dom. May 26th, 2019

HABLEN DE MACRI

Se va el 2018 y la sensación es de fracaso económico de la gestión Cambiemos. Sí, el dinero no es todo, “pero como ayuda”. Hay otros aspectos de la administración M bajo la lupa, éxitos – algunos – y fracasos a todas luces.

Para los militantes y simpatizantes K estos 3 años se resumieron en la búsqueda del único bálsamo frente al incesante desfile de ex-funcionarios e ídolos del “modelo” anterior en Comodoro Py. La búsqueda de alivio fue: hablen de Macri. Parientes, amigos, gente cercana a todo aquel que tomó una postura distinta a la opción “Scioli”, se encargaron de mostrarnos – a todos nos pasó – lo ´mucho´ que estábamos equivocados, aprovechando los desaciertos de Mauricio Macri para refregarnos el famoso – podría ser música – yo te avisé, y vos no me escuchaste.

Ocurre que, como casi todo, es más complejo. El triunfo del “ingeniero”, el hombre que se reconvirtió de “niño rico” – pero rechazado por su padre – a presidente, el más ´memeado´ de la historia argenta, la oveja negra del clan Macri autoexiliada de sus empresas, se reconfiguró en la política y sigilosamente sembró y cosechó sobre la ruina y el tendal de corrupción que iba dejando a su paso el kirchnerismo. Pero el fenómeno fue más a nivel nacional: el intento de modernización de la política más cercana al siglo XXI y dejando de lado el siglo XX, aggiornada a las renovadas demandas sociales y culturales, al mundo de la hiper – tecnología, la reivindicación de nuevos derechos y el repudio a la discriminación, a relegar minorías, lograron una interesante transición de los viejos caudillos peronistas hacia la búsqueda de un líder o un sistema político de diferentes características. Lejos de modelos utópicos sesentistas o populismos que engrosan la pobreza, o neo populismos dudosos.

Una política pragmática, fresca, sin oratoria épica, un extraño populismo “cool”,  una centro – derecha con matices de fuerte política social, o supuesta política social. Es difícil definir ideológicamente a Cambiemos. Tal vez, justamente, porque se trate de una transición, un salvoconducto necesario tras 40 años de peronismo voraz.       

Hablen de Macri. Podríamos hacerle caso al clamor K, a su desesperado modo de equiparar la decepción y los errores que provocó la salida de su ´jefa´. ¿Qué decir?. Cualquier cosa que se diga siempre volverá al frenesí de “los medios protegen a la alianza Cambiemos”, y nunca será suficiente lo dicho.  A menos que gritemos e insultemos al ´gato´, para demostrar vaya a saber qué cosa. Y lo que no entienden los fanáticos es que están hablando de un proceso que está desarrollándose – bueno o malo – tal como Néstor Kirchner en 2003, que iniciaba algo, por eso la lectura no es la misma, por el simple paso del tiempo y los hechos concretos.

Hoy canales como C5N – ultra cristinistas – se disfrazan de héroes, que hablan de lo que nadie habla, tiene mucho de cinematográfico el slogan de “lo que nadie dice”. No hay tal cosa, en la era de Internet y Twitter todo se dice, es difícil tapar algo por mucho tiempo. No hay heroísmo en medios y periodistas mercenarios que silenciaron durante 12 años los robos en los que ellos participaron.

Que los funcionarios del actual gobierno tienen, por ejemplo como el Ministro de Transporte Guillermo Dietrich, empresas con deudas fiscales en estado judicial. Que tuvieron un Ministro de Trabajo que cometía acosos laborales -vaya paradoja-. Que la familia Macri participó en los famosos negociados de la “patria contratista”. Que son todos ex-CEOs insensibles. Que los aumentos de las tarifas de energía – sin duda – se tornaron inaguantables. Que nos endeudamos otra vez con el FMI y no sabemos si alguna vez servirá de algo. Que la inseguridad es igual o peor. Que la receta no es creativa y se recurre siempre al “ajuste” e “impuestazo”. Que la medicina y la ciencia no mejoraron. Que los científicos del CONICET siguen reclamando en silencio lo mal que están. Que la educación no se actualiza ni mejora. Que el país tenía 7 % de pobres en los ´70 y ahora tiene 28 % con suerte.

¿Qué más?. Que se avanzó sobre la lucha de la corrupción, al menos un poco. Que se respira más libertad de prensa. Al menos un poco más. No es suficiente sin duda.

Hablen de tal. Si. Aunque no es un delivery, hablaremos de aquel y tal también. De todo. El único modo de construir una sociedad libre. Porque los que dijeron ir por todo nos terminaron pidiendo a nosotros “al cuarto poder” vapuleado en el mundo, todas estas curiosas exigencias.

Aquellos que siquiera se imaginaron ir por TODO fracasaron gracias a la sociedad argentina. No gracias al periodismo, que acompañó el proceso, sino a una evolución en la conciencia colectiva de condenar la corrupción. Si señores/as hablaremos de ´todes´, del poder, de ayer, de hoy y de siempre.

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