lun. Ago 19th, 2019

Qué hay detrás del polémico proyecto del “Servicio Cívico Voluntario”

La creación del Servicio Cívico Voluntario en Valores  por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación, generó una oleadas de comentarios en contra y otros a favor. Pero nadie explicó de qué se trata el tema.

El servicio Cívico Voluntario es un formato de  política de seguridad social. Aunque surgen dudas sobre su implementación, se trata, ni más ni menos, de un proyecto de prevención del delito.

Hay que entender que las políticas de prevención social son el conjunto de políticas públicas, medidas y técnicas, fuera de los límites del sistema de justicia penal, que tienen por objeto la reducción de los distintos tipos de daño causado por actos definidos como delitos por el Estado.

Estas actividades están centradas en las causas estructurales de la violencia y del delito (propias de la configuración de la sociedad y sus instituciones);  por ejemplo, la desigualdad, la pobreza y la educación. Es decir, son tareas complejas, y como tales deben reunir en su ejecución a distintos responsables de la gestión política del Estado, como también programarse en detalle su implementación a largo plazo.

La Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, anunciando el “Servicio Cívico Voluntario”

Como prevención del delito, el cuestionado proyecto está entre las responsabilidades del Ministerio de Seguridad, pero en su planificación y ejecución no debería ser excluyente de otros organismos del Estado. O sea, según mi opinión, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Salud, la SEDRONAR, deberían integrarse al proyecto.

Según lo expresado en la resolución, se tratan de actividades de tipo educativas, de formación de personalidad, de orientación, de internalización de valores, etc., el Ministerio de Educación debe ser parte del Servicio. Debe ser así, porque el programa se encuadra en los denominados “sistemas no formales de educación”. Estos responden a la finalidad esencial del apoyo a la formación regular de las escuelas y colegios,  y tienen su respaldo legal en la Ley de Educación Nacional N° 26206,  Título IX, artículo 112; y fueron diseñados por las teorías de las ciencias de la educación  como “Aprendizaje Servicio” (AS).

El AS, es el método educativo que vincula el servicio a la comunidad  con los aprendizajes formales. Esto significa que hay intencionalidad pedagógica y solidaria, las dos caracterizan al método. El AS busca calidad en el aprendizaje y solidaridad de calidad. Atiende las problemáticas sociales dando respuestas a problemas estructurales, tiende a generar habilidades y competencias con el protagonismo de los receptores. Sus resultados no son inmediatos.  Para el desarrollo de proyectos de AS es imprescindible  tener aseguradas las viabilidades antes de su inicio.

Cuando hablamos de viabilidades, se debe contar no solo con la decisión política, también hay que considerar otras, la social (anuencia y aceptación de la comunidad), la técnica (profesionales responsables) y la financiera (recursos, tanto crediticios, logísticos y humanos). Habrá que pensar que el Ministerio de Seguridad y Gendarmería Nacional  tienen previstos en las planificaciones estos considerandos. Porque la enseñanza de valores (ética, moral, axiología, etc.), que conforman el eje de la resolución, debe estar a cargo de profesionales en las temáticas, expertos en metodología para las disciplinas filosóficas prácticas. Y así, todos  los demás aspectos y áreas que hacen a la viabilidad y la sustentabilidad del proyecto. Estos aspectos y otros necesarios del plan debieron ser considerados a partir de un diagnóstico de necesidades sociales que puedan facilitar o generar marginalidad y delito.

Otro aspecto a considerar, es la experiencia internacional en políticas similares. El pasado mes de junio del presente año, Francia presentó el Servicio Universal Nacional (UNS)  dirigido a niñas y niños de 15 a 16 años; también voluntario, civil  y a ser desarrollado por las fuerzas armadas y otros organismos públicos (bomberos, organismos de protección ambiental, etc.) . Francia derogó el servicio militar en 1997 y actualmente diagnosticó  la necesidad de transmitir una base republicana a sus jóvenes, reforzar la cohesión nacional, desarrollar una cultura de compromiso en los futuros ciudadanos y acompañar la inserción social y profesional.

