sáb. Ago 24th, 2019

Avellaneda sangra. Su intendente vive en Puerto Madero mientras los vecinos mueren por la inseguridad

Denuncias que no llegan a ningún procedimiento, venta de droga sin pudor en la cara de los vecinos, un centro de monitoreo con cámaras que no graban o enfocan a la pared. Centro a cargo de un señor de apellido Balcarce, que tiene el control de las imágenes de Wilde, Villa Dominico, Sarandí y Avellaneda, y tiene dos denuncias por abuso sexual. No es el primer jefe de monitoreo que encontramos con antecedentes en los municipios de la Provincia de Buenos Aires. Desde hace tres años se intensificaron los hechos de inseguridad en Avellaneda, el Intendente reelecto en 2015 con más del 50 % de los votos, Jorge Ferraresi (FPV), vive en Puerto Madero. Sus hijos asisten al a escuela en Sarandí, escoltados por la policía, viven con su madre en la residencial zona de Quinta Galli.

Las cifras de la inseguridad contienen nombres, vidas que se fueron en ocasión de robos violentos en los últimos tres años, una lista dramática que ni siquiera es estadística aún. Javier Gallardo, Damián Delgado, Ricardo Blanco, Fernando Mililo, y Alfredo Beltrán son algunos de los nombres de esa lista negra de muertos por inseguridad.

El caso de Fernando Mililo es particularmente indignante para los vecinos, ya que su asesino, Ezequiel Costa, fue dejado en libertad por el Fiscal del Polo Judicial de Avellaneda Castro. La camioneta robada con la que cometió el delito si se encuentra en la comisaria de Wilde. Una paradoja.

Cada uno de estos nombres cobró efímera notoriedad en los medios, aunque las vidas de sus familiares siguen sumidas en el dolor de la pérdida y en el temor de pensar quién será el próximo.

Los vecinos se mueven, denuncian, acusan y a pesar de estar todas esas denuncias con número de expediente en el Polo Judicial de Avellaneda, nunca se realizó un allanamiento o un procedimiento. Se repiten las marchas por inseguridad. El pasado diez de septiembre se realizó una, y fue la primera vez en días que se vio un móvil policial en la calle dónde se juntaba la gente para marchar. A la hora de la cita, las luces de esa intersección de calles, se apagaron.

El primer fin de semana de septiembre se robaron en Wilde 22 autos. Además, un local frente a la comisaria 5ta. fue asaltado a plena luz del día

El listado de direcciones denunciadas es alarmante. Existe una banda de motochorros que han sido denunciados por la gente de la zona. Contrataron un abogado quien se acercó al Polo Judicial de Avellaneda para constatar las denuncias contra los domicilios de estos ladrones, y si bien existen los expedientes con las denuncias, jamás se solicitó allanamiento. Uno de los malvivientes es sobrino de un comisario inspector Eduardo Gómez, lo cual lo hace intocable. El sobrino Yamil Adrian Amarilla vive en Pedro Goyena 6012 Wilde. Los vecinos de este individuo están cansados de verlos con motos robadas y portando armas. Otros domicilios denunciados son las siguientes calles: Magdalena 1111, Boulevard de los Italianos 510, Boulevard de los Italianos 1262, Boulevard de los Italianos 1300, Villegas 5820, Condarco 580, Campichuelo 5464, Mendez 1441, Víctor Hugo esquina Malvinas Argentinas. En estos domicilios desarman motos y autos. En Boulevard de los Italianos 1300 desarman los autos en la calle, y el desarmadero lo maneja “el Tano Frutilla”.

El testimonio de una vecina: “en una cuadra de Wilde, hemos tenido dos narcos. Uno constantemente recibiendo gente con maletines y botineros, los cuales transportaban droga a una casa. Denunciados por los vecinos jamás hicieron un allanamiento. Llegaban en autos de alta gama con patentes de otras provincias, Córdoba, Bariloche, etc. Hasta una camioneta que tenía una numeración de patente delante y otra numeración atrás. En ese entonces, el comisario y el jefe de calle junto con un experto en narcotráfico, se paseaban por la cuadra supuestamente para protegernos. Una sola vez, tocaron timbre en la casa del  narco cuando les avisamos sobre la camioneta con patente adulterada. Al día siguiente, el dueño de la camioneta salió a pintar la patente para que la numeración de la de adelante y de la de atrás coincida. Muchos vieron como el narco guardaba en el fondo de su casa más de 20 maletines. Finalmente, el narco tuvo una discusión con su pareja y un hombre alertó a la policía. Llegaron dos patrulleros y encontraron que poseía dentro de la casa un arma no registrada. Lo llevaron a la comisaría y al día siguiente estaba de regreso en su domicilio. Creo que fue tanto el escándalo que hicimos que lo invitaron a mudarse.”

Otro vecino relata: “en la calle Piran 303 Wilde, la gente lo ha visto subir a un patrullero y a los 15 minutos volver y bajar en su domicilio. A pesar de las denuncias realizadas, suelen llegar motos sin patente a comprar droga y muchas veces autos de alta gama. Realizan fiestas cualquier día de la semana. Lo peor es que en este domicilio suele haber una moto sin patente y la policía local dice que no puede hacer nada ya que le corresponde a tránsito llevársela, pero no tiene un móvil para transportarla. Es un punto fijo de venta de estupefacientes. Un vecino se animó a tocarle el timbre para pedirle que no venda más delante de nuestros ojos y lo amenazó con una pistola. El nombre de este individuo es Juan Carlos Navarro. Hace años que sigue vendiendo y nadie hace nada. Nos hemos acercado a hablar con Patricia Bullrich en un acto, nos tomó nuestros celulares pero aun no nos llamó”.

Estos mismos vecinos, pidieron hace más de un año se coloquen luces blancas en las calles para poder ver las patentes de quienes les roban. Pusieron luces amarillas. Una broma de mal gusto.

También armaron un mini centro de monitoreo con doce cámaras de seguridad que filman los movimientos de algunas cuadras. Todas las imágenes son enviadas a la subsecretaria del Polo Judicial de Avellaneda, a cargo de Mónica Ghireli, que respondió que se acababa de enterar de lo que ocurría.

Este mismo sábado los habitantes de Wilde fueron testigos del acarreo a la comisaria de un auto robado, al que los agentes policiales, previo a precintarlo, le quitaron las ruedas

La marcha del pasado sábado 10 de septiembre partió de las calles Las Flores y Avenida Mitre, llegando a la comisaria 5ta. de Wilde a cargo del comisario Carlos Montero, que no salió a atender a los que reclamaban por más seguridad porque argumentó no estar autorizado por su jefe.

Como en cada ciudad, detrás de cada muerte por inseguridad, hay un nombre, y detrás de ese nombre, deudos a los que la vida les cambia para siempre. Vivir presos del miedo, es lo que siente cada ciudadano, en este caso en Wilde, Avellaneda. La insensibilidad de los responsables, la falta de medidas teniendo nombres y direcciones en los expedientes, demuestran la connivencia, la falta de interés, que tienen todos aquellos para los que la inseguridad es un negocio rentable, a costa de la vida de los vecinos.

No hay otra explicación que la complicidad de las autoridades, estando todo denunciado, documentado y sin siquiera una medida judicial. Autoridades políticas, judiciales y policiales, unidas por el espanto, provocando la desolación de los ciudadanos, cada vez más vulnerables.

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