mié. Oct 16th, 2019

La “víctima” presentada por Roberto Navarro había sido denunciada por mandar matones

La señal de cable C5N lo anunció como “el primer caso de corrupción de la era Macri”. En la emisión del domingo 28 de Febrero, el periodista ícono del canal de Cristobal López, ya acostumbrado a burdas operaciones políticas, entrevistó en su programa Economía política al titular de ANSES San Vicente (UDAI), el camporista Diego ´Chapu´ Barralle, quién denunció que recibió un soborno de un funcionario de la nueva administración PRO para dejar el cargo. Barralle grabó la conversación con el hombre del macrismo, Francisco Bosch, que le pide abandonar su puesto a cambio de seguirle pagando sin trabajar, por algunos meses. De oponerse, le buscarían una “causa” de despido. Si bien el audio y la situación es verosímil y atendible, Roberto Navarro omitió contar el pasado del dirigente K, que pasó de victimario a supuesta víctima.

En San Vicente, los vecinos lo recuerdan con miedo y hubo graves denuncias contra su equipo de militantes. Violencia política, amenazas y patoteros. El “ruego” para que no llegara el ´barrallismo´ a la intendencia. Sus empleados recuerdan su gestión como una pesadilla. El día que fueron apedreados, encerrados e incendiados, ante la indiferencia del titular de UDAI.

En su ciclo Economía política, Navarro se desvive por defender los logros K. Sus discursos casi a gritos y hacia la cámara buscan imponer temas. Uno de ellos fue el del dirigente de La Cámpora que fue al estudio a contar cómo había sido sobornado, y cómo su entereza y dignidad le permiten rechazar cualquier dinero a cambio de irse o cobrar sin trabajar. Pero en San Vicente, el ex-candidato a intendente por el FpV y titular del ANSES Local, no goza de una buena mirada de parte de la comunidad. Desde que irrumpió el “barrallismo” en la escena local, algunos aseguran que el distrito nunca volvió a ser el mismo. La violencia política en las PASO 2015 fue inusitada y la participación camporista fue señalada como responsable. En Agosto del año pasado, un militante vinculado al ex-intendente Daniel Di Sabatino fue agredido física y verbalmente por un colaborador de Barralle. Eduardo Ávila, afín al justicialista Di Sabatino, sufrió rotura de tabique nasal al recibir un cabezazo y terminó en un hospital. El hecho fue denunciado. Fue común que, durante el clima político, los de La Cámpora arrancaran carteles y ejercieran vandalismo. Además de insultar a miembros de fuerzas políticas rivales e incluso invitarlos a pelear. A tal nivel llegó la tensión que las principales cabezas de listas armaron un comunicado conjunto repudiando los hechos.

Hay denuncias en la comisaría de Alejandro Korn. Una militante de Di Sabatino, Liliana Fariña, sufrió amenazas e insultos cuándo se encontraba trabajando en la puerta del Centro Comunal de la localidad. El modus operandi de violencia se repitió muchas veces. Liliana confirmó a PeriodismoyPunto la existencia de la denuncia pero insistió que prefería olvidarse del tema. ¿Sucedió algo más?. Algunos portales web que refieren noticias locales hablaron de amedrentamiento, utilización de armas de fuego y accionar en patota. Otra vecina que prefirió no dar su nombre sostuvo que sintió alivio cuándo, finalmente, ´Chapu´ perdió en las elecciones y no pudo llegar a la intendencia. “Andan con matones, menos mal que perdió”.

La odisea de sus empleados. Un reciente comunicado de los trabajadores dirigidos por el titular K de UDAI repudia sus dichos en C5N. Aseguran que su oficina fue transformada en un búnker político, que se benefició con el Estado, que no tenía idoneidad para su cargo y que sólo lo usó para llegar a la intendencia, que amenazaba a quién “no apoyaba el proyecto ni la gestión” y que sufrieron uso, abuso y robo de sus pertenencias. Recuerdan una situación puntual en la que cooperativistas reclamaban los pagos de planes sociales y pedían la “cabeza” de Barralle, en una fuerte manifestación incendiaron la puerta de la dependencia y apedrearon a los trabajadores. En momentos de desesperación y con 100 manifestantes queriendo entrar a romper todo, el jefe se negaba a aparecer para mediar. Para salir ilesos, los trabajadores de ANSES tuvieron que encerrarse 5 horas.

¿Fue tan sólo una campaña de desprestigio?. ¿O el espiral de intimidación y aprietes fue real?. El planteo, al menos, sobre el pasado de la “víctima” de Navarro, puede abrir la mirada. Ahora bien, ¿merece por esto ser sobornado o tratado injustamente?. Absolutamente no. Es difícil combatir el fuego con más fuego, y es que, el desafío del PRO de sanear el Estado recién comienza. El problema es heredar un modelo clientelar, autoritario y vertical, pero más problema aún será no buscar las soluciones correctas para encausar el rumbo del país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *