vie. Nov 15th, 2019

No se hagan los rulos: será Alberto, no Cristina

Por qué pensar en eventual presidente títere no tiene sentido.

Sería deshonesto de mi parte empezar sin mencionar que conozco a Alberto Fernández. Que en mi juventud, cuando muchos de los que hoy lo aplauden lo tildaban de “empleado de Clarín” o “lobista de Repsol”, trabajé políticamente junto a él. Y que, en ese contexto, forjamos una amistad que se fue diluyendo a partir de mi alejamiento de su partido –PARTE- en abril de 2013.

No por él, con quien al día de hoy mantengo contacto (esporádico) por WhatsApp, sino por discrepancias con su entorno y situaciones que seis años después ya no vienen al caso.

De izquierda a derecha: Alberto Fernández, Camilo Cagnacci, Jorge Mercado y Claudio Ferreño.

Hecha la aclaración, me parece oportuno transmitir –en base a mi experiencia personal y a la información de la que dispongo- por qué de ratificarse el resultado de las PASO en los comicios del próximo 27 de octubre será Alberto Fernández quien mande y no Cristina Kirchner en tándem con La Cámpora, como busca instalar el oficialismo.

En primer lugar, Argentina es un país presidencialista. Por lo que nunca está de más recordar que quien tiene la lapicera es quien tiene el poder. Ante esto, los más fervientes antikirchneristas suelen responder: “Sí, pero del otro lado tiene a Cristina y a La Cámpora. No lo van a dejar gobernar”. Error.

Si bien es cierto que Alberto Fernández pasó de ser un operador político que transitaba un camino errante a virtual presidente por la decisión de Cristina de ungirlo candidato, también es verdad que estamos hablando de un dirigente con una asombrosa capacidad para construir poder. El ejemplo más contundente de ello fue “la transversalidad” que tejió en 2003 para Néstor Kirchner, quien entonces era un presidente políticamente raquítico por la decisión de Carlos Menem de bajarse de un balotaje que podría haber ganado en forma aplastante y por sus compromisos políticos con quien lo bendijo para ser: Eduardo Duhalde. De él pudo desligarse en sólo dos años -entre otras cosas- por el trabajo de Alberto como armador.

¿Qué quiero decir con esto? Alberto ya conoce este juego. Y también qué hacer para legitimar su poder frente a un padrinazgo –en este caso, madrinazgo- político. Por eso cuida celosamente su relación con los gobernadores justicialistas, quienes hasta que él fue nominado por Cristina dudaban entre seguir a la ex presidenta o trabajar para la abortada Alternativa Federal, con el jefe del Frente Renovador Sergio Massa, con el sindicalismo y con el Círculo rojo. Ellos serán el contrapeso político con el que equilibrará la balanza con el cristinismo. Por lo menos hasta las elecciones de medio término, oportunidad que se le presentará a AF para robustecer en las urnas su figura. Siempre y cuando los resultados de su gestión se lo permitan. Sobre todo, los de la económica.

¿Hasta entonces habrá “doble comando”? La respuesta ya la dio el propio Alberto a Página/12, cuando consultado sobre si Cristina tendría un despacho en la Casa Rosada respondió: “Va a tener un lugar de privilegio en mi afecto, es mucho más importante que un despacho”, al tiempo que recordó que cuando la ex presidenta le pide que no diga que no se van a pelear suele contestarle: “No me voy a pelear más con vos, si alguna vez se plantea la pelea te voy a hacer recapacitar para que no nos peleemos”. ¿Habrá entonces un cristinismo amordazado o sometido a la voluntad de Alberto? No, seguramente habrá tensiones. Como las hubo, hay y seguirá habiendo en Cambiemos hasta que Mauricio Macri finalice su mandato presidencial.

La clave está en saber distinguir quiénes y desde dónde las plantean. No es serio pensar que un comentario de personajes marginales del kirchnerismo como Luis D’Elía, Mempo Giardinelli o Dady Brieva puedan influir sobre Alberto, quien además de ser un maestro de la negociación política también es un cuadro político intelectualmente sólido y formado. Alberto no es Daniel Scioli, quien es como una jarra vacía a la espera de ser llenada por quien le garantice poder. Tiene pensamiento propio y un carácter que lo lleva a plantarse ante cualquiera que lo quiera llevar por delante o de las narices. Así lo demostró con su renuncia a la Jefatura de Gabinete en 2008. Y así viene demostrándolo desde que decidió aceptar esta nueva aventura.

Camilo Cagnacci / @cagnacci_

2 thoughts on “No se hagan los rulos: será Alberto, no Cristina

  1. Es más de lo mismo!Quién,en su sano juicio puede creerle a Alberto Fernandez?Y ya está trillado recordar los videos de sus expresiones muy duras y furibundas contra Cristina Kichner,Kicilloff,Sergio Massa.Por supuesto que aduladores van a aparecer,que quieran convencernos.Pero,conmigo no pierdan tiempo.Para mí,es Alberto Fernandez un personaje NEFASTO y lo demostró en estos días de Agosto post PASO.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *