dom. Oct 20th, 2019

Bomparola en libertad, su ex denuncia amenazas y que la dejaron sin custodia

En el año 2013 la causa conocida como “Narcos VIP” explotaba en los medios por los nombres que involucraba. Empresarios y figuras de la farándula acudían a comprar drogas sintéticas a una banda de narcotraficantes que operaban en Las Cañitas, en Capital Federal. El testimonio de la ex mujer de uno de los integrantes de la banda, Rodolfo Bomparola, fue clave para desarmar parcialmente a la organización. Viviana Vitali fue quién contó el funcionamiento del mundo de las drogas sintéticas que eran vendidas a boliches y fiestas privadas. Sin embargo, a partir de ese momento, su vida cambiaría para siempre. Denunciar la corrupción y el narcotráfico en Argentina es un pasaje al infierno: el Estado no protege a las víctimas.

La causa Narcos VIP había dejado allanamientos, detenciones e incluso un suicidio sospechoso de uno de los cabecillas: Alejandro Chávez. En Olleros al 1800, cuando la policía estaba por irrumpir en el domicilio de Chávez, el narco sacó un arma y se disparó en la cabeza. Por su parte, Rodolfo Bomparola, hermano de la conocida diseñadora Evangelina Bomparola, fue condenado a 4 años y 3 meses por tráfico de drogas en un juicio abreviado.

Pero el 27 de Mayo de 2016 Viviana Vitali, ex-pareja de Bomparola y clave en la causa judicial, recibió una sorpresiva noticia por un llamado telefónico. Rodolfo Bomparola había salido en libertad condicional. Fijó domicilio a 5 cuadras del lugar dónde actualmente vive Viviana Vitali y la justicia no reparó en aquel detalle. Lo primero que hizo al salir fue llamarla y amenazarla. Dos años atrás, le había señalado en algunas charlas con ella dentro de la prisión su bronca por haberlo ´entregado´. La justicia jamás le notificó su liberación y la custodia de Gendarmería que tenía hasta el momento, la abandonó. La justicia además, no logró impedir que reiteradas veces la familia de Bomparola y él mismo se comuniquen con su domicilio. Sin ninguna seguridad, Viviana se dirigió al Tribunal Oral Nº 1 para buscar resguardo de la insólita y grave situación que atravesaba. El Tribunal envió a Viviana al Programa Nacional de Protección de Testigos, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Durante 2 meses nuevamente tuvo la protección de Gendarmería y repetidas reuniones secretas con los miembros del programa. Finalmente, el Programa de Testigo Protegido le exigió una condición para mantenerle la custodia: cambiar su identidad y mudarse al interior del país. Por motivos familiares, laborales y económicos, a Viviana se le hacía imposible aceptar esas condiciones, además de tener que aceptar una vida en el anonimato y el aislamiento. “Entonces a partir de este momento usted está afuera del programa”, le decían aquellos que forman parte de este organismo supuestamente destinado a proteger a las víctimas y a los denunciantes, ante la negativa de cambiar de identidad. Resultado: Viviana Vitali, que ayudó a apresar a delincuentes, se encuentra hoy sola y desprotegida del Estado.

Las cúpulas de la banda. Se sospecha que los vínculos de los narcotraficantes tienen ramificaciones de poder y la banda fue desarticulada pero no por completo. Quedan muchos cabos sueltos y demasiado por investigar sobre la venta de drogas como LSD, Cristal y éxtasis, entre otras. Uno de los interrogantes es el enigmático Alejandro Chávez, que tenía antecedentes en el narcotráfico. Se suicidó antes de ser detenido, aunque se sospecha que pudo haber sido asesinado para que no hable y no de más nombres. En 2014, en una visita a la cárcel, Bomparola le mencionó a Vitali el nombre de “Máximo“, que estaba relacionado al entorno del ´suicidado´ Chávez. ¿Máximo Kirchner?. La justicia no profundizó mucho más. La causa que estuvo a cargo de Norberto Oyarbide sufrió el vacío por el retiro del polémico juez federal de sus funciones.

¿Quién protege a aquellos ciudadanos que aportan información invaluable a la justicia?. ¿Cómo es posible semejante desprotección del Estado en causas tan delicadas?. Una vez más, un Estado ausente y la impunidad en su máxima expresión.

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