la relación con los padres y estaba Luis Bordón –familiar de víctima- tratando de apaciguar las cosas. Él dirigía el Programa de Lucha contra la Impunidad, allí nuclearon a muchos padres.


¿Cómo era la relación entre los padres?
Tenías los padres, como yo, que venían del conurbano y otros que eran profesionales, abogados, arquitectos, profesionales. Había reuniones complicadas que generaron confusión para ver cómo pararse frente a la política. Había familiares que se encargaban, por orden del Estado, de calmar a otros y de esquivar el tema “Ibarra”. ¡Sacaron una solicitada firmada por ellos!


En ese contexto aparece la foto de Estela de Carlotto con Ibarra y luego con Patricio Fontanet, líder de Callejeros…
Así es. También se metieron los servicios de inteligencia. Una de las primeras que se acercó a Cromañón fue Victoria Donda, se apareció con globos negros y le dijimos que no. Nos contó que era hija de desaparecidos pero con la idea de tratar de quitarle responsabilidad a Ibarra. Eran de su fuerza política. Yo le pedí directamente a Néstor Kirchner: “Sueltenlo a Ibarra, dejen de sostenerlo”.


¿Y qué te dijo?
Nunca se la jugó. Ginés González García estaba como Ministro de Salud y le quisimos explicar qué era la cámara de oxigenación hiperbárica pero Ibarra ya había dicho que no. Por ese tema fuimos a Casa Rosada pero no para que nos palmaran las espaldas. Ibarra no quería hacerlo y los chicos seguían muriéndose en los hospitales. Todos se comunicaban por sus radios, corrían en los pasillos y en esa hora y media, pasaron 18 chicos por esas cámaras que no sabían que existían. Así se salvaron vidas. Fuimos a decirles que esas cámaras servían, como herramienta para exigir sobre chicos que estaban debatiendo entre la vida y la muerte. Fuimos por esa razón. Ginés González García no tenía idea de eso.

Néstor Kirchner, Gustavo Béliz, Aníbal Ibarra, año 2004.


Ese año recuerdo que ustedes fueron a buscar a Omar Chabán al Delta, ¿hubo violencia de parte de algunos padres?
No.


¿Hubo un negocio pos Cromañón? Recuerdo las remeras “la música no mata”
Esa frase pertenece a Carlotto que después la mutó a “los músicos no matan”. Pero lean el expediente. ¿Acaso Eduardo Vázquez no era músico? ¿Qué opinaban los padres de Wanda Taddei? Luego, Estela dijo “Si ellos van presos, yo voy preso”. Siempre tuvimos esa guerra con Carlotto por su acercamiento a la banda y a Ibarra.

Estela y Aníbal Ibarra


¿Por qué esa comunión entre Carlotto y la banda?
Un integrante de la banda es familiar de Estela. Ellos estaban en un grupo de Facebook “No nos cuenten Cromañón” en el que decían barbaridades, comentarios tremendos de los padres que criticábamos su actitud. El propio nieto de Carlotto puso cosas horribles de mí (se refiere a Juano Falcone). No quise rebajarme a eso. Había un nivel de agresividad y violencia, que buscaba que liberasen a la banda. Las pruebas que comprometían a Callejeros las tenía una familia cercana a la banda. Esa familia tenía contacto con José Iglesias pero nunca presentó las pruebas. Cuando tuvimos contacto con ellos, lo hablamos.


¿Qué pruebas y por qué Iglesias no lo presentaban?
Era “oro en polvo”. Se lo teníamos que sacar a Iglesias. Lo logramos y así conseguimos la prueba de Callejeros. La gente cercana a la banda grababa videos cuando tocaban, las declaraciones de Fontanet, y todo eso comprobó la responsabilidad de la banda. Lean lo que estaba en la causa. Yo no sabía qué había pasado, pero averigüé, busqué la verdad. Mi hijo sintió lo que todos los sobrevivientes pasaron…


¿Por qué?
A Mariano lo velé con la marca de una zapatilla en su rostro. Cayó boca arriba. No tuvo oportunidad. No estuve en ese momento como padre. Pero era tal el desastre que padres intentaron ingresar a buscar a sus hijos y no regresaron. Es el caso de la familia Borrás. Ibarra lo que hizo es que el caos de las calles de Cromañón se trasladase a los hospitales así nadie filmaba cómo se morían los chicos. Fue un desastre todo lo que hicieron. Había un hospital especial para vías respiratorias pero no llevaron a ningún sobreviviente allí. Eso fue una irresponsabilidad criminal del ex jefe de gobierno. Hubo 8 procesados pero la jueza María Eugenia Crotto no lo llamó. Lo taparon totalmente. Tuvo protección de la política del gobierno nacional del kirchnerismo. Nos quisieron echar la culpa del ascenso de Macri: “A vos te usa Macri”. ¿Tan cortos pueden ser? Este asesino, político rastrero, fue corrido del lugar por todo lo que pasó.


