lun. Mar 25th, 2019

LA CRISIS VENEZOLANA Y EL ACCIONAR DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD

Los venezolanos se enfrentan a guardias nacionales que les exigen que dejen la ayuda humanitaria en el puente Simón Bolívar, en Cúcuta, Colombia, después de que el gobierno del presidente Nicolás Maduro ordenara el cierre temporal de la frontera con Colombia (AFP).

Diferentes son las opiniones respecto de cuál debería ser la postura a adoptar por las “Fuerzas de Seguridad”, -entendido este concepto de forma amplio e inclusivo-, ante la grave crisis institucional que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela.

FUENTE: Luis Robayo / AFP.

Las Fuerzas Armadas y de Seguridad, más allá que se las pretenda visualizar como estructuras rígidas, insensibles y subordinadas al poder e interés gubernamental de turno, -lo cual es cierto-, se encuentra integrada necesariamente por seres humanos, miembros de la Sociedad, que además de la función que desempeñan como Trabajadores de la Seguridad, como de Servidores Públicos, ocupan y ejercen otros espacios y roles.

¿Qué uniformado investido como Policía, Gendarme o Militar, se encuentra aislado del mundo o indiferente a la realidad política, social, cultural, o económica que atraviesa el país en el cual reside?.

FUENTE: Nelson Almeida / AFP.

¿Es que acaso, tanto Él como sus familias y seres queridos, no concurren a los mismos centros comerciales para proveerse de alimentos, a los mismos centros de salud, recreativos, o a las mismas escuelas y universidades donde sus hijos se relacionan con otros niños o adolescentes, provenientes de otros ámbitos como salud, educación, transporte, comercio, fábricas, entre otros?.

¿Cuántas Familias Policiales conocemos que no paguen al igual que las demás, sus boletas de agua, luz, gas, impuestos y otros gravámenes y cargas?.

¿Es que acaso la presión contributiva, la inflación, y las diferentes crisis que atraviesa un Estado no los afecta también? ¿Los uniformados, sus esposas, hijos, padres y hermanos, no sufren o padecen al igual que todos la delincuencia e inseguridad? ¿El Policía no enferma también?.

Ahora bien, es evidente que la mayoría de las Sociedades perciben a los Trabajadores de las Fuerzas Seguridad y a sus Familias como “una cosa aparte”, como el “apéndice indeseable del Estado”, como el “brazo represivo que garantiza la estabilidad y continuidad del gobierno de turno”, pero:

-¿Quién se ha detenido a pensar cual es la forma y el camino para transformar las estructuras castrenses y policiales, en verdaderas “Instituciones Democráticas” que velen fielmente por el cumplimiento de las Cartas Magnas y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos?

-¿Quiénes han observado las tristes realidades que atraviesan día a día los Trabajadores de las Fuerzas de Seguridad, que se encuentran doblegados por Regímenes Jurídicos Exorbitantes y un grado tal de Presión y Violencia Institucional, ejercidos de manera impune por los Altos Mandos y Poder Político que reprimen, vulneran y limitan el accionar del funcionario convirtiéndolo en un mero elemento desprovisto de autoridad suficiente a modo de “fusible descartable”, sin la posibilidad de discernir o determinar la ilegalidad de una acción o hecho, o de al menos de intervenir eficazmente debido a “la carencia e inexistencia incluso premeditada” de herramientas, medios, y recursos, los cuales sumados a la deficiente formación y preparación profesional, y precariedad del respaldo institucional para cumplir la función, no sólo vulneran la situación Personal y Profesional del Agente, sino además la “Seguridad y el Bienestar de la Sociedad en su conjunto”?.

-¿De qué manera luego de lo expuesto podemos exigir como ciudadanos, como Comunidad Internacional, a ese Agente raso de Policía, a ese Cabo, a ese Trabajador de la Seguridad recién egresado de un instituto de formación y sin experiencia alguna, e incluso a aquel con muchos años de servicio a cuestas pero diezmado en su formación y desarrollo, que tome una decisión y postura tan compleja como “desobedecer y sublevarse a la figura de poder que la misma Sociedad legitimó”?.

FUENTE: CARACAS (VENEZUELA), 23/02/2019.- Personas participan este sábado en una manifestación a favor del ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela, en Caracas. EFE / Miguel Gutiérrez.

-¿Posee el Trabajador de la Seguridad el respaldo suficiente inmediato y futuro, que lo preserve a Él como a su Familia, por cumplir y hacer cumplir la Ley?

-¿Podemos reclamar y exigir a un Uniformado que determine una posición, cuando en tiempos de paz y democracia como “Sociedad, Jurídica y Políticamente Organizada”, no hemos tenido la voluntad, la visión ni el valor, para generar las condiciones reales necesarias conducentes para formar y convertir a estos “Servidores Públicos en Verdaderos Profesionales de la Seguridad”, con sólidas bases jurídicas y muñidos de organizaciones y mecanismos democráticos transparentes que persigan garantizar la Ley?

La suerte de Venezuela ya está echada, y un planteo como el expuesto en las instancias que atraviesa dicho Estado resulta irrelevante. Pero ¿serán capaces los países que aún no han desbordado y que gozan de cierta estabilidad, justicia y seguridad jurídica, comprender que ya es momento de trabajar para profesionalizar, modernizar y democratizar a las Fuerzas de Seguridad en su conjunto?.

Pablo Sebastián Giles

@pablosgilesok

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *