mar. Jun 18th, 2019

Gissella Solís Calle: 14 días de búsqueda, 6 rastrillajes, perros de rastreo, 200 efectivos policiales, un dron y un desenlace fatal

Gissella Solís Calle (47) era buscada intensamente por su familia luego del 16 de enero tras reiteradas negativas al intentar comunicarse por el celular. Con el correr de los días se inicio una investigación por “averiguación de paradero” sosteniendo la hipótesis de una desaparición producto de una fuerte discusión con su novio Abel Casimiro Campos, a causa de la doble vida que él llevaba. Hacía 14 días que la mujer era buscada. Intentan determinar si el principal sospechoso pudo haber actuado con algún cómplice.

Campos, quien llevaba una doble vida, tenía esposa e hijos y decidió cometer lo que sería su último engaño y terminar fríamente con la vida de Gissella. Resuelto a cometer un crimen perfecto convirtió el departamento de quien fuera su amante en una escena del crimen que posteriormente hablaría por si sola. Este sería el lugar secundario del hecho, no por ser menos importante, si no porque aquí es donde comenzaría el delito. Casimiro Campos, según testigos que ubicaron la Nissan color amarilla del cual era propietario, en el lugar en la madrugada del miércoles, pasó la noche con su victima, tomaron dos copas de vino, luego encontradas en el departamento conjuntamente con  restos de fluidos biológicos pertenecientes a Gisella y vómitos hallados en el baño. Finalmente su victimario se retiraría de la vivienda rumbo a su trabajo fichando  6:37 según reconocimiento biométrico por huella dactilar. Campos comprendía la criminalidad de sus acciones, actos organizados y sistemáticos, fríamente calculados. Daría comienzo a su raid delictivo intentando ocultar y entorpecer una posible investigación policial. El día jueves dejaría su camioneta en un taller de City Bell con expresas instrucciones “que la lavaran incluso hasta la parte de debajo de la misma”, posteriormente descartaría el celular de la victima. A raíz de la denuncia que iniciaría la familia de Gisella, Campos debía presentarse ante la justicia el sábado y ante su ausencia, el día domingo motiva su comparendo compulsivo por parte de la DDI al hotel Catedral, donde se registra y finalmente decide acabar con su vida ejecutándose de un disparo con una carabina 22, en la madrugada del lunes, cuando la policía de la DDI golpea a su puerta, tras seis días de la búsqueda de Gisella Solís Calle. Después del disparo, es trasladado en estado crítico al Hospital San Martín, donde finalmente el femicida fallece.


La familia de la odontóloga desaparecida  reconoció el cadáver este martes en Villa Elisa, cerca de una bajada de la Autopista Buenos Aires-La Plata.

 

Tras 14 días de búsqueda, 6 rastrillajes, perros de rastreo, 200 efectivos de la policía y un dron, hallaron asesinada en la mañana del martes a la odontóloga de 47 años. En el lugar del hecho primario , donde concluyó el delito, se encontró el cuerpo sin vida, semi enterrado, en cercanías al denominado Camino Negro que une las localidades de Villa Elisa, partido de La Plata y Punta Lara, Ensenada. Según fuentes policiales, llegaron a la zona de descarte del cadáver tras el análisis de las cámaras de seguridad de la autopista, encontrándose el mismo en un período de descomposición enfisematoso concordante con unas pocas semanas, enterrada a 40/50 centímetros de la superficie, envuelta en sábanas, aquellas mismas que habían sido extraídas del departamento de la víctima. Luego de un reconocimiento por parte de miembros de la familia se confirmó que se trata de Gisella.

Con el hallazgo del cuerpo sin vida del femicida Campos se pudo confirmar que uno de sus  bolsillos poseía un sobre cerrado conteniendo un veneno potente. Se trataría de un insecticida que podría haber sido utilizado para provocarle la muerte a Gisella, o tal vez pensaba emplearlo para acabar con su propia vida, maniobrando un método relativamente no violento, pero Campos que había sido condecorado en Malvinas, con medalla de honor, dentro de su propia lógica, como algo simbólico, tenia mas sentido utilizar la carabina 22 para su final elegido. Según los estudios forenses preliminares de Gisella, demuestran que no tenía signos visibles de defensa, ni de ataque, lo que implica que conocía a su asesino pues no se defendió y lo que es peor, su muerte la sorprendió, su femicida simplemente espero el desenlace fatal. Ambos tuvieron muchas fechas límites para terminar con la relación, estuvieron separados varios meses, pero volvieron. El 31 de diciembre habían puesto fecha límite, pero esa charla se postergó. Campos no quería terminar la relación, quería terminar con la vida de Gisela. Pero ¿Por qué? todo indica que la odontóloga no soportaba más la doble vida que llevaban hacia tres años. ¿Estaba dispuesta a dejarlo? ¿A contarle a su esposa toda la verdad?. Uno de esos motivos  la convirtió en una amenaza para él, para su integridad, su estatus o para la de un ser querido, ella representaba un obstáculo y se había convertido en el enemigo a exterminar y Campos poseía muy bien la capacidad de distanciarse emocionalmente de su víctima para cometer su objetivo, siendo fundamental el factor emocional, cuando entran en juego razones emocionales, egoístas o específicas.

Imagen clave. El auto del asesino.

Dueño de una personalidad egoísta, ignorando los sentimientos de los demás con falta de empatía, baja tolerancia a la frustración y una gran dificultad para entablar canales de comunicación – resolución de conflicto – el asesino demostró ser un delincuente organizado, conforme el grado de control  sobre su acto, el cuidado en no dejar indicios que lo inculpen, planificó su delito, ocultó el cuerpo y lo trasladó por horas en su camioneta, controló su carácter con compañeros de trabajo “haciendo chistes” intentando demostrarse lo más tranquilo posible ante la mirada ajena, mintiendo y engañando constantes para manipular a los otros, ejercicio control en cada uno de sus movimientos y ante la desesperación de ser descubierto, no sólo por la justicia, si no por su familia, es lo que determinaría qué  se convierta en un “asesino-suicida” teniendo esa pulsión, fuerza de organización y de liberación que emana de las fuentes más primitivas del instinto. Las estadísticas muestran que la mayoría de los homicidios con suicidio pasan en el hogar, casi siempre entre un hombre y su mujer y ellos, poseen una mayor probabilidad de escoger métodos violentos como dispararse a sí mismo.

Hoy se estudian dos posibles causas de muerte: la primera, por envenenamiento, que se conozca la naturaleza del tóxico implicado en la investigación toxicológica, hace que deban proceder al aislamiento, identificación y determinación cuantitativa del  tóxico a fin de determinar si fue utilizado, si el tóxico ingresó o no por vía oral y finalmente produjo el deceso de la odontóloga. La segunda hipótesis es muerte por asfixia, por sofocación, deberemos esperar el estudio tanatológico para saber las modificaciones del organismo de la víctima a partir del momento mismo de haberse producido la muerte a fin de establecer el diagnóstico de certeza de su muerte.

En 2019 hubo un femicidio cada 28 horas en lo que va del año El dato surge de un registro elaborado por el Observatorio “Ahora Que Sí Nos Ven” del movimiento Marea Feminista. El femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad.




García C. Vanesa.

Diplomada en Criminología y Criminalística. Especializada en perfiles criminales.

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