jue. Nov 14th, 2019

Sergio Maldonado tildó de “Pro Motores del Odio” a los periodistas que difundimos las canciones de su hermano.

En las redes sociales, Sergio Maldonado tildó de “Pro Motores del Odio” a los “pseudo periodistas” que difundimos las canciones de su difunto hermano Santiago. No es la primera vez que apela a falsedades e insultos al referirse al tema. Enojado por los comentarios en las redes sociales o molesto porque exista un periodismo que se haga preguntas, cuestione y que busque la información, el hermano de Santiago realizó un juego de palabras intentando asociar a periodistas como quien firma esta nota con el partido gobernante.

Sergio Maldonado no tiene por qué conocer a Sebastián Turtora, periodista que colaboró en la investigación sobre las ocultas canciones de su hermano que el país entero buscó durante 78 días y, lamentablemente, encontró sin vida en el río Chubut, cercano al Pu Lof.

El periodista no es juez y, si Sergio Maldonado, no se dejase llevar por lo que le cuentan o no tuviese tantos prejuicios, podría leer la resputuosa nota que publiqué en Infobae titulada: “Las canciones inéditas de Santiago Maldonado: Insultos a Néstor, CFK, Macri y los bolsos de López”
https://www.infobae.com/politica/2019/04/20/las-canciones-ineditas-de-santiago-maldonado-insultos-a-nestor-y-cristina-kirchner-macri-y-los-bolsos-de-lopez/ En el título ya está la referencia a las críticas del artesano a Macri pero Sergio dice que el periodismo no lo mencionó. Primera mentira.

En la clásica actitud paranoica, al estilo de Cristina Kirchner, Sergio Maldonado cree que el periodismo le envió al Papa Francisco las canciones en las que Santiago hablaba del Vaticano y de Bergoglio. Insólito. Asegura que todo el tiempo inventan historias sobre él para difamarlo ya que, según dice, no cobró subsidios del Estado. Reemplacemos la palabra subsidios por dinero. Los documentos lo confirman. No es un pecado. Sólo es contradictorio que un familiar de una víctima que denuncia desde el minuto uno que su pariente fue secuestrado y desaparecido por ese Estado opresor le acepte sus dádivas. ¿Se imaginan a las Madres de Plaza de Mayo recibiendo subsidios de Jorge Rafael Videla? ¿O a María Luján Rey, por dar un ejemplo de estos últimos tiempos, recibiendo dinero de Julio De Vido luego de perder a su hijo en la Tragedia de Once?

Los familiares de una víctima tienen todo el derecho del mundo a opinar pero no los convierte en expertos en comunicación, periodismo o en peritos. Las acusaciones contra el juez que investigó la trágica muerte de Santiago Maldonado son graves. Este periodista sólo quiso difundir las increíbles canciones del joven Maldonado del que todo un país habló. Sin embargo no conocíamos su voz. ¿No es contradictorio? Conocíamos sus experiencias, sueños y luchas por supuestos amigos que lo habían conocido en los últimos días de su vida. Hubo un sector de la oposición política que utilizó a Maldonado, creando un mito, usando su rostro, colocando su cara en todas las remeras pero, paradójicamente, invisibilizándolo. Escribieron libros, filmaron documentales, titularon mentiras sobre mapuches con vista biónica, binoculares del superangente 86, mezclaron a Jonas Huala, plantaron pruebas en el Pu Lof y coquetearon con la peligrosa idea de que en la Argentina año 2017 te podían desaparecer como en los años de plomo.

¿Esos escribas operaban o son tan pésimos investigadores que no encontraron el cancionero de Santiago Maldonado? El fascista no desea dialogar. Sólo habla con los que piensan como él. El dolor se lo respeta siempre pero al familiar de una víctima no se le puede permitir todo. Es el caso de Hebe de Bonafini que, por temor a cometer el “delito” de cuestionar el pensar de una madre a la que le desaparecieron dos hijos, se le permitió echar bolivianos de una plaza, censurar cantantes populares, evadir impuestos, insultar a medio mundo, publicitar a un genocida como César Milani, echar trabajadores a diestra y siniestra, jugar con la democracia y huir de la justicia cuando no pudo explicar qué pasó con 100 millones de pesos faltantes.

Como periodista sueño con acercarme lo más posible a la verdad. Contando verdades y descubriendo datos e historias que el poder necesita mantener oculto, es la manera que elegí para hacer más digno el mundo en el que vivimos. Las reacciones en las redes sociales a las canciones de Maldonado son incontrolables como cada nota que escribimos como periodistas. Sergio Maldonado debe creer que solo él recibe amenazas, insultos o difamaciones. Al líder Qom, Félix Díaz, le mataron parte de su familia en Formosa, gobernada por el feudal Gildo Insfrán. Gobernaba el kirchnerismo. Quizá Sergio Maldonado no conocía el tema o nunca se interesó por la cuestión y se está enterando al leer estas líneas. A Jorge Julio López aún lo están buscando…

No se trata de ser Pro nada, ni de odio o amor. Somos periodistas. Y Punto. Las miles de visitas a las notas sobre las canciones de Santiago confirman el interés general por el tema con información inédita. Algunas frases de sus canciones como Macri “rati con su mirada de Ghandi” o el “DesoNéstor” son audaces e ingeniosas. Mucho más, que el título que eligió Sergio Maldonado para calificar al periodismo que no le publica lo que él quiere.

Con todo el respeto del mundo, seguiré ejerciendo esta hermosa profesión, más allá de insultos, difamaciones y operaciones reproducidas por mercenarios que degradan a este increíble oficio.

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