En la planificación francesa, el servicio ofrecido  consta de 3 etapas y se extiende a un año de duración. Se inicia con un diagnóstico de cada joven y se los agrupa en comunidades de 200 integrantes. También contempla las  previsiones de racionamiento, alojamiento, vestuario y  salud además de los trayectos formativos teóricos y prácticos.  Actualmente desarrollan la UNS unos 2000 jóvenes voluntarios.

Es decir, el proyecto argentino prácticamente es igual al francés en cuanto a sus finalidades e incluso a la mayoría de las actividades propuestas a ser desarrolladas en la Gendarmería Nacional Argentina.

Retomando el Servicio Cívico Voluntario en Valores, muchos críticos se preguntan ¿porqué la Gendarmería? como responsable de la ejecución de esta política. Y el escepticismo positivo  aparece porque  casi siempre se asocia a las fuerzas de seguridad y policiales con prevención situacional (el patrullaje, la parada, los senderos, las cámaras, etc.). Si bien en la resolución del Ministerio de Seguridad se explica las capacidades de logística de la institución asignada,  se omitió hacer referencias a  la experiencia que tiene en el desarrollo de proyectos sociales con jóvenes. En el ámbito de esta fuerza se desarrolló entre los años 1981 al 2011 en forma ininterrumpida, la denominada “Gendarmería Infantil” (GI), que convocaba a niños de 7 a 14 años para desarrollar actividades de apoyo escolar, talleres, deportes, música, etc. en las instalaciones propias y con el liderazgo de gendarmes seleccionados.

La GI no militarizaba a los niños, tampoco reemplazaba a la escolaridad regular, solo la complementaba, la estimulaba y la reforzaba. Se constituía así, en una herramienta de prevención primaria frente al consumo de drogas y a los desvíos de conductas; fortaleciendo a la infancia en cultura de salud y convivencia social.  Este proyecto,  por decisión del entonces Ministerio de Seguridad a requerimiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, acompañado de sus similares provinciales fue cancelado definitivamente en el año 2011, momento en que la fuerza tenía alrededor de 6 mil niños integrando estas agrupaciones. La decisión no fue consultada a nivel municipios, ni a la comunidad, tampoco a las asociación de padres que compartían la gestión logística y financiera del proyecto. Y el trabajo social  que se había consolidado en la zona de frontera, no fue cubierto ni reemplazado por ningún otro programa de organismos públicos municipales, provinciales, nacional ni privado. Sigue siendo una ausencia y una necesidad. 

La GI pudo haber seguido, solo necesitaba ser ajustada como Sistema No Formal y en Aprendizaje Servicio con un nuevo Proyecto Educativo Institucional o bajo otro documento que hubiera determinado el Ministerio de Educación de la Nación o de las provincias. Pero esta experiencia permite a la Gendarmería tener el crédito para encarar el nuevo proyecto, aunque también es riesgoso aventurarse  sola ante la complejidad del desafío.

Para mitigar todo tipo de riesgo y alcanzar las metas, habrá que confirmar el diagnóstico por sectores o por zonas del territorio; coordinar con otros actores gubernamentales con responsabilidades en las temáticas a abordar, también con otros  actores sociales,  como las iglesias y los clubes; contar con los profesionales adecuados y matriculados para las actividades y finalmente tener asegurados los recursos logísticos y crediticios que permitan tener la solvencia y continuidad a las actividades planificadas. Y como todo proyecto, deberá tener sus mecanismos de evaluación, tanto de proceso como de impacto.

La prevención social requiere, exige la mayor participación y es obligación de los organismos públicos ser parte de ella. Y el gendarme si bien es un funcionario público,  no debe ser considerado, ni considerarse asimismo un “todologo”, se sabe flexible, con vocación de servicio, solidaridad y puede gestionar, intervenir, pero no debería estar solo frente a problemas complejos, como lo es la seguridad social. No se deben cometer los errores de manuales, utilizar al instrumento policial, como única herramienta de prevención.

Especial por José Pibernus

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