dom. Sep 15th, 2019

Exclusivo: Dos pistas inéditas sobre la desaparición de Gisella Solís Calle

El martes 15 de enero fue la última vez que la familia de la odontóloga platense habló con ella. Hace 10 días que es buscada por las fuerzas policiales en La Plata, Berisso, Ensenada y los principales accesos, rutas y arroyos que rodean la capital bonaerense. Una semana atrás, su pareja se suicidó cuando debía presentarse a declarar a la justicia.

Abel Casimiro Campos -Kasimiro en Facebook- viajaba frecuentemente a La Plata desde su casa ubicada en las inmediaciones de Lobería. Trabajaba en el IOMA platense y, seis años atrás, había conocido a una odontóloga de nacionalidad peruana con la que soñaba reconstruir su vida. En algunos de sus viajes la acompañaba su hija Camila que estudia en La Plata y le manejaba sus redes sociales. Tres días después de discutir con Gisella Solís Calle –(47) se quitó la vida en una de las habitaciones del Hotel Catedral en el que se alojaba cuando no pasaba la noche en Berisso, en el departamento de Gisella ubicado a cuatro cuadras del local bailable Machu Pichu, sitio en el que su familia recibe a los periodistas.

La pista de Bonazza

Campos se mató con un disparo a la cabeza efectuado por una escopeta que solía llevar en un bolso negro para “cazar”. Entre el miércoles 16 de enero y el domingo 20 se habría reunido en La Plata con su esposa formal, Cecilia Bonazza, para confesarle que sentía dolores en el pecho y, en caso que le pasase algo, quería darle las claves de sus redes sociales. Según la declaración judicial de Bonazza, ella se preocupó pero decidió regresar a Lobería, localidad cercana a Necochea. La familia de Gisella cree que la mujer mintió ante la fiscal Ana Medina y que podría saber mucho más, incluso, qué pasó exactamente la noche del martes 15 de enero en el departamento de la odontóloga desaparecida. Periodismo y Punto publica por primera vez la foto de la mujer en cuestión. Su declaración tiene puntos, como su encuentro con el difunto Campos, que no terminaron de convencer a la justicia, mucho menos a la familia de Giselle.

Dos copas de vino

Las dos copas de vino sobre la mesa –cuyo contenido es analizado por la justicia-, la sábana faltante y el desorden en la casa de Gisella son las pistas que su familia menciona para creer que la mujer fue asesinada o envenenada. En el segundo de los casos, confían en que Campos la abandonó creyendo que estaba sin vida pero que, según su familia, no era así. Se aferran al dato que el insecticida encontrado en las pertenencias del suicidado Campos no es, necesariamente, mortal pero que provoca amnesia.

Una familia marcada por la tragedia

Nuestras fuentes platenses, al ser consultadas por Periodismo y Punto, nos mencionaron un caso policial que quedó en el olvido por el periodismo y que la justicia no tuvo en cuenta. Hace dos años atrás, en abril del 2016, en la puerta del mismo local bailable donde la familia de Giselle recibe a los periodistas, yacía el cuerpo sin vida de su dueño: Miguel Ángel Zuñiga. En 122 y calle 58, según la versión oficial, Zuñiga baldeó la terraza con sandalias y murió electrocutado. Gisella lo conocía. Son familiares. La extraña muerte fue investigada por un fiscal llamado Fernando Cartasegna, el hombre que inventó que sería el nuevo Nisman.

El dato, desconocido por las fuerzas investigativas, no necesariamente tiene relación con la desaparición de Gisella Solís Calle. La verdad suele encontrarse en los detalles, dicen los expertos.

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *