dom. May 26th, 2019

“¿Dónde me metiste?” La tragedia familiar detrás de la corrupción K y el stress de la hija de Cristina Kirchner

En las últimas horas Cristina Kirchner se encargó de contarle a toda la sociedad argentina que su hija está “devastada” por enfermedades provocadas por la “persecución política”. No es la primera vez que la ex Presidenta se adueña del dolor. Lo hizo durante tres años haciendo campaña con el luto de su difunto esposo. Los discursos aparecía Néstor bajo el celestial “Él”. Cuando apareció muerto el fiscal Alberto Nisman, Cristina volvió a llamar la atención con una silla de ruedas vestida de blanco, sinónimo de pureza. A los inundados de La Plata les relató cómo las inundaciones eran las de antes, las protagonizadas por ella de chica. En esa ciudad hubo 89 muertos confirmados pero la noticia era el recuerdo de Cristina inundada en su niñez. A los familiares de la tragedia de Once les dio cátedra del dolor y hasta les inventó una muerte de un “hermano de Néstor” para provocar la empatía de Zulma Ojeda, una de las madres que habían perdido a un hijo en el maldito Chapa 01 en Once. Inventó una persecución política durante la última dictadura militar y un momento de “odio” cuando vio las imágenes de José López revoleando bolsos en un convento.

Por eso no sorprende que utilice el stress real de su hija Florencia y, posiblemente, las enfermedades, que ese estado psicológico le haya provocado a su hija, en beneficio político y electoral. Es su historia. Con el mismo argumento, Lázaro Báez debería grabar un video con su voz en off echándole la culpa a Macri de la muerte de su madre a quien la justicia tardó días en autorizar a acompañarla. Sólo lo hizo tras su muerte. ¿Qué dirían los fanáticos K si el Presidente actual grabase un video echándole culpas al juez Claudio Bonadío de la muerte de su padre Franco, imputado, antes de morir, en la causa conocida como “de los cuadernos”? 

Lo que sorprende son los periodistas, expertos en comentar las investigaciones de otros colegas y que han hecho una carrera de comentaristas de los demás, que pidan un pacto de amnistía con los hijos de… Aunque sólo se trate de uno. Esa vara no existió con los hijos de Ernestina Herrera de Noble, colocados en el banquillo de los acusados por ser supuestos hijos de una “apropiadora”. Tampoco la tuvieron con Antonia, la hija de 5 años de Macri a quien los fanáticos y algunos dirigentes de cuarta categoría, le desearon la muerte, el hambre e insultos de todo tipo. Lo hizo la propia Hebe de Bonafini que debería saber que los hijos no heredan los supuestos delitos de sus padres y que involucró en una causa judicial a su hija Alejandra.

Cristina, más allá del video sentimentaloide al estilo Bauer/Grosman (arquitectos de la escenografía del relato), no mintió sobre el estado actual de su hija Florencia. Pero sí sobre las verdaderas razones de su stress. Semanas atrás, relaté la feroz interna familiar existente en la familia Kirchner tras la detención de Martín Báez, el hijo mayor del empresario patagónico. Los mismos argumentos que la justicia utilizó con el hijo de Báez podrían utilizarse para pedir la detención de Florencia Kirchner, los hijos de De Vido, Cristóbal López, Alicia Kirchner -Romina Mercado- y siguen las firmas.

La tragedia de la corrupción K es que involucraron a sus hijos para “dejarles algo”. Florencia Kirchner no soportó ese destino de cárcel y discutió fuertemente con su madre. Las recriminaciones de Florencia por un presente en el que no puede cumplir sus sueños: Hacer cine y pasar desapercibida chocaron con la propuesta de su madre: Los Fueros y una candidatura. Pero Florencia, titular de Hotesur, firmante de documentos dudosos, directiva de las cuestionadas sociedades que explotaban los hoteles en El Calafate, no quiere saber nada con la roña de la política. Su militancia, a través del feminismo, le duró cinco segundos, al igual que su programa radial en el Espacio para la Memoria. 

En ese dilema entre la familia y el poder, Cristina eligió hace tiempo. Desde siempre. El poder. O, lo que es lo mismo: Ella. No existe el poder sino es Ella. Todo lo demás, son obstáculos que pueden convertirse en medios para un objetivo. Ya lo escribió Maquiavelo hace más de 500 años.

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

      

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4 thoughts on ““¿Dónde me metiste?” La tragedia familiar detrás de la corrupción K y el stress de la hija de Cristina Kirchner

  1. No me canso de repetir que en política, la única verdad es que todo es mentira. Cuando se toma verdadera conciencia de ello, uno puede decirse que está libre de todo fanatismo y apto para dialogar. Pero no se puede librar de hacer prevalecer la duda por sobre los argumentos y, aún, por sobre las más posibles evidencias. Es que “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”…
    En pocas palabras: no les creo ni un ápice lo del estrés y mucho menos lo de la discusión.
    Esas cosas, cuando son sentidas, no se aceptan desde el principio. Las quejas a destiempo carecen de valor absolutamente. Es otra delincuente que debe pagar las facturas que adeuda.

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