dom. Sep 15th, 2019

Ottavis: De Máximo K y la farándula al ocaso político. La década perdida de una madre que no puede ver a su hijo

José Ottavis supo codearse con la cúpula de La agrupación pseudo juvenil militante conocida como La Cámpora. Ladero de Andrés “Cuervo” Larroque, Ottavis se jactaba de tener el teléfono directo de Máximo Kirchner. Corría el año 2013 y este mediático diputado bonaerense iba por todo como su jefa política. Romances escandalosos, confesiones inesperadas, coqueteo con el jet set, el más peronista de los camporistas, sumaba cargos, poder y dinero.

Tras la derrota electoral de Daniel Scioli en el balotage de noviembre del 2015, Ottavis fue el único dirigente camporista que reconoció errores de campaña, hizo autocrítica, confesó que fueron corruptos pero no presentó un solo dato concreto ante la justicia. Le sirvió para sentarse a comer con Mirtha Legrand mientras las imágenes de José López acomodando bolsos repletos de dólares en la puerta de un convento de General Rodríguez -a ver si nos “revolean” la Conadep de Dady Brieva- inundaban las pantallas televisivas. Xipolitakis se enamoró, lo denunció en público y lo dejó en medio de excesos, cocaína y descontrol. Grabó videos, contó su verdad y fue promocionado por un multimedio y estrellas de la comunicación. Se sentó con Jorge Rial cuando nadie sabía de pañuelos verdes ni reclamos del feminismo. Ninguneó las denuncias de su ex mujer, Laura Silvina Elías, divorciados desde el 9 de abril del 2008.

José Ottavis con uno de sus periodistas preferido, Jorge Rial

Elías pasó más de 10 años sin mantener contacto con su único hijo en común con Ottavis. No pudo rehacer su vida. Fue amenazada, discriminada de trabajos, golpeada, difamada y el colectivo Ni Una Menos no fue capaz de dedicarle un tuit.

Pasaron 10 años y aún reclama reconstruir su relación con su hijo F., protagonista de varios videos mediáticos de su padre. Conoció de los viajes de su hijo, sus ideas políticas y de sus cambios físicos por referencias televisivas de su ex marido y por los videos que deambulaban en redes sociales.

Extracto del fallo judicial que procesó a Ottavis

“Matar a una puta no vale nada” fue la pintada que le dejaron los machirulos de La Cámpora en su casa en Munro.

La justicia confirmó el procesamiento a José Ottavis por el delito de obstrucción de contacto de uno de los padres -Elías- con su hijo. ¿Quién le devuelve esa década perdida a la mujer que estuvo en la lista negra de varios programas de televisión? Durante años se corrió “la bola” en pasillos periodísticos que Elías no podía tener contacto con su hijo por supuestos abusos cuando su hijo tenía 3 años. Ningún juez confirmó esa infamia. El “por algo será” se reprodujo, incluso, entre prestigiosos colegas del medio. Mientras tanto, Ottavis acaparaba las audiencias y hablaba del amor como un evangelista.

Diez años después, Periodismo y Punto accedió a intercambio de mails que se habrían producido entre el entorno de un juez de menores, llamado Marcelo Jalil, con el despacho del ex diputado José Ottavis.

Jalil fue artífice de la interminable espera que, aún sufre, Elías por volver a tener contacto fluido con su hijo. F. ya no es un niño sino un adolescente. Pronto cumplirá 18 años de edad. En el mail aparece una abogada llamada Marcela Claudia Alcalá enviando sus datos laborales a una casilla personal de Ottavis.

Exclusivo PyP Mail que confirmaría la relación entre Ottavis y el defensor de Menores, Marcelo Jalil

La (in)justicia le quitó sueños, esperanzas y tiempo a Elías. Pasaron más de diez años pero Laura, como si fuese el protagonista de “El secreto de sus ojos” aún sigue buscando la verdad. A mediados del 2019, a pesar del jugoso coqueteo de Ottavis con el massismo, hoy el ex camporista, no aparece en las listas de candidatos. Ni en las del Frente Todos ni en el Frente Nadie.

Ottavis acompañado por Mauro Viale en Polémica en el Bar.

Su ex mujer sigue esperando que, alguno de los comunicadores que la difamaron y quisieron callar, le den derecho a réplica. Que las mujeres que miraron para otro lado, ante sus desesperados reclamos, la escuchen. Que las artistas que lloran por hechos ocurridas hace décadas, levanten su teléfono. Que no les sea indiferente, como cantaba León Gieco.

Ottavis cuando llamaba a Máximo Kirchner y se divertía con sus amigos Larroque y Mayra Mendoza durante su “década ganada”

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