EXCLUSIVO. Amado Boudou tiene deudas judicializadas y está quebrado pero aún así pudo “pagar” su fianza por $ 1 millón

Recordemos: el ex vicepresidente Amado Boudou fue encontrado culpable de los delitos de cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública, en la conocida causa ex Ciccone. Su pena: 5 años y 10 meses. Pero hoy está libre: pagó una ´caución´ de $ 1 millón que depositaron sus abogados. Esto lo dispuso el TOF 4, con los votos de las juezas María Gabriela López Iñíguez y Adriana Palliotti.

Lejos quedó el reluciente rostro de ´rock star´ que gozaba en aquellos días ´felices´siendo vice de Cristina Kirchner. Lejos quedó Puerto Madero y los lujos: se mudó al barrio de Barracas por las “dificultades económicas”. Y es cierto: el ex funcionario K está dado de baja en AFIP, tiene deudas judicializadas por una tarjeta de American Express y debe impuestos de la Dirección General de Rentas. Para el Estado está literalmente quebrado: sin embargo logró reunir una millonada para lograr la ansiada libertad. En una entrevista televisiva había dicho que, aunque suene increíble, la gente le dejaba pañales en la puerta de la casa, para solventar los gastos porque fue padre de mellizos con una ex diputada mexicana.  

Según consta en los registros del Banco Central, la deuda por tarjeta American Express tiene un “rojo” nivel 4, que significa instancia judicial, por $ 72000. En la Dirección General  de Rentas aparece una deuda de $ 14000. En AFIP está dado de baja y no posee ingresos ni sueldo en los últimos meses, y tampoco está cobrando su jubilación de ex-vicepresidente, rechazada por el Gobierno.

Sus números económicos y financieros están explotando en negativo. Entonces: ¿cómo pagó su ´caución real´?. Risueño pensar que don Amado sea un ´preso político´, el más suertudo de la historia, contra viento y marea logró salir de la cárcel. Y aunque los tecnicismos y ´catarata´ de recursos legales permitan al ex Min. de Economía gozar de su vida en libertad, eso sí con tobillera electrónica, la sensación de impunidad es manifiesta. Lo complejo que sería para un detenido ordinario reunir todo ese dinero y acceder a tal privilegio constituye la desigualdad ante la ley más contundente.

Falsear documentos públicos o fijar su domicilio del DNI en una playa (el famoso médano) tal vez sean una gran metáfora de Amado y su vida de truchadas y corrupción. El hombre que dice ser “víctima”  de las corporaciones por sacar un formidable negocio a las cajas de jubilaciones privadas cuándo fueron a manos del Estado, sucumbió en una decadencia que quedó impresa en su rostro.

Pero lo que quedó de él, una especie de Richard Gere desgastado, sigue predicando su inocencia y por lo visto le queda algo de dinero de aquellos días felices.

Sebastián Turtora

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *