lun. Ago 19th, 2019

El stand up de CFK en Mar del Plata: De Goodbye Lennin a la pindonga y los cuchuflitos

Más parecida a la Doña Rosa que inspiraba a Bernardo Neustadt que al Jerry Seinfeld de los bares de Manhattan, la ex Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner -autoelegida candidata a Vicepresidenta- pasó por Mar del Plata explicando la caída del comunismo y comparando al innombrable Mauricio Macri con Jorge Rafael Videla y con “los soviéticos”.

90 minutos de, sinceramente, un bodrio que los experimentados directores de televisión que trabajan en la productora que graba las presentaciones de CFK, no pudieron evitar mostrar bostezos grandes como alguna de las mansiones de la Señora en “su lugar en el mundo”. ¡Teléfono Tristan Bauer! En un nuevo “encuentro sobre el ejercicio de la alegría”, CFK pasó por “la felíz” con chistes sobre características físicas de “la gobernadora”, autoelogios varios, recuerdos de su último discurso en el poder -un 9 de diciembre del 2015- y, cuando no, los medios de comunicación con sus interminables variables: la falta de repregunta a los candidatos de Cambiemos, las entrevistas acordadas -citando a Alejandro Fantino-, los interrogatorios que sufrió -disfrazadas de entrevistas-, el supuesto blindaje mediático a Macri, la estigmatización, la manipulación y los diarios que cada día están “más flacos” (SIC).

Para la autora de “Sinceramente” la realidad pasa por los medios de comunicación. El significante aplasta al significado. Su coequiper, Marcelo Figueras, un periodista que surgió de Clarín (un semillero de populistas resentidos como Orlando Barone),la sociedad está dividida entre los buenos -ellos, los peronistas, los kirchneristas, los populistas, ¡el pueblo! y los malos -nosotros, calificados como “esta gente”-. La grieta que niegan la festejan sin mencionarla, una y otra vez. Todo cae bajo la mirada conspirativa y paranoica de la Señora. Desde la serie “El Tigre Verón” al invento mediático del “cepo cambiario”. Entre disparos por elevación al lenguaje inclusivo -” a mí “todes” no me gusta” confiesa Cristina y su pública explota, al D´alessio Gate -“armaron causas judiciales con D´alessio”-, Cristina compara peras con manzanas y concluye que este gobierno es más autoritario y liberal que la última dictadura militar. Lo de D´alessio confirma que CFK fue la ideóloga del operativo “Puf es Puf”…

Cristina evita mencionar a María Eugenia Vidal y a Mauricio Macri. En realidad, no menciona a nadie excepto a su Axel Kicillof. Ni siquiera le regala una cita a su candidato a Presidente, Alberto Fernández. Ni una. Figueras tampoco la guía hacia cuestiones importantes. Se centra en una entrevista que Vidal le otorgó a Fantino -dice que es una copia de las películas de Richard Linklater- en la que la gobernadora confunde los nombres de los personajes de Games of Thrones. ¡Eso importa pues la Señora es la fanática N1 de la serie norteamericana! Poco importa cómo gestiona Vidal sino que confundió a Daenerys con Daikiri. Próximamente, llegará el turno de los chistes sobre alcohólicos. Todo es posible para Doña Rosa…

Cristina también tiene tiempo para confesarse. Es que los 90 minutos parecen interminables. Habla de sus temores a no cumplirle a Él y que, tras su muerte, creyó que no podría acabar con el primer mandato. “Nunca traicionamos a las Madres ni a los trabajadores”. Se olvida de la Madre de Plaza de Mayo, Marcela Ledo, a quien abandonó por César Milani y de los miles de obreros que quedaron en la calle de Sueños Compartidos o Austral Construcciones pasando por los desocupados de su gestión que existieron aunque el INDEC de Guillermo Moreno y Ella, los hayan querido borrar.

Asegura que jamás realizó promesas en sus discursos. Que su difunto esposo tampoco lo hacía. Rápidamente recuerdo el iniciático “traje a raya a los evasores” o la campaña del 2007 en la que la República, las instituciones y la democratización eran sus prioridades. No hubo promesas porque existían decretos discursivos. No se discutía la realidad. Se imponía.

“Nunca pensé que harían lo que hicieron” continúa Cristina ante los marplatenses que se abrazan a “Sinceramente”. Asegura que con Macri -al que jamás nombra- ingresó más plata que a Europa con el Plan Marshall. Ni Adrián Paenza sabría cómo bancar esa parada. No critica a la gente que no la votó pues “no son tontos” pero… “les imposibilitan pensar”. O sea, más que tontos son unos pelotudos títeres de los medios “hegemónicos” “dominantes”. “Hubo una clase media que podía ahorrar en dólares” rememora emocionada e indignada con esos “tilingos” que la odiaban. Tal es su bronca que relata su supuesto diálogo con un empresario alimenticio que “hacía fortunas con nosotros pues somos el verdadero capitalismo, no como estos soviéticos”. A confesión de partes… Cristina reconoce que gobernó para el gran empresariado argentino…

Antes que se enoje Putin, Cristina habla de las góndolas de los supermercados a los que asiste en los que venden marcas “pindongas” y “cuchuflito”. Con nosotros, había “primeras marcas”. Concluye que vio una leche que decía “producto lácteo que contiene leche”. En fin…

Reinventa Goodbye Lennin, la película sobre la caída del Muro de Berlín y compara a la Alemania comunista con la Argentina de Macri. Si viera, ese discurso Nicolás Maduro, le mandaría a decir, a través de su pajarito, que no aclare más… que está oscureciendo. Se queja del periodismo actual que “vivían de la publicidad y hacían fortuna” (resumen: le dimos guita para callarlos y los desagradecidos me critican).

Lo que olvida Cristina es que la caída del Muro no se produjo porque la gente buscaba elegir qué comprar. La gente derribó al comunismo porque quería elegir. La libertad es la palabra que no aparece en el relato de Cristina. El siglo XXI será el de la libertad o no será.

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *