dom. Oct 20th, 2019

Blockchain: la tecnología disruptiva que está transformando el mundo

Bitcoin es la moneda cryptográfca mas conocida, sin embargo, actualmente ya existen más de 300 con similares características creadas a partir de forks. Los forks en el mundo del desarrollo de software, pueden definirse como programas creados de modo tal que siendo su origen el código fuente de otro programa ya existente, dan como resultado un programa alternativo. O dicho en otros términos, el producto es el mismo, lo que difiere es el proceso.

Al abordar el tema de cualquier moneda cryptográfica, es inevitable hablar de la cadena de bloques o Tecnología Blockchain, en tanto ésta constituye su esencia. Una cryptomoneda es dinero digital solo pasible de ser intercambiado electrónicamente si existe una red peer to peer (a la par) de dispositivos conectados a Internet como soporte para su circulación, carente de respaldo como el dinero fiduciario y que, a priori, escapa al control de toda autoridad monetaria.

El término crypto refiere a la naturaleza misma del sistema que es cryptográfico. Complejos algoritmos matemáticos cuyo propósito es ocultar los datos creados, transferidos y almacenados para de hacer el sistema más seguro. Pero la Tecnología Blockchain constituye un nuevo y revolucionario paradigma que intenta reemplazar todo lo conocido hasta ahora en el mundo de las transacciones, las finanzas y la economía, con enormes proyecciones hacia muchos ámbitos del quehacer humano. La innovación disruptiva es un concepto que define invenciones o mejoras cuya incidencia resultan determinantes para algún tipo de negocio o industria, provocándole drásticas transformaciones, pudiendo incluso hacerlos desaparecer o subvertir por completo su naturaleza.

Internet es uno de los mejores ejemplos para entender la tecnología disruptiva, modificando sustancialmente la vida de las personas en todo el mundo en las últimas décadas.

Una sencilla definición a priori de la Tecnología Blockchain puede ser la de un registro contable cuyo funcionamiento obedece a la interacción de millones de nodos o computadoras dispersas por el globo. Una red a través de la que se puede intercambiar en forma (en principio) segura (porque el sistema presenta ciertas vulnerabilidades frente a determinados factores), desde dinero hasta documentos de identidad, escrituras y hasta votos, entre otros. Es un enorme Libro Diario y Mayor a la vez, distribuido. Entre sus cualidades más destacables están su confidencialidad, porque codifica los datos para que no sean descubiertos por sujetos ajenos a la transacción, una mayor velocidad y la sensible reducción de costos que implican actualmente los servicios de terceros como entidades financieras que por certificar el origen y destino de los datos y/o activos, cobran comisiones.

Gobiernos, Organismos internacionales y grandes corporaciones transnacionales se han ido involucrado paulatinamente en su desarrollo, atraídos por su singular capacidad para contabilizar y registrar las transacciones. Sin embargo, si bien el impulso del sector privado está motivado mas por la necesidad de explorar los alcances de la nueva herramienta para poder explotarla en toda su magnitud favoreciendo sus negocios, el interés de los Estados se centra en la imperiosa necesidad de regular algo cuyas consecuencias en el mediano – largo plazo sobre el sistema económico-financiero global aún resultan inciertos.

Sus acérrimos defensores sostienen que se trata de un tecnología inviolable, a menos que tengan lugar básicamente dos supuesto que creen a priori imposibles: una nueva tecnología superadora como Quantum, o que se exceda en más del 50 % la potencia que usan los nodos conectados a la red (esto es, que mas de la mitad de los integrantes de la red diseminados por el mundo se pongan de acuerdo en falsificar ciertos datos si haber tenido previamente la posibilidad de consensuar nada sobre dicha maniobra).

Sus detractores por su parte, creen que al no estar regulada por autoridad monetaria alguna favorece el fraude incrementando los riesgos de estafa, que dicho sistema podría ser hackeado por expertos en la materia, que el precio de la moneda dependerá de la demanda creando inflación o burbujas especulativas, tal como ocurre con el dinero fiduciario, etc.

Lo cierto es que ambas postura son reales, porque las características del Blockchain son tal como se las describe, pero también existe un historial de fraudes ya consumados y ningún sistema informático es inviolable. Quienes auguran un futuro promisorio a las monedas cryptográficas argumentan que el destino del dinero fiduciario es la extinción, basándose en las cíclicas crisis económicas que el mundo viene padeciendo desde la instauración del sistema capitalista.
Los que opinan que están destinadas al fracaso creen que reúnen todas las condiciones para ser consideradas dinero; que el valor de una moneda se sustenta en una convención y si todos dejaran de aceptarlas como tales se reducirían a un montón de ceros y unos en una computadora. De un modo u otro, lo relevante es que el fenómeno de las cryptomonedas no parece ser algo pasajero, sino que día a día crece y se desarrolla, y fundamentalmente su tecnología subyacente Blockchain, que ya ha evidenciado múltiples utilidades, no solo en materia económico – financiera.

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