dom. Sep 15th, 2019

Historia oculta de Sergio Berni, el hombre que se pasea por TV hablando de seguridad

Antes de ser candidato a todo y presentarse como un antisistema, Sergio Berni pasó por el departamento de Alberto Nisman, la toma del Indoamericano, los gendarmes caranchos, cabañas en el sur y el Ejército Argentino. Historia oculta del hombre que pretende ser el Bolsonaro argentino y dice combatir la corrupción.

Nadie se preguntó cómo Sergio Berni asumió un cargo político siendo médico del Ejército Argentino. Tampoco cómo hizo para ser senador provincial por el Frente Para la Victoria estando en actividad. La justicia Militar prohíble actividades de política partidaria y proselitistas. Berni le ganó de mano a César Milani. Sólo se explica por Nilda Garré su superior en el Ministerio de Defensa y por Agustín Rossi, ministro que durante su gestión, se extraviaron misiles.

A pesar de presentarse en televisión como un experto en la seguridad, el Rambo de la política argentina no tenía experiencia en la materia. Su carrera la hizo como militar pero en el área de Sanidad. Tenía padrinos políticos influyentes: Los Kirchner.

Berni conoció  al matrimonio Kirchner en Río Gallego, por las intervenciones  en el Hospital zonal como médico. Álvaro de Lamadrid debería conocer esa historia pues escribió un libro sobre la génesis del kirchnerismo en el que menciona cómo Néstor Kirchner llegó a la intendencia de Gallegos. Berni empezaba a escalar posiciones.

Pronto, Néstor llegó a la gobernación. Uno de los grandes escándalos de comienzos del siglo XXI fue la venta de terrenos a $7,5 el metro cuadrado. En El Calafate la situación fue escandalosa. Nuevos empresarios, amigos del matrimonio gobernante, construyeron sus emprendimientos turísticos. Allí nació el negocio de las cabañas de Berni. Ya como funcionario, la Gendarmería Nacional se ausentaba de las fronteras con Chile pero controlaba que ningún oportunista asaltara u ocupara las cabañas de los nuevos ricos del sur. Fuentes del Escuadrón de Río Turbio podrían aportar más información a la justicia si es que le preocupase saber cómo construyeron su fortuna los amigos del nuevo poder. No sólo pasó en Santa Cruz sino en Lima, provincia de Buenos Aires.  Su operador en las compras era Mauro Sestúa –futuro subsecretaria de Logística en la Secretaría de Seguridad de la Nación-.

Berni piquetero

Pocos recuerdan que antes de pasar por la cartera de Seguridad de la Nación, Sergio Berni estuvo en el Ministerio de Desarrollo Social con Alicia Kirchner, la hermana de Néstor. Allí forjó relación con las organizaciones sociales. Era el hombre encargado de negociar con los piqueteros que levantasen los cortes o tomas. Por lo general los promovía para luego ofrecer la solución. En la serie “El Puntero”, clásico de Polka, su protagonista orquesta un piquete para negociar nuevos ingresos extorsionando al ficticio intendente. Las fuentes consultadas dicen que así se manejaba Berni. El propio Sergio Schoklender confesó en “El negocio de los derechos humanos” cómo Berni en persona desarticuló el conflicto en la toma del Parque Indoamericano y realizó un censo a 13300 personas que dejaron el parque sin recibir nada a cambio. ¿Cómo hizo? En el alud de Tartagal, año 2009, también estuvo presente. “Es el más corrupto de todos” sintetizaba Schoklender. “Se quedaba hasta con la plata para la nafta de los camiones de Gendamería” recuerda. Carlos Castagnetto y Sergio Cipolla eran dos de los funcionarios que deberían haber conocido estos movimientos así como la multiplicación de dudosas cooperativas. Cipolla era un militante peronista rockero: su agrupación se llamaba Patricio Rey.

Pocos recuerdan que Berni le dio el poder a cooperativas textiles de diseñar y fabricar chalecos antibala para las fuerzas de seguridad. Esos 1500 chalecos terminaron en la basura. Detalles menores que nadie parece recordar.