¿Hablaste con Iglesias sobre las razones de su demora en presentar las pruebas?
Siempre tuve mala relación con el abogado Iglesias. Cuando nos reuníamos, chocábamos mucho por sus maneras, su metodología en el caso, en la manera de manifestarse. Él quería el silencio como las marchas de María Soledad, yo no. En todo, chocábamos. Él quería silencio dentro del juicio, no se podía, le decía, era desgarrador lo que estaba pasando y se decía. Siempre tuvimos clara la responsabilidad de la banda. Él me contesta por mail: “A mí Callejeros me importa un pomo”. Pero yo iba por todos, incluso si estaba metido el pochoclero. Había otro grupo liderado por María Verdú que no se entendía adónde apuntaba su querella, sólo iban por los policías pero no por los funcionarios. La querella de Castro no culpabilizaba a los músicos e iban en contra de lo que pensábamos nosotros. No aportó gran cosa a la causa. Por último, la querella de Iglesias representaba a la familia Blanco que era pro-Callejeros y otra familia que era cuñado del manager de la banda, Argañaraz. Contra todos, peleamos. Iglesias debía decidir a qué familia traicionar, por eso no estuve en esa querella.


¿Quiénes terminaron siendo condenados?
Carlos Díaz, subcomisario que dependía de la Policía Federal a cargo de Aníbal Fernández que apareció diciendo que había ido a ver si estaba su hijo. Mentira. Él sabía que se coimeaba a la policía federal, obviamente, con la mirada cómplice de los de arriba. El empleado de Chabán, Villarreal, Rafael Leavy que era el dueño del boliche que fue condenado en otro juicio. Él fue el que mandó a tapear la salida de emergencia, construyó canchas arriba y la responsabilidad por ser el dueño. Fue la primera vez que funcionarios fueron presos como Fabiana Fiszbin –Subsecretaria de Control-, mejor amiga de Vilma Ibarra, la puso al frente del pequeño grupo de inspectores luego de correr a 300 tipos sin hacerle sumarios. Esos 12 que dejó estaban a cargo de la maestra jardinera, amiga íntima de la hermana del intendente. Si había plata de las coimas, los Ibarra debían saberlo. Ana María Fernández y Gustavo López también fueron condenados y terminaron en la cárcel. Fernández estuvo poco tiempo porque tenía un bebé.

La noche de la tragedia


¿Qué sentiste cuando murió Omar Chabán?
Estábamos haciendo un simposio y la primera mesa era con periodistas que habían llegado en ese momento crucial a Cromañón. Estaban hablando de la responsabilidad de los medios y en un momento se empezaron a mirar los celulares. Pensé en que deberíamos llamarles la atención pero se levanta Girón y contó que había muerto Chabán. Fue algo… Se me cayó un balde de agua helada. Quedé sockeada. No lo podía creer. Otros se abrazaron, llorando. Otros, gritaron. Estábamos todos los familiares juntos. Juntos conocimos la noticia… Chabán había muerto, fue un momento tenso, de sentimientos encontrados y expresados de distintas maneras. Creo que Chabán no dijo todo lo que sabía y no tuvo tiempo para decirlo.


¿Cómo recordas a tu hijo Mariano?
Siempre está presente. Siempre estará presente como un niño, con una mirada tierna, con su inocencia. Siempre tendrá 20 años. Era confiado de la gente, del mundo, de la sociedad. Estudiaba Derecho, estaba haciendo una maestría en Educación. Nos encontrábamos en los recreos a comer unos galletitas –Nilda es docente-. Tenía trabajo, estudiaba. Compartíamos los recreos como toda la primaria, el jardín porque allí trabajaba. Fue mi alumno en la secundaria. Era mi bebé. Los viajes de egresados, todo… Vivimos cosas maravillosas. Era dado, generoso, si venía un vendedor a casa, él pedía que le compremos broches que no necesitábamos porque “había que ayudar, quizá tenga hijos y quizá no pueden comer” o le prestaba una remera que él no había estrenado, a sus amigos. Cuando recorríamos los boliches con mis alumnos y mis hijos –que los tenía de alumnos- observábamos y controlábamos las salidas de emergencia. Todo estaba cuidado y él se acostumbró a la seguridad. Nunca tuve miedo dónde iba mi hijo. Estaba preparado para salir a la vida. No lo dejé nunca ir a una cancha de fútbol porque era peligrosísimo. Pero nunca se me ocurrió pensar que un recital, sí lo era.

Mañana, informe especial a 15 años de la tragedia.

Por Luis Gasulla
@luisgasulla

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