vie. Oct 18th, 2019

El increíble hotel fantasma del jardinero de los Kirchner

Los negocios de la familia Kirchner, no solo ocupan ´su´ lugar en el mundo en la Patagonia, El Calafate, sino que se extienden mas allá, con la misma logística, en otros lugares. Hoteles que no justifican su razón de ser, por dimensiones y escasa ocupación. Es el caso del hotel Mora, ubicado en Los Antiguos, una localidad de Santa Cruz de 4 mil habitantes, que se levanta sobre la cordillera de los Andes, en el límite con Chile, a un poco menos de 900 kilómetros de Rio Gallegos. El Mora se emplaza frente al lago Buenos Aires, un espejo de agua que tiene una superficie de 2.240 km cuadrados. Allí desembarcó en 2008 Ricardo Barreiro, el conocido “jardinero” de la familia Kirchner en Rio Gallegos. Se hizo conocido gracias a informes periodísticos por el crecimiento inexplicable de su patrimonio. Los negocios de Barreiro y su vinculación con los K. Su increíble hotel semi vacío. Testaferros para todos y todas.

Los vecinos de la ciudad que recuerdan sus orígenes no pueden más que indignarse ante la fortuna amasada por el jardinero, en poco tiempo, y de la mano de su amigo personal Néstor Kirchner. Santa Cruz va perdiendo el miedo y sus vecinos hablan: “viví en la localidad de EL Calafate toda mi vida, mi familia es de los fundadores del lugar, los amigos de los Kirchner tienen hectáreas en la zona y ni siquiera la conocen, compraron las tierras por $ 7, 50 el metro cuadrado, para nosotros es muy difícil adquirir terrenos para la casa propia, todo es de ellos, no dejaron nada. Barreiro tenía un R12 y siempre el mismo jean y todo remendado, hoy no se baja de la 4×4 y no reconoce ni a los antiguos vecinos, olvidándose que aquí nos conocemos todos, nadie se explica como de pronto fue millonario”, cuenta a Periodismo y Punto una lugareña. Barreiro fue docente y empleado de parques nacionales, sin embargo llegó a ser dueño de una flota de transporte conocida como Mr Clear, cuyos colectivos, dijo a los vecinos, compró con los ahorros de toda su vida. Un día fueron quemados, quedando, según declaró él mismo, en la ruina económica.

Los habitantes de Los Antiguos sostienen que solo 9 o 10 habitaciones permanecen armadas, como pantalla, mientras el resto del establecimiento está desmantelado y cerrado

Ricardo Barreiro adquirió el Mora a una empresaria santafesina, Carmen Murabito, en 2008, propietaria de Carrocerías Saldivia, y del Grupo Tauro, mediante las acciones de la empresa Los Antiguos Patagones SRL, CUIT 30710390440. Murabito sostuvo a un requerimiento periodístico de entonces, que su relación con Barreiro comenzó cuando le vendía micros, para su empresa de transportes Mr. Clear. Murabito fue candidata a concejal en 2008 por el Frente para la Victoria en la cuidad de Villa Gobernador Gálvez en Santa Fe. Una vecina de Villa Gobernador Gálvez aporta: “En la ciudad todos sabemos quién es Murabito, es testaferro de los Kirchner, tenía una empresa quebrada y de repente, es millonaria y se dedica a la política”.

Por entonces, el hijo de Ricardo Barreiro, Pablo, de 23 años, era nombrado administrador del emprendimiento hotelero Los Sauces, uno de los mencionados hoy en la causa de presunto lavado de dinero, de la ex familia presidencial. Y llegó a estar al lado de Cristina Fernández todo el tiempo, ya que era por todos sabido, que el joven Barreiro era quien manejaba su cuenta de Twitter.

Barreiro padre, había inaugurado en 2007 la posada Boutique Altos de Amaincha, en los Valles Calchaquíes, hecho que fue de público conocimiento en Tucumán, ya que fue cuestionada por los pueblos originarios. La posada fue construida en tierras de los antepasados aborígenes, según denuncio el cacique Mario Quinteros a Perfil en 2007. Según Quinteros, el matrimonio Barreiro sostuvo que no les importaba tal antecedente, y que lo solucionarían porque tenían estrechos vínculos con la presidencia de la Nación.

Pese a las publicaciones, los pedidos de informes, las quejas de los vecinos, el Mora se construyó igual, tiene una superficie de 8 mil metros cuadrados, junto a el se emplazan, una heladería de construcciones de las mismas características, un kiosco y una parrilla llamada Taura, que sostienen serian todas de la misma razón social Los Antiguos Patagonia SRL.

Consultados los pobladores de Los Antiguos, salta a la vista para ellos, la desproporción de la construcción, que de frente parece un hotel común, pero que se desplaza en miles de metros construidos hacia atrás, sobre la vera privilegiada del lago. La ciudad tiene poco movimiento turístico, salvo los días en que se realiza la fiesta Nacional de la Cereza, que recibe en su mayoría jóvenes que no podrían pagar el costo de una habitación en el Mora. Incluso cuentan, que durante la campaña para la gobernación de Alicia Kirchner, Máximo y su séquito visitaron varias veces la localidad y se alojaban en el Mora, y comían en el Taura ya que el restaurante del hotel permanece cerrado. Consultados por este portal, los habitantes de Los Antiguos sostienen que solo 9 o 10 habitaciones permanecen armadas, como pantalla, mientras el resto del establecimiento está desmantelado y cerrado.

Una localidad de cuatro mil habitantes, con un hotel de 8 mil metros cuadrados, esto es 2 metros cuadrados por habitante, sin un hospital que funcione, es al menos llamativo. Los pobladores deben recorres kilómetros frente a la complejidad sanitaria de un simple caso, ya que el hospital zonal ni siquiera puede cubrir las guardias mínimas.

La llegada de las inversiones de Barreiro fueron contemporáneas con la intendencia de Charo Sandoval, que ocupó el cargo por dos períodos, al que llegó siendo un modesto chacarero y del que se retiró manejando millones en fortuna personal, hoy posee la chacra más grande de la zona, emplazada en cercanías de la frontera con Chile Chico, cuenta con cientos de kilómetros a la vera del camino a la frontera y complejos de cabañas para los numerosos empleados.

Otro misterio de Los Antiguos, en 2013, la maestra Viviana Castillo, fue mencionada en una nota de Clarín como propietaria de la Ferrari de Federico Elaskar, dominio GUA 631, mencionada en la causa de SGI, por ser una maestra de la pequeña localidad, el tema se mediatizo al punto de no dejarla vivir en paz. Periodismo y Punto pudo acceder al informe de dominio de la Ferrari y misteriosamente, ninguno de los titulares del vehículo fue Viviana Castillo. Hoy ella se encuentra buscando explicaciones.

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