Sestúa era su gran operador de compras. Seguramente el lector recordará el “compre nacional”, otro slogan demagogo que lanzó el gobierno de Cristina Kirchner por el que se hicieron negociados con Ford, VW, Iveco y Naval Motors evadiendo licitaciones y a la ley. La empresa norteamericana tenía problemas con la venta de patrulleros con cámaras de seguridad durante los tiempos de Nilda Garré y su protegido, el ascendente César Milani. Se trataba del programa “Ciudad Segura”. Ford diseñó unos costosos patrulleros blindados, basados en un Ford Focus común y corriente.  

Terminó siendo otra estafa como la compra de 200 Amarok para Gendarmería Nacional bajo el sistema de Leasing del Banco Nación durante los tiempos de Juan Carlos Fábrega y la ruta del dinero K.

Pero esas camionetas no combatían a los delincuentes sino que terminaron en actos políticos de la provincia de Buenos Aires, específicamente de Lomas de Zamora.  Allí aparecía Marcelo “El Patón Torres” un funcionario de la municipalidad de Zárate, ex diputado provincial, cercano a Gabriel Mariotto y a Berni. Era el maestro de ceremonias de los actos. Su organizador en las sombras. Torres se jactaba de haber sido  formado en Venezuela como activista de movimientos sociales. Claro que hoy nadie, en el círculo cercano a Berni, dice simpatizar con Nicolás Maduro. Torres, en las reuniones políticas, estaba al lado de Sestúa.

Mientras tanto, IVECO –los camiones de Fútbol Para Todos que todavía ven en El Chaco bajo el poder de familiares de Jorge Capitanich (teléfono Esteban Branco)- también le vendía sus servicios a Gendarmería Nacional. IVECO entregaba un minibús estándar, para transporte de personal de infantería – denominados vehículo de intervención a todas las fuerzas federales-. Naval Motor se quedaba con el negocio de los cuatriciclos de los gendarmes y prefectura nacional.

Amor, amor, amor

Pero no todo era la plata. Había tiempo para el amor. Por eso Agustina Propato comenzó a trabajar en la subsecretaría de Seguridad Ciudadana. La novia de Berni comenzó bien arriba como subsecretaria. El periodista Daniel Seifert publicaba en octubre del 2015 en el portal Border Periodismo la increíble fortuna de la novia de Berni. Dos departamentos, un terreno en El Calafate, ahorros en dólares mientras Cristina obligaba a pesificar, en cadena nacional, a sus ministros y créditos millonarios otorgados por el Banco Nación del sucesor de Fábregas. Luis D´elia tenía razón cuando, al borde de las lágrimas, gritó que teníamos que pregonar más “amor, amor, amor”.

De regreso a las calles.

A pesar de saber poco y nada de seguridad, Sergio Berni se manejaba de forma “arbitraria” en los operativos mediáticos. Era capaz de visitar al periodista cercano al anterior gobierno, Jorge Rial tras sufrir una pelea callejera en el año 2012 y sumar minutos en televisión. El comisario Calviño era su fuente inagotable de información y compañero de viajes en motocicleta. Berni y el coronel retirado del Ejército, Roberto Galeano, le habrían dado la orden al comandante mayor López Torales, el “carancho” de la Panamericana, de tirarse debajo de un auto para así tener causa de detención a los activistas de izquierda que se manifestaban. Galeano y López Torales están procesados por la jueza Sandra Arroyo Salgado.

Cristina, siempre Cristina

Berni es tratado cordialmente en sus entrevistas televisas. Devolución de algunas gentilezas. Sin embargo, evita hablar de la ex Presidenta aunque siga siendo su fiel escudero. No sólo porque comparten secretos de lo que pasó en el departamento del fiscal Alberto Nisman, en las horas posteriores a su muerte, más allá del increíble diálogo con Viviana Fein aquella trágica madrugada de enero del 2015. Él se habría encargado de llamar la atención de los jefes de gendarmería de  la Provincia de Santa Cruz cuando la Policía Metropolitana intervino por orden judicial en Calafate en la causa Los Sauces. Ordenó que se estuviera en estado de apresto y a disposición, en caso de ser necesario (no estuvo claro que quería, si entorpecer, amedrentar o interferir con las actividades ordenadas por la justicia). Así también ordenó el relevo del comandante mayor Adalberto Giménez por sacarle una foto a Cristina durante un acto electoral. Jorge Lanata lo mencionó en aquellos tiempos en su programa Periodismo Para Todos.

Hoy Berni se aleja discursivamente del kirchnerismo duro y se abraza a Bolsonaro en materia de seguridad. Su pasado, lo condena.

Luis Gasulla

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