dom. Sep 15th, 2019

Malvinas: leyendas, mentiras y omisiones de una guerra improvisada

Como cada 2 de abril lo medios se llenarán de historias sueltas, de héroes y veteranos que participaron de la Guerra de Malvinas, una guerra que no tiene historia oficial, ni una historia que contenga el hecho global de la guerra como parte y final de la dictadura. Y nada de esto los hace menos valiosos para la sociedad toda.

Estos últimos dos años, signados por la concreción del Plan Proyecto Humanitario, derivado de un acuerdo firmado entre Argentina, Reino Unido y la Cruz Roja, permitió hasta ahora la identificación de 112 soldados. El acuerdo llevó varios años de negociaciones desde que se impulsara la causa judicialmente por pedido de unas madres chaqueñas bajo el patrocinio del entonces abogado Alejo Ramos Padilla. El juez Ercolini ordenó por fallo judicial a Cristina Fernández en 2012 negociar el inicio del proceso que acabó firmando el gobierno del Presidente Mauricio Macri.

Hoy queda identificar 15 restos en Darwin y dos o tres en la Isla Borbón. Aunque el mensaje oficial sea que sólo quedan 10, en rigor de la historia debemos decir que son 15 en Darwin porque tres de ellos están aún bajo otros nombres en una tumba conjunta donde estarían los restos del Grupo Alacrán de Gendarmería, y otros dos bajo una placa que tiene cinco nombres, un arreglo entre familiares que deseaban que sus seres queridos tuvieran una tumba en Darwin,  hecho  ocurrido durante el gobierno de Néstor Kirchner cuando se realizó la puesta en valor del cementerio,  inaugurado por video conferencia en 2009 por Cristina Fernández. Esos errores, que impidieron el acceso a la identidad y la verdad de al menos 5 familias, ocurrieron en ese momento. Hecho que viola la verdad histórica sin excusas.

Estos muertos, invisibilizados hoy y ocultos casi 15 años bajo lápidas apócrifas, tienen familias que quedaron excluidas del proceso de identificación y aún esperan por ellos. A tal punto invisibilizados, que los soldados, cuyos nombres hoy sí están en las tumbas que les corresponden, gracias a la lucha de quién escribe, una denuncia penal de por medio y mucha insistencia, siguen estando en esa tumba conjunta. Ir a Darwin el 13 de Marzo de este año en el vuelo humanitario para homenajearlos, ha sido al menos perturbador, tres soldados con sus nombres en dos tumbas, sin que nadie de una sola explicación a sus familias.

Si nos remontamos en el tiempo respecto de los reclamos  por todos esos muertos, custodios de nuestra soberanía como los llamamos con orgullo,  los argentinos no conocemos ni siquiera los antecedentes.

Un día se nos apareció un inglés, que les dio entierro en 1983, del que poco sabíamos todos, el Coronel Geoffrey Cardozo, que además seleccionó algunos veteranos y periodistas, allá por 2008, a quién darle a conocer el video del entierro de nuestros muertos, con honores militares, imágenes que sin dudas hubiesen traído alivio a todo el pueblo argentino, no sólo a los familiares, de haberlas visto apenas comenzó la democracia.

Pero los argentinos tenemos esa tendencia a ser adoradores de mitos, buscar héroes que nos den alivio a la culpa por el abandono que un país entero le dio a esos muertos durante tres décadas.

Basta recurrir a los Archivos Nacionales de Kew, Richmond en Reino Unido para encontrar casi todo lo necesario para reconstruir esta parte de la historia, con antecedentes sorprendentes.

Bajo el título “UK COLONIES, FALKLANDS ISLANDS, HUMANITATIAN ASPECTS” están guardados los antecedentes del sorprendente pedido de identificación de todos los muertos de Darwin, en una presentación realizada por el abogado José Montiel Belmonte, quién tan pronto como en 1987 envió al gobierno británico un pedido humanitario de identificación, que fue denegado el mismo año, por no proceder de parte del gobierno argentino. Según el documento el pedido respondía a la necesidad de familiares representados por el abogado.

En el mismo archivo, pero con fecha de Agosto del mismo año de la guerra, 1982, el Foreign and Commonwealth Office le responde nada menos que al Licenciado Alfredo Péculo, dueño de la conocida Cochería Paraná,  la negativa a su pedido de trasladar todos los cuerpos de los soldados argentinos al continente. Péculo, muy conocido luego en los 90 por sus publicidades sobre funerales, haciendo gala de su capacidad de trabajo en el negocio mortuorio, hizo el ofrecimiento también en nombre de algunos familiares, que no menciona. Nunca sabremos si fue una maniobra particular de marketing o un pedido de la dictadura al empresario, en un intento de tercerización de “repatriación” como pedían los isleños.

La primera ceremonia oficial con honores militares de nuestros caídos en Malvinas, se realizó el 8 de Julio de 1982 en el cementerio civil de Puerto Argentino, con la presencia de militares británicos y argentinos aun prisioneros.

Entre esos prisioneros se encontraban los ingenieros anfibios de la Armada cuya Compañía CKIA redactó un informe dónde relatan el hallazgo de cuerpos en Monte Tumbledown, de casualidad, buscando minas. Quien estaba a cargo de esos operativos era el Sargento Antony Canessa que había desarrollado una gran relación con los prisioneros argentinos, y tal vez por eso sea hoy un olvidado más en esta historia.

Canessa había nacido en Gibraltar, desembarcó en la costa de la Isla Soledad con el buque HMS Dunbarton Castle, cuando termino la guerra y formó un gran equipo de trabajo, sus subordinados argentinos, lo apodaron “el tío” y muchos años después de la guerra recibía cartas de sus prisioneros. Escribió un libro sobre su relación con los soldados argentinos y nadie en Reino Unido quiso publicarlo porque carecía de actos “sangrientos”

Canessa facilitó a los argentinos las bolsas mortuorias para poner los cadáveres, ya que no tenían, en las ensoñadas cabezas de Galtieri y quienes comandaba las tropas, barajada la posibilidad de enterrar muertos de manera digna e higiénica. Los ingenieros recuerdan a Canessa observando desde un Monte como ellos levantaban los cuerpos en una actitud de respeto y silencio. Esos muertos fueron llevados luego en helicóptero al cementerio civil de Puerto Argentino. Donde ese 8 de Julio hubo una ceremonia con honores y gaitero tocando “El Lamento”.

Para esos días también se produce la llegada de otro ingles de origen hispano, el entonces Capitán Cardozo, quién cumpliendo órdenes estrictas del gobierno de Margaret Thatcher,  organizó la logística de la construcción del cementerio y la redacción del informe, contrató sepultureros de una empresa civil, Lodge Brothers y Paul Mills de Mirral , para que se encargaran de las exhumaciones, ya que también recibió órdenes más que estrictas respecto de que los militares ingleses no podían tocar los cuerpos, el PUNTO 15 de su propio informe era contundente al respecto. En la traducción del informe que circula entre veteranos y periodistas argentinos, la versión omite ese punto 15.

Cardozo aparece hoy con un relato edulcorado para consuelo de los padres, dónde dice que cerró los ojos y abrazo a soldados argentinos o los envolvió en sábanas blancas como a Cristo, no aclara si cumplió con el punto 15 de su informe, si lo incumplió o si simplemente sus palabras son figuradas de consuelo. Debería aclararlo, como aclarar por honor a la verdad histórica porque sabiendo desde 2017, por quien escribe, que su cementerio fue adulterado al menos en dos tumbas, nunca lo admitió públicamente.

Fue el Reino Unido, y no la iniciativa del coronel inglés, quién dio digna sepultura a los muertos, como lo hizo a través de Canessa. Esa tarea pudo desarrollarla cualquier militar que hubiese estado en condiciones de entender un poco el español, para poder leer algunos elementos identificatorios que tenían los caídos. El Reino Unido cumplió a rajatabla con la Convención Internacional de Ginebra, después del hundimiento del Crucero Belgrano durante la guerra, los ojos del mundo los estaban mirando, todos los ojos excepto los nuestros que nos enteramos más de 30 años después. El video del entierro de los soldados tiene hoy copyright con el nombre de Cardozo, siendo estas imágenes propiedad del gobierno del Reino Unido y en todo caso del pueblo argentino. Según sus propias palabras fueron tomadas por la BBC para el gobierno británico.

Toda la documentación presentada en esta nota fue requerida a los archivos Nacionales Británicos, al igual que el informe completo del Coronel Geoffrey Cardozo, del que detallamos el punto 15.

Llegará un día en que no necesitemos relatos de pro hombres que solo cumplieron la tarea que se les ordenó, que seamos lo suficientemente maduros para tolerar la verdad, sin disfraces. Los procesos de reconstrucción de la historia deben ser, de una vez por todas, por honor de los muertos en cuyo nombre vivamos a la patria, reales, la historia necesita verdad y no magia.

Alicia Panero

Traducciones  Profesora Carolina Araoz. Traductora Pública Nacional UNC.

1 thought on “Malvinas: leyendas, mentiras y omisiones de una guerra improvisada

  1. La infame verdad, de porque se recuperaron las islas, solo aparecerá cuando pasen más de 50 años. De todos modos, verdad o fantasía publicaré en mi sitio, la verdad como yo la se, pero no tengo documentos que la avalen, por lo tanto solo, será fantasía.
    La traición del gobierno Americano, y las patrañas de los eternos ladrones del mundo, ¿donde no rapiñaron los ingleses a lo largo de su historia ? Y despues la gran hipocresía de los politicos argentinos, taparon la verdad de lo ocurrido.
    Lea en mi sitio; Malvinas, la otra historia. http://www.buendianoticia.com